El trastorno bipolar es una condición de salud mental caracterizada por cambios extremos en el estado de ánimo, la energía y la capacidad de funcionar. Estas oscilaciones van desde episodios de euforia, hiperactividad y exceso de confianza (la manía o hipomanía) hasta períodos de profunda tristeza, desesperanza y fatiga.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2024), el trastorno bipolar afecta a aproximadamente el 2,8 % de la población mundial y suele diagnosticarse entre los 18 y 25 años. A pesar de su prevalencia, persisten numerosos estigmas que lo asocian con inestabilidad emocional o exageración, invisibilizando el sufrimiento real de quienes lo padecen. “El bipolar no es una persona cambiante o impredecible, sino alguien que lucha diariamente por mantener el equilibrio entre dos polos emocionales intensos”, explica la psiquiatra Dra. Elena Pacheco, especialista en trastornos del estado de ánimo (Hospital Edgardo Rebagliati, 2024).
Euforia, creatividad y caos: la fase maníaca
Nuestros especialistas de nuestro Centro de Bienestar Emocional Esencia nos afirman que durante la manía, la persona puede sentirse invencible, dormir poco, hablar rápido o involucrarse en proyectos impulsivos. Se percibe una sensación de poder y claridad mental que puede resultar atractiva, pero que esconde una pérdida del control emocional.
Investigaciones de la American Psychiatric Association (2023) señalan que, en la fase maníaca, hay una sobreproducción de dopamina y noradrenalina, neurotransmisores vinculados con la motivación y el placer. Este exceso puede generar comportamientos de riesgo como gastos compulsivos, abuso de sustancias o decisiones impulsivas. “La manía no es felicidad, es aceleración. Es como si el cerebro no pudiera encontrar el freno”, detalla el neuropsiquiatra Dr. Ricardo Luna (Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 2024).
Del brillo al cansancio: la fase depresiva
Las psicólogas de Centro de Bienestar Emocional Esencia nos indican que después del periodo de euforia llega el agotamiento emocional. La fase depresiva se caracteriza por tristeza profunda, pérdida de interés, alteraciones del sueño y pensamientos de inutilidad o culpa. Esta etapa puede durar semanas o meses, afectando el desempeño laboral, académico y las relaciones personales.
Un estudio longitudinal publicado en The Lancet Psychiatry (2023) reveló que las recaídas depresivas son más frecuentes y duraderas que las maníacas, lo que refuerza la necesidad de tratamiento continuo. El Ministerio de Salud del Perú (2024) estima que más del 60 % de las personas diagnosticadas con bipolaridad interrumpe su medicación