Consejos para saber ayudar a quien padece este trastorno de la conducta alimentaria. Unsplash.

La anorexia es un trastorno de la conducta alimentaria cuyo tratamiento es complicado. En él, la persona ve alterada su percepción corporal, viéndose con sobrepeso. Esto favorece a que lleven a cabo conductas poco saludables con relación a la comida, con la intención de adelgazar hasta el punto en el que alcanzan la desnutrición.

La anorexia no únicamente implica problemas a nivel nutricional, sino que además viene acompañada de la incapacidad de lidiar con ansiedad y estrés. Ejerciendo control sobre su comida, la persona aquejada de este trastorno puede hallar un breve momento de calma.

Dada la complejidad del trastorno, es de fundamental importancia que la familia y el grupo de amigos de la persona con anorexia esté a su lado, convenciéndola de que debe pedir ayuda además de ser este entorno cercano un factor clave en la recuperación.

A continuación veremos algunos consejos para poder ayudar a una persona con anorexia, además de dar a conocer lo que no se debe hacer para nada si se pretende acelerar el proceso de recuperación.

¿Cómo ayudar a una persona con anorexia? Consejos prácticos

Puede darse el caso de que una persona cercana a nosotros sufra anorexia. En este trastorno, debido a que la persona tiene una percepción equivocada de su propio cuerpo, viéndose con un tamaño corporal superior al real, trata de bajar de peso haciendo dietas muy estrictas, además de realizar ejercicio de forma obsesiva.

Al llegar a un peso muy bajo y no satisfacer las demandas del cuerpo de calorías y nutrientes, algunos de los síntomas físicos que produce el trastorno son decoloración de la piel, malestares digestivos, deshidratación, desnutrición, mareos, desmayos, fatiga, pérdida ósea, problemas cardíacos y desequilibrios electrolíticos. A la larga, este conjunto de problemas físicos llevan a la muerte.

Pero no únicamente la persona con anorexia padece a causa de su patología. Su entorno cercano, tanto familiares como amigos, sufre al ver como un ser querido se va progresivamente desmejorando.

Al tratarse de un trastorno mental, las personas quienes se encargan del diagnóstico y tratamiento de la anorexia son psicólogos, psiquiatras y médicos, los cuales, trabajando en conjunto, favorecen en la recuperación de las personas que sufren el trastorno. Es muy importante entender que es tarea de los profesionales del ámbito de la salud quienes se encargan de la recuperación de las personas con estos trastornos.

Sin embargo, como amigos y familiares, podemos ayudar en la recuperación, evitando hacer cosas que pueden generar malestar físico y emocional a la persona con anorexia además de brindar apoyo y servir de ejemplo para seguir hábitos saludables.

¿Qué hacer?

Estos son los principales consejos a la hora de prestar apoyo y asistencia a una persona con anorexia, aunque no pueden sustituir la terapia por parte de un profesional:

1. Documéntate sobre la anorexia

Antes de hablar con una persona de nuestro entorno de la que sospechamos que podría sufrir anorexia, lo más adecuado es documentarse con fuentes fiables sobre este trastorno.

Pese a que la lucha contra los cánones de belleza ha conseguido sensibilizar a la población sobre cómo se dan los trastornos de conducta alimentaria, en especial en las mujeres, hay muchos mitos acerca de ellos. No debemos olvidar en ningún momento de que es un trastorno psicológico, y como tal debe ser abordado.

Tratar de entender mejor lo que le podría estar pasando a un conocido es muy beneficioso tanto para él como para nosotros, dado que nos permite comprender por el sufrimiento que está pasando y nos permite ver la manera más adecuada de tratar sobre el tema.

Una búsqueda profunda de información sobre la anorexia te permitirá ver que no se trata de solamente querer bajar de peso o verse más gorda de lo que realmente se es. Hay mucho malestar psicológico detrás que lleva a una persona a estar en esta situación.

2. Habla del tema en el momento adecuado

Una vez nos hemos documentado, llega el momento de tratar de hablar con la persona de la que sospechamos que está pasando por este problema.

Dada la gravedad del asunto, es muy importante escoger el lugar y momento adecuados, para evitar que se genere una situación de tensión. El lugar en el que hables con él/ella no debe tener elementos distractores, así harás que te tenga una mayor atención.

Evita tener esta conversación después de una discusión y procura hacerlo en un lugar privado. Manifiesta tu preocupación por su estado de salud de forma calmada, dado que hacerlo de forma alarmada incrementará la tensión. Mientras hablas, describe algunos comportamientos que has visto en él/ella que te han hecho pensar que podría estar pasando por algún tipo de problema. Deja claro que sólo te preocupas por él/ella y que quieres asegurarte de que todo va bien.

3. Habla de la anorexia sin estigmas

El haberse documentado sobre la anorexia nos previene de hablar sobre este trastorno en base a ideas preconcebidas y estigmas. La persona con anorexia no se sentirá a gusto ya por el hecho de sufrir esta alteración psicológica, así que no debemos incomodarla más usando ideas estereotípicas sobre el tema mientras se mantiene la conversación.

Una buena forma de empezar la conversación es diciendo que son muchas las personas quienes sufren este trastorno, y que no es su culpa el padecerlo. Incluso se puede hablar de personajes famosos que hayan pasado por este trastorno y hayan logrado superarlo.

4. Hazle ver el problema

Muchas personas que sufren un trastorno psicológico no son conscientes de padecerlo; no obstante, esto no significa que no les genere sufrimiento.

