Una selección útil para conocer las principales fuentes de ansiedad que pueden aparecer durante la crisis del COVID-19.

Enfrentarse a una situación nueva y amenazante como es una pandemia puede suponer un verdadero desafío con implicaciones en nuestra salud física y mental como individuos, así como para la de los que están a nuestro alrededor.

Lo cierto es que la pandemia del coronavirus ha sido para muchas personas un generador de ansiedad y estrés, y esta ansiedad ha tenido y sigue teniendo no solo una, sino muchas causas.

Algunas personas han sobrellevado mejor que otras los efectos estresantes de la pandemia, pero en cualquier caso, vivir en tiempos de COVID-19 es, para mucha gente, sinónimo de preocupaciones frecuentes, situaciones generadoras de ansiedad, la necesidad de adoptar nuevos hábitos de vida y de la instauración de nuevas normas sociales.

Causas de ansiedad en tiempos de la pandemia por coronavirus

Aquí se resumen las características esenciales de cada fuente de ansiedad en tiempos de COVID-19.

1. Miedo al contagio

El miedo al propio contagio es uno de los temores principales durante un período prolongado de pandemia. La preocupación constante por el posible contagio del virus, ya sea por el hecho de contraerlo nosotros mismos tocando objetos o porque alguien nos infecte, constituye la principal causa de ansiedad en el contexto de esta crisis sanitaria y social.

Estar concienciados de los peligros de la enfermedad es una actitud responsable frente a la pandemia; no obstante, mantener un nivel exagerado de alarma y preocupación por el contagio durante todo el día, puede acabar provocando estados de ansiedad sostenida que a la larga suelen producir un desgaste psicológico e incluso físico.

Así pues, lo recomendable es mantener diariamente los protocolos de higiene y seguridad, con total firmeza y tranquilidad, confiando en todo momento que con esas medidas nos hallamos en el equilibrio óptimo entre la minimización del riesgo de contagio y los hábitos de vida emocionalmente sanos, sin permitir que el pánico, la histeria o la ansiedad nos dominen.

2. Miedo a perder el empleo

La crisis del coronavirus ha tenido consecuencias devastadoras tanto para la economía mundial como para el empleo de muchas familias en todo el planeta. Millones de personas han perdido sus puestos de trabajo y muchas más viven cada día con el miedo de perderlo, una causa de ansiedad que se añade a la ya de por sí preocupante situación sanitaria.

Esa conjunción entre la amenaza del virus y la incertidumbre de todas aquellas personas que no saben si conservarán su empleo el día de mañana generan estados notables de ansiedad y temor por el futuro, que sin duda afectan en el día a día de la persona.

En aquellas personas que tienen una familia a su cargo, la posible pérdida del empleo es una perspectiva aún más preocupante, pues de sus sueldos depende el sustento de sus hijos o bien de otros familiares. En casos así la clave está en cómo se gestiona esa ansiedad, ya que muchas veces, se convierte en parte del problema y obstaculiza la adopción de medidas para adaptarse a la nueva situación del mejor modo posible.

3. Contagio de un ser querido

Del mismo modo que preocupa el contagio propio, durante una pandemia, nuestras preocupaciones también se trasladan, incluso en mayor magnitud, a la salud de familiares y amigos, sobre todo la de los más íntimos y los que tienen una mayor vulnerabilidad a las enfermedades respiratorias, en este caso.

En el momento en que un familiar, especialmente si pertenece a la población de riesgo de contagio, contrae el virus, la preocupación y la ansiedad por su estado se vuelven intensas y constantes; nuestra mente va explorando diferentes situaciones hipotéticas para intentar adelantarse a los acontecimientos.

Un nivel de preocupación y estrés elevados sostenido en el tiempo puede ser del mismo modo una gran fuente de ansiedad que, en tiempos de pandemia, pueden afectar a la salud de la persona y también a su correcto funcionamiento en su día a día.

4. Exceso de malas noticias

Una exposición repetida, durante un corto período, a un bombardeo sistemático de malas noticias en los medios de comunicación, también puede generar ansiedad en cualquier persona e incluso afectar de un modo más intenso a su salud emocional.

La excesiva cobertura que realizan los medios sobre la pandemia del COVID-19 unida a las distintas olas de contagios que se han ido sucediendo, posibilitan que esta enfermedad sea el tema principal de cada día en todos los ámbitos de la vida, la cual cosa puede llegar a saturar física y mentalmente a muchas personas.

5. Ansiedad por la falta de contacto social

El confinamiento y las pautas de distanciamiento físico y social han sido la tónica habitual en los primeros meses de la pandemia.

Estas normas de comportamiento se han instalado en nuestra sociedad durante un período indefinido, y además de tener un impacto evidente en las costumbres y convenciones sociales también pueden afectar negativamente a la salud mental de gran parte de la población.

Y es que, la falta de contacto físico con los demás, no poder ver a nuestros seres queridos durante el confinamiento y los largos períodos de teletrabajo a solas en casa, pueden provocar estados de ansiedad e incluso cuadros de depresión en casos concretos.

6. Ansiedad por la situación económica y social

Tal y como se ha comentado, la pandemia del COVID-19 ha devastado nuestra sociedad a nivel sanitario, pero también en los ámbitos económico y social.

Este hecho ha provocado que en muchos casos, la angustia provocada por la crisis sanitaria global se mezcle con la preocupación con la situación económica general y por la transformación que esto puede suponer para un país, la cual cosa da como resultado un cocktail de sufrimiento y desolación que genera estados de ansiedad, frustración o estrés en la población general, especialmente en los estratos más humildes.

7. Cambio en los hábitos de vida

Todos los factores anteriormente descritos pueden influir notablemente en el funcionamiento diario de una persona y provocar cambios o dificultades a la hora de mantener las mismas pautas y hábitos de vida que se llevaban a cabo antes de la pandemia. Estos cambios, a su vez, también pueden ser una fuente de ansiedad y malestar en la vida de una persona.

Algunos de los ámbitos en los que la ansiedad en tiempos de COVID-19 puede modificar las pautas habituales de conducta son las dificultades para conciliar el sueño o los cambios en los patrones de sueño, los cambios en la alimentación, las dificultades a la hora de concentrarse en tareas o el aumento de problemas de salud de los que ocuparse.

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