Cuando hablamos de que alguien padece amnesia, automáticamente pensamos en una persona que no recuerde su pasado. Existe otro tipo, la amnesia anterógrada, que consiste en la incapacidad para formar nuevos recuerdos.

Este problema de memoria suele ir de la mano de la amnesia retrógrada, la de episodios pasados, pero no siempre va ligada. Es, por lo tanto, una forma de amnesia independiente con sus propias causas y mecanismos alterados.

Causas de la amnesia anterógrada

Las causas que originan lesiones cerebrales pueden ser muy diversas: traumatismos craneoencefálicos, hipoxia, encefalitis herpética o problemas vasculares. La lesión que provoca una amnesia anterógrada más pura es la lesión del tálamo anterior, normalmente de origen vascular. 

Además, es posible perder células piramidales en el hipocampo bilateral debido a la falta de oxígeno o a algún golpe en el cráneo, causando una amnesia que bien puede ser pura, o bien puede presentarse conjuntamente con otros tipos de amnesia.

¿Cuál es el problema en este tipo de amnesia?

Grosso modo, los pacientes con amnesia anterógrada no pueden aprender información nueva. Son incapaces de retener a largo plazo un nombre, una nueva cara, o aprender algún tipo de juego que antes desconocían.

No tienen problemas de percepción, y tienen una buena memoria de trabajo. Estos pacientes pueden recordar información nueva y trabajar con ella durante un lapso de tiempo breve, pero son incapaces de retenerla y recordarla al cabo de unas horas. Es como si la información nueva, una vez deja de estar presente, se esfumase.

Sabemos que para guardar información en la memoria, es necesario que ocurra un proceso de codificación y almacenaje. La ciencia, curiosa por naturaleza, se pregunta exactamente en qué punto de este proceso fallan los individuos con amnesia anterógrada. A continuación las hipótesis más utilizadas.

1. Problemas de codificación

Hay hipótesis que sustentan que se trata de un problema de codificación. El cerebro, aunque reciba los estímulos sensoriales, tiene dificultad dándoles significado y extrayendo cuales son las características más importantes.

Por ejemplo, los pacientes con síndrome de Korsakoff tienen problemas para aprender parejas de palabras tipo manzana-queso. Normalmente, este aprendizaje se ve facilitado porque ambas cosas comparten una característica, pero los Korsakoff no consiguen establecer esta relación. Sin embargo esta explicación es débil y no parece la más fundamental.

2. Problemas de consolidación

Otra hipótesis plantea que los procesos biológicos encargados de transportar la información codificada y almacenarla están dañados. Así, aunque el sujeto puede procesar la información y trabajar con ella en el momento, es incapaz de guardarla para más adelante.

Por ejemplo, se tomó a un grupo de jugadores de fútbol americano a los que, 30 segundos después de sufrir una contusión, se les preguntaba qué había ocurrido. Los jugadores eran capaces de explicar bien el orden de los eventos, pero a medida que pasaba el tiempo cada vez eran capaces de recordar menos eventos, mostrando que el recuerdo no se había consolidado.

Esta teoría no da respuesta, sin embargo, a por qué la pérdida de estos recuerdos debido a la no consolidación es gradual.

3. Problemas con la información contextual

Desde esta hipótesis se dice que las personas con amnesia anterógrada pierden la función de guardar información contextual. Aunque puedan recordar palabras concretas, no son capaces de relacionarlas con nada. Por esto, cuando se les pide que repitan las palabras que han oído antes, al no relacionar estas palabras con ninguna situación anterior, son incapaces de recuperarlas.

Esta hipótesis presenta problemas, como que el déficit en codificación del contexto se relaciona estrechamente con daños en el lóbulo temporal, y aquellos pacientes que no lo tienen dañado pueden tener amnesia anterógrada sin un déficit contextual específico.

4. Olvido acelerado

La cuarta posibilidad dice que el procesamiento y el almacenaje de recuerdos está intacto, el problema es que la nueva información se olvida muy rápidamente. Sin embargo, es una hipótesis que cuenta con respaldo científico contradictorio que no ha podido ser replicado.

5. Problemas de recuperación

Está forma de entender la amnesia anterógrada se subdivide en dos hipótesis. La hipótesis de la disfunción “pura” en la recuperación dice que existirán dificultades al acceder a la información aprendida independientemente de cómo se haya aprendido. La otra hipótesis postula que, como la recuperación de información depende mucho de cómo se haya aprendido, el amnésico tiene problemas accediendo al recuerdo por un problema inicial en la codificación.

En resumen, las diferentes teorías apuntan a un problema en la adquisición y la consolidación de la información, con una afectación más sutil de los procesos de recuperación. Queda en el aire la explicación exacta sobre por qué ocurre este problema de adquisición. Una de las posibles explicaciones puede ser que el cerebro del paciente amnésico es incapaz de relacionar diferentes tipos de información, como la contextual.