Se pueden presentar imágenes de personas que están padeciendo anorexia y que aparentan de una forma similar a la de la persona que nos preocupa. También es buena idea recurrir a vídeos informativos de profesionales que detallan los síntomas del trastorno o en los que aparezcan los testimonios de gente que han pasado por esto y que ofrecen su experiencia.

Infórmale de que hay asociaciones, grupos de apoyo y otros recursos en los que puede entender por lo que está pasando. Si realmente no está sufriendo anorexia, no pierde nada por comprobarlo.

5. Prepárate para una reacción negativa

Es probable que, en el momento en el que aparezca la palabra anorexia en la conversación o que manifiestes la preocupación por la salud de tu ser querido, éste reaccione mal, diciendo que no quiere hablar del tema o le reste importancia al asunto.

Es normal este tipo de reacciones, por este motivo debes mantener la calma, evitar que lo que pueda decirte sea considerado un ataque personal y mantenerte firme diciendo que quieres lo mejor para ella. Dile que tú también te sentirías molesto si alguien le comentara que cree que podría estar pasando por un problema, pero hazle reflexionar diciendo que está bien que alguien se preocupe por ti.

6. Ayúdale a ayudarse

Una vez sea consciente del problema, debemos ayudar a la persona a que busque y encuentre un tratamiento efectivo para su problema.

A veces es complicado pedir ayuda profesional, y no son pocas las personas quienes necesitan este tipo de intervenciones pero que van procrastinando la cita y lo que iban a ser unos días se vuelven años. Aunque pueda que no haya riesgo inmediato para la vida de la persona, es necesaria una intervención psicológica, psiquiátrica y médica urgente. La desnutrición puede suponer graves problemas en su salud, y el sufrimiento psicológico que ya padece la puede estar destrozando por dentro.

Para asegurarnos de que la persona recibe la adecuada ayuda podemos acompañarla el primer día en su cita a un profesional de la salud. Si se da el caso de que no se lo puede permitir, podemos ofrecernos a buscarle alternativas profesionales más baratas o incluso pagarle alguna sesión. Debemos entender que el dinero es lo de menos si queremos preservar la vida de un ser querido.

7. Sé un ejemplo y mantente a su lado

Si coméis juntos, promueve un estilo de vida saludable comiendo platos nutritivos y en las cantidades apropiadas.

La comida no debe ser vista como una fuente de preocupación, debe ser tratada como algo que da placer y que nos ayuda a mantener nuestras funciones vitales. No restrinjas tus alimentos, ni digas en voz alta frases como “me he atiborrado hoy” o “no debería haberme comido eso”.

En estadios más avanzados de la recuperación, cuando la persona ya tenga menos preocupaciones con respecto la comida, si se da el caso de que un día coméis algo que antes estaba “prohibido” como un trozo de pizza o un pastel, ofrécele refuerzo positivo. Dile que te alegras de que se coma esa comida, que se merece darse un capricho de vez en cuando.

8. Elógiala por ser como es

El físico no lo es todo en este mundo. Las personas tenemos otras características que nos definen y que conforman nuestra identidad.

La inteligencia, la amabilidad, el valor y otros aspectos son características que podemos elogiar de la persona que queremos. Así haremos que se sienta querida, que nos importa, y que su cuerpo no la define por completo.

¿Qué no hacer?

Veamos varios comportamientos y estrategias a evitar:

1. Controlar su conducta

El camino a la recuperación es largo y supone una profunda reflexión y fase de autoconocimiento.

Aunque con la mejor de las intenciones, no se debe controlar todo el rato lo que la persona hace, dado que hará que se sienta que se le está quitando autonomía y libertad.

En caso de que sea un adolescente, la familia no debe prohibirle hacer cosas tan simples como ir al baño sola o salir a la calle, y menos si no se ha comido toda la comida del plato. Se deben seguir las pautas que el profesional que la esté tratando nos haya dado.

2. Comentarios negativos

No hagas comentarios negativos de su cuerpo ni tampoco el de otras personas, dado que así estarás reforzando la idea de que las personas solo deben ser valoradas en función de su aspecto.

Hay muchas formas en que la sociedad bombardea a las personas, en especial a las mujeres, con cánones de belleza que llegan a menospreciar a las personas con sobrepeso. No seas parte de esto. Tampoco debes hacer comentarios como “estoy tan gordo...” o “me he vuelto una vaca”. Simplemente no ayudan.

3. Ocultar la enfermedad

Es posible que la persona afectada por la anorexia te haya contado su problema porque tiene mucha confianza contigo. Además, es posible que te haya pedido que no se lo digas a nadie más, y que le decepcionará que se lo digas a su familia.

Dado que estamos ante un problema de salud en el que, en los casos más graves, la persona puede morir, ocultar esto supone empeorar la situación de forma pasiva.

Debemos decírselo a personas de su entorno y, si es necesario, decirlo a autoridades en caso de que veamos que puede darse un fallecimiento dentro de poco.

4. Tomar decisiones precipitadas

Dada la complejidad de la anorexia, esto no se va a solucionar en un par de días. Debemos confiar en que el tratamiento favorecerá la recuperación de la persona, pero además debemos mantener una postura de comprensión hacia ella y ser pacientes en el proceso.

Referencias bibliográficas:

  • American Psychiatric Association. (2013). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Quinta edición. DSM-V. Masson, Barcelona.
  • Rosen, D.S. (2003). Identifying and treating eating disorders. Pediatrics;111:204–11.
  • National Institute for Health and Care Excellence (2004). Eating disorders: care interventions in the treatment and management of anorexia nervosa, bulimia nervosa and related eating disorders. London: National Institute for Health and Care Excellence.