Las relaciones a distancia son un fenómeno cada vez más en un mundo interconectado y globalizado. La masificación del uso de Internet hace que se multipliquen las oportunidades de conocer a alguien residente en un país lejano y, como siempre, el amor no entiende de planteamientos basados en la utilidad de iniciar una relación con una persona.

Sin embargo, algunos defienden que la posibilidad de mantener cada día el contacto con a alguien que vive lejos o que tiene la opción de emigrar es en realidad una trampa. Por un lado, hace que sea posible conocer a mucha más gente, pero por el otro nos lleva fácilmente a la frustración. Es posible que hace varias décadas la práctica imposibilidad de mantener relaciones a distancia nos llevase a vivir más aislados, pero por lo menos aquellos a quienes conocíamos, normalmente, podíamos verlos con mayor frecuencia, ya que vivían en el mismo pueblo, ciudad o comarca.

Y es que mantener relaciones a distancia es todo un reto psicológico.

Problemas propios de las relaciones a distancia

Las personas que tienen relaciones a distancia a menudo hablan de las primeras fases como un periodo en el que la ilusión del enamoramiento se mezcla con la anticipación de los problemas que van a surgir más tarde por el hecho de permanecer separados de la pareja. Se sienten "enganchadas" o "atrapadas" en una situación no prevista pero que poco a poco se ha ido convirtiendo en una preocupación extra: hacer que la relación sea algo viable.

Todas las relaciones en general pueden ser el origen de ciertos problemas de mayor o menor intensidad, pero las relaciones a distancia, en concreto, tienen algunas características que las hacen más propensas a dar con ciertos obstáculos o situaciones incómodas. Estas son las principales.

1. La incertidumbre

La percepción de que la distancia entre dos personas es en sí una fuente de problemas que siempre estará ahí mientras la relación sea a distancia es, paradójicamente, otro problema. Esto es así porque sirve como excusa para que aparezcan pensamientos pesimistas, anticipaciones de un desenlace amoroso traumático o de un ambiente enrarecido que poco a poco irá distanciando a los miembros de la pareja.

2. Posible fuente de falta de compromiso

Al darse por supuesto de que las posibilidades de que la relación no prospere son altas, es más posible que los enamorados sean más reacios a comprometerse de verdad, por lo que pueda pasar. De algún modo, nuestras expectativas acerca de lo que pasará en el futuro afectan a lo que sentimos en el presente, haciendo que "nos adaptemos" para no exponernos tanto a recibir un duro golpe psicológico.

Esto puede ser percibido por la otra persona como una falta de interés, lo cual genera discusiones y malestar general.

3. Los celos

Los celos no son un ingrediente imprescindible de las relaciones de pareja, pero las personas predispuestas a mostrarse celosas tienen su talón de aquiles en las relaciones a distancia, en las que la información sobre lo que hace la otra persona escasea. Si estos celos pasan cierto umbral, los pensamientos paranoicos hacen que la persona adopte un rol posesivo y totalmente tóxico, lo cual perjudica a su pareja.

4. La planificación de los encuentros

La necesidad de tener en mente un calendario de encuentros en el que los sacrificios que hacen ambos miembros de la pareja sean iguales es una fuente de estrés. En muchos casos es una ligera molestia, pero en otros casos puede generar auténticas crisis de estrés compaginar los estudios y el trabajo con estas escapadas.

5. El sentimiento de culpa

En algunas relaciones a distancia el sentimiento de culpa es una de las frecuentes fuentes de malestar. El motivo es que en ocasiones algunas personas creen que no están haciendo lo suficiente para ver a su pareja con más frecuencia y para hacer que los días que se pasan estando físicamente juntos sean bien aprovechados.

El perfeccionismo y las ganas de hacer que estos periodos compensen la molestia de estar separados durante mucho tiempo hacen que con frecuencia aparezca la desilusión y la frustración al comprobar que no se han cumplido las expectativas (idealizadas) propuestas.

6. Problemas para disfrutar el tiempo juntos

La anticipación del adiós provisional hace que en muchas ocasiones no se disfrute del tiempo pasado junto a la pareja. Por ejemplo, si se planea un a escapada de una semana en un país extranjero, e posible que durante los últimos dos o tres días la tristeza se apodere de la experiencia. 

Esto hace que sea más complicado convertir los momentos juntos en algo feliz, lo cual poco a poco va siendo asociado a la infelicidad atribuible a una pareja que no nos conviene.

7. La falta de contacto físico

Es uno de los grandes inconvenientes, y se basa en la falta de momentos de intimidad, contacto visual y caricias que suelen ser necesarios no solo para sentirse bien, sino también para hacer que la relación madure y el conocimiento mutuo se enriquezca gracias al lenguaje no verbal.

8. Las limitaciones de los canales de comunicación

Los canales de comunicación a través de los que se mantiene el contacto en una relación a distancia pueden presentar problemas: poca frecuencia de consulta del teléfono, falta de cobertura, limitaciones en el acceso a Internet, etc. Esto puede generar situaciones de estrés en momentos puntuales en los que se llega a pensar que la otra persona podría estar teniendo problemas.

8. El desconocimiento de los círculos sociales

En muchas ocasiones los miembros de una relación a distancia se encuentran en zonas que quedan a medio camino de los lugares de residencia de ambos, o bien dedican el tiempo juntos a solas. Esto hace que no lleguen a conocer bien a los círculos sociales en los que se mueve la otra persona, perdiendo la oportunidad no solo de hacer nuevas amistades sino también de ver la vertiente social e su pareja desde otro punto de vista.

10. El potencial aburrimiento

Los inconvenientes nombrados antes, sumados al hecho de que muchas veces se pasa el tiempo a solas, hacen que estos momentos de contacto directo ocurran en un contexto de aislamiento y, en ocasiones, de una cierta monotonía. Un análisis coste-beneficio puede hacer que los momentos pasados juntos puedan parecer insignificantes o poco relevantes.