Si te interesa acudir a servicios de psicoterapia y no tienes demasiada experiencia en esto, es bueno que conozcas una serie de criterios que puedes utilizar para seleccionar al psicoterapeuta adecuado.

A fin de cuentas, existen muchos mitos acerca de en qué consiste la psicoterapia, y esto hace que exista un cierto riesgo de acudir a personas que realmente no están capacitadas para atender a pacientes, en cuyo caso hasta pueden hacer que el problema a tratar empeore. Por suerte, existen algunos aspectos básicos que ayudan a evitar problemas de este tipo.

Así pues... ¿cómo elegir a un buen psicólogo a la hora de acudir a terapia?

6 claves para saber elegir a un buen psicoterapeuta

Cuando te interese acudir a un profesional de la psicoterapia, fíjate en estas pautas para elegir del mejor modo posible.

1. Comprueba su especialización

No todos los psicólogos se dedican profesionalmente a la terapia. Hay otras ramas de la psicología que no tienen demasiado que ver con la atención a pacientes: marketing, educación, Recursos Humanos, investigación, etc. En todas ellas es posible dedicarse a jornada completa y en exclusiva siendo psicólogo.

Por ello, es importante prestar atención no solo al hecho de que el profesional al que valoramos acudir se dedique a la psicología, sino que además hay que asegurarse de cuál es su especialización.

2. Comprueba que se ha registrado en el Colegio Oficial de Psicólogos

La psicoterapia es una forma de intervención en pacientes que debe seguir una serie de principios y normas, al estar dentro del ámbito de la salud. Por ello, es importante comprobar que la persona a la que estamos valorando esté colegiada: los colegios regulan la actividad de los profesionales.

3. Comprueba que su trabajo se basa en la ciencia

La psicoterapia es ciencia aplicada, es decir, que sus métodos y herramientas se fundamentan en el conocimiento científico. Por ello, todos los psicólogos están obligados a utilizar terapias validadas científicamente, lo cual implica que sus efectos positivos en pacientes han sido comprobados mediante una serie de investigaciones a lo largo de los años.

Por ello, el hecho de que un psicólogo se exprese en términos esotéricos o apele a entidades sobrenaturales para explicar la mente humana y nuestro comportamiento, es una señal de alarma que debe llevar a su descarte; una cosa es que la consciencia y la subjetividad formen parte del campo de estudio de la psicología, y otra que estas deban ser entendidas prácticamente como si fuesen elementos mágicos, desconectados del cuerpo humano y de la materia en general.

Del mismo modo, combinar la psicoterapia con prácticas pseudocientíficas o esotéricas como el tarot o la homeopatía es también un poderoso motivo para elegir a otro profesional.

4. Si el profesional está muy especializado, no te preocupes

El hecho de que un psicólogo se especialice en un ámbito muy concreto del bienestar psicológico no es en sí una razón para descartarlo, ni implica que sea peor profesional. Simplemente, considera si el problema que quieres tratar en terapia se ajusta a la formación de ese profesional.

Por ejemplo, si lo que buscas es ayuda para superar la agorafobia, no pasa nada si el psicólogo al que vas a ir no tiene experiencia en terapia infantil o en terapia de pareja, siempre que sí la tenga en la intervención en trastornos de ansiedad.

5. El psicólogo no debe ofrecer amistad

Una persona que diga ofrecer psicoterapia y que a la vez ofrezca establecer una relación de amistad con el paciente, con toda probabilidad no está cualificada para ejercer esa profesión.

La relación terapéutica es claramente profesional, y aunque los pacientes hablen sobre sus problemas de manera abierta y honesta y los psicólogos puedan ofrecer empatía e incluso momentos breves de conversación distendida, el objetivo es claro: ofrecer un servicio orientado a lograr objetivos específicos.

6. Ofrece objetivos concretos

En todo proceso psicoterapéutico hay una primera fase de evaluación del paciente que tiene lugar justo antes de que empiece la intervención propiamente dicha. En esta, los psicólogos buscan entender las características del problema que tiene la persona que acude a ellos, así como su contexto e vida y sus características como individuo.

Al finalizar esta fase, antes de iniciar la fase de tratamiento, es importante que el profesional proponga objetivos concretos y fáciles de objetivar. De este modo, existirá una referencia clara en todo momento que mostrará si hay progresos o no, y que marcará cuál es el momento de finalizar la terapia.

Ten en cuenta que el proceso de psicoterapia no puede ser indefinido, debe tener una duración de unos pocos meses o semanas. Tan solo en algunos casos de enfermedad crónica y severa será necesario hacer visitas a lo largo de los años, pero en estos casos son mucho más espaciadas que las propias de una intervención psicoterapéutica al uso, dado que sirven para hacer seguimiento.

Si tras las primeras sesiones de toma de contacto el psicólogo da a entender que la terapia durará años o será algo de por vida con regularidad semanal, es recomendable cambiar de psicoterapeuta.

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