El lenguaje y la comunicación tienen una gran importancia, sobre todo en la infancia y en las primeras etapas evolutivas, pero también en la edad adulta, y durante toda la vida.

Existen múltiples trastornos que afectan al lenguaje… aquí veremos uno de ellos: el trastorno mixto del lenguaje receptivo-expresivo. Conoceremos en qué consiste, cuáles son sus criterios diagnósticos, cómo se manifiesta, qué subtipos existen y, en definitiva, qué características presenta.

Trastorno mixto del lenguaje receptivo-expresivo: ¿en qué consiste?

El trastorno mixto del lenguaje receptivo-expresivo, también denominado “disfasia receptiva”, es un trastorno del lenguaje que se caracteriza porque tanto el lenguaje receptivo, como el expresivo, están por debajo de lo normativo según la edad, el nivel evolutivo y la capacidad intelectual del/la niño/a (si lo comparamos con su grupo de referencia).

Es decir, el rendimiento en estos dos campos está afectado, y se sitúa por debajo de lo normal. Esto se traduce en dificultades para expresar las ideas y en dificultades para comprender lo que otros están diciendo.

Se trata de un trastorno más grave que el trastorno expresivo (donde sólo está afectada la expresión) o el trastorno receptivo (donde sólo está alterada la comprensión).

A raíz de lo mencionado, en el trastorno mixto del lenguaje receptivo-expresivo aparecen dificultades en la comunicación que pueden implicar tanto el lenguaje verbal como el no verbal (por ejemplo los gestos). A nivel de prevalencia, este trastorno aparece en el 3% de la población infantil, aproximadamente.

Criterios diagnósticos

Para poder diagnosticarse un trastorno mixto del lenguaje receptivo-expresivo, es necesario que se cumplan los criterios diagnósticos para el mismo. El DSM-IV-TR (Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales) especifica los siguientes criterios:

1. Puntuaciones por debajo de lo esperado

El criterio A especifica que las puntuaciones obtenidas mediante evaluaciones del desarollo de los dos tipos de lenguaje, el receptivo y el expresivo, siendo estas extraídas de pruebas normalizadas y administradas de forma individual, quedan sustancialmente por debajo de las obtenidas mediante evaluaciones normalizadas de la capacidad intelectual no verbal.

En el criterio A, además, se especifican las siguientes manifestaciones, que aparecen en el trastorno mixto del lenguaje receptivo-expresivo:

  • Dificultades para comprender palabras, frases o tipos específicos de palabras (como por ejemplo términos espaciales)
  • Las mismas dificultades que aparecen en el trastorno del lenguaje expresivo (donde sólo éste está afectado).

2. Interferencia en el rendimiento

El criterio B del trastorno mixto del lenguaje receptivo-expresivo establece que las deficientas que aparecen en el lenguaje receptivo y expresivo, crean interferencia en el rendimiento académico o laboral, o la comunicación social.

3. No es un trastorno generalizado del desarrollo (TGD)

Por otro lado, para poder diagnosticarse el trastorno mixto del lenguaje receptivo-expresivo, el niño o la niña no debe cumplir los criterios para un TGD. Es decir, el diagnóstico de TGD anularía el diagnóstico de trastorno mixto del lenguaje receptivo-expresivo.

4. Si hay otro trastorno, las deficiencias son excesivas

Finalmente, en el caso de que exista otro diagnóstico previo (por ejemplo: discapacidad intelectual, privación ambiental, déficit sensorial o motor del habla…), las deficiencias que aparecen en el lenguaje exceden a las que habitualmente se asocian a este tipo de trastornos. Es decir, el diagnóstico previo no explicaría estas dificultades.

El lenguaje expresivo y el receptivo

Para poder entender mejor qué implica el trastorno mixto del lenguaje receptivo-expresivo, debemos diferenciar en qué consiste el lenguaje expresivo, y el receptivo.

1. Lenguaje expresivo

El lenguaje expresivo tiene que ver con el habla a nivel motor. Es decir, es el lenguaje que se utiliza para comunicarse y para expresar las ideas. Si por ejemplo, a un niño le pregunto qué es un determinado objeto, y me responde, estoy evaluando su lenguaje expresivo.

2. Lenguaje receptivo

El lenguaje receptivo, en cambio, tiene que ver con la comprensión del lenguaje. Si, siguiendo el ejemplo anterior, a un niño le pido que me de un determinado objeto, de entre un conjunto de ellos, en este caso le estoy evaluando el lenguaje receptivo.

Dificultades en el lenguaje expresivo

Como hemos visto, la característica principal del trastorno mixto del lenguaje receptivo-expresivo son dificultades tanto en el lenguaje expresivo como en el receptivo. En el lenguaje expresivo, ¿cómo se manifiestan dichas dificultades?

El vocabulario del/la niño/a es sensiblemente limitado (es decir, tiene poco vocabulario). Además, aparecen dificultades para producir secuencias motoras fluidas y rápidas. También aparecen dificultades para recordar palabras o producir frases de longitud o complejidad propias de la edad evolutiva. Finalmente, existe una dificultad general para expresar ideas.

Dificultades en el lenguaje receptivo

En cuanto al lenguaje receptivo del trastorno mixto del lenguaje receptivo-expresivo, aparece fundamentalmente una dificultad para comprender palabras, frases o tipos específicos de palabras. Es decir, a grandes rasgos, el/la niño/a presenta dificultades para entender lo que se le está diciendo.

Otras alteraciones asociadas

Más allá de las mencionadas, existen otras alteraciones o déficits asociados al trastorno mixto del lenguaje receptivo-expresivo. Estas son las siguientes:

  • Problemas de discriminación
  • Problemas atencionales
  • Déficits en la memoria auditiva
  • Déficits en la memoria secuencial auditiva

Subtipos del trastorno

Existen dos grandes subtipos del trastorno mixto del lenguaje receptivo-expresivo: el evolutivo y el adquirido. Su curso es diferente, como veremos a continuación.

1. Evolutivo

El subtipo evolutivo aparece desde el nacimiento. Suelen ser casos más graves, que se detectan antes (en torno a los 2 años de edad). Sin embargo, cuando son casos más leves, se detectan un poco más tarde (a los 4 años de edad).

2. Adquirido

En el subtipo adquirido, como su propio nombre indica, el trastorno se adquiere por alguna lesión o accidente a nivel cerebral. En estos casos, el curso es variable, y depende de la localización de la lesión, de la gravedad de la misma, de la edad del niño en el momento de la lesión, etc.

Otras clasificaciones: DSM-5 y CIE

Hemos visto como el trastorno mixto del lenguaje receptivo-expresivo se sitúa dentro del DSM-IV-TR, como un trastorno del lenguaje. Sin embargo, la nueva versión del manual, el DSM-5, introduce cambios y unifica los problemas de comprensión y de expresión, dentro de un único trastorno que denomina “Trastorno del lenguaje”. De esta forma, el trastorno mixto del lenguaje receptivo-expresivo, en el DSM-5, se convertiría en el Trastorno del lenguaje.

Por otro lado, en la CIE-10 (Clasificación Internacional de Enfermedades, OMS), el Trastorno mixto del lenguaje receptivo-expresivo no existe como tal; en lugar de éste, se suele diagnosticar o bien el trastorno expresivo, o bien el trastorno receptivo (se diagnostica el más grave).

Referencias bibliográficas:

  • American Psychiatric Association –APA- (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid: Panamericana.
  • American Psychiatric Association (APA). (2002). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-IV-TR. Barcelona: Masson.
  • Mulas, F., Etchepareborda, M., Díaz-Lucero, A. y Ruiz, R.(2006). El lenguaje y los trastornos del neurodesarrollo. Revisión de las características clínicas. Revista de Neurología, 42(Supl 2): S103-S10.
  • OMS (2000). CIE-10. Clasificación internacional de enfermedades, décima edición. Madrid. Panamericana.
  • Perelló, J., Guixá, J., Leal, M., Peña, J. y Vendrell, J.M. (1984): Perturbaciones del lenguaje. Barcelona, Científico-Médica.