Vivimos tiempos revueltos y convulsos, llevamos una larga temporada en la que nuestras vidas se han visto sorprendidas por cambios más o menos intensos que han supuesto un reto sin precedentes en la capacidad de adaptación de muchas personas.

No vamos a comparar sufrimientos ni situaciones de malestar, ya que hay personas que han perdido a algún ser querido, o puede que a más de uno; otras han perdido trabajo, estatus social, amistades o cualquier otra cuestión que resultara relevante en sus vidas. Pero una de las pérdidas que se ha incrementado en este contexto especial ha sido la de la relación de pareja.

El proceso de elaboración del malestar ante la ruptura de pareja

El primer aspecto a considerar en una ruptura sentimental es precisamente esta idea de pérdida. Como consecuencia de esta, se desencadena un proceso de duelo, con sus fases típicas que hay que elaborar y superar. Las fases del duelo, según Elisabeth Kübler-Ross, son la negación, la ira o enfado, la negociación, la depresión, y la aceptación. Estas etapas no se desarrollan de forma secuencial y ordenada, sino que se pueden entender como un modelo de gestión del dolor y de la pérdida por el que cada persona va transitando. Otros autores añaden algunas fases más en el proceso como la confusión, la culpa y el restablecimiento como momento de solución y superación de la ruptura.

Cuando una pareja rompe su relación, se pueden dar muchos escenarios posibles, desde el que nos descubre ese momento como una crisis aguda en la que se responde de forma contundente y drástica, hasta la que se presenta como el resultado de un desgaste lento y prolongado en el que ya no hay opciones creíbles de recuperación.

Entre medias podemos encontrar la deslealtad de alguno de los miembros de la pareja hacia el otro, interferencias de malos hábitos que colman la paciencia de alguien, o un sinfín de situaciones que determinan las relaciones personales.

Sea como sea, la primera sensación que tiene mucha gente es de que la ruptura desmonta su mundo, su universo seguro y conocido, y pueden llegar a pensar que no van a ser capaces de seguir adelante o hacer frente a algunas tareas o retos, desde rutinas cotidianas, a la organización para el día a día, pasando por cargas familiares, por citar ejemplos. La idea de “no voy a poder seguir adelante”, “no voy a ser capaz de llevarlo todo”, “no puede ser que me esté pasando esto a mi”, se acompaña de confusión, dudas, desconcierto y, tal vez, desesperación. Pocas veces en el momento de la ruptura se cree que será un proceso que derive en algo mejor, en mayor calma interna o en nuevas oportunidades de plantearse la vida.

No vamos a adentrarnos en las dificultades que encierra todo el proceso de negociar la ruptura, no porque no sean importantes, que lo son claramente, sino por lo que supondría extenderse en algo que podría ser tratado en otro artículo. Lo que sí es importante es afrontar ese momento, trabajando el desapego y considerando que hay que priorizar el bienestar personal a quedarse atrapado en la idea de pérdida.

En muchas rupturas aparece la idea de culpa, tanto por los comportamientos que se han tenido a lo largo de la convivencia o de la relación, como por la misma decisión de dejarlo, e incluso por la propia decisión primera de elegir a esa persona como pareja. A pesar de la importancia de esas reflexiones, son pensamientos poco útiles y tan solo sirven para alimentar la fase de depresión o la de ira.

Claves psicológicas para superar la ruptura

Hablemos de acciones que podemos llevar a cabo para suavizar en lo posible las consecuencias negativas de la ruptura y ganarle algo de tiempo a la aceptación y al restablecimiento.

Lo primero es fortalecer hábitos y rutinas saludables y correctas; es un principio básico pero absolutamente fundamental cuidar la alimentación y el descanso, y hacer algo de actividad física. Aunque cueste dormir o comer, hay que insistir en ello y, si es necesario, acudir a profesionales.

Lo siguiente podría ser poner en orden las prioridades sin dejar de lado lo que necesitas tú y lo que es verdaderamente importante para ti. Quizás no tengas la costumbre de hacerlo, pero es el momento de dedicarle un tiempo y plantear cosas que quedaron relegadas para otro momento. Vuelve a definirte como persona, identifica tus principios y valores y decide cómo honrarlos para que estén presentes en tu vida.

Busca relaciones sociales y de amistad, busca más, prueba a hacer alguna actividad nueva o recupera algo que te interesaba antes. Evita aislarte y alimentar sentimientos de soledad y abandono. Puede resultar difícil, pero insiste, porque la insistencia es la base de muchos éxitos en la vida.

Aprende a confiar más en ti, a darte cuenta de que tú eres para ti la persona más fiable, siempre vas a estar ahí, para lo bueno y para lo malo. Y, si quieres, si llega el momento, vuelve a abrirte a la posibilidad de conocer a otra persona con quien poder volver a sentir momentos especiales. Quizás te parezca difícil, pero no es imposible, solo hay que trabajar en ello y puedes hacerlo con apoyo profesional. Adelante.

¿Buscas ayuda psicológica?

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Si crees que necesitas ayuda para afrontar con éxito el proceso de recuperación de una ruptura de pareja, es fundamental que recurras a profesionales de la salud mental cuanto antes.

En las sesiones de psicoterapia es posible aprender a superar los patrones de comportamiento, de pensamiento y de gestión de las emociones que nos llevan a estancarnos emocionalmente o directamente a alimentar el problema. Para tomar medidas cuanto antes, inicia un proceso de psicoterapia, ya sea presencial u online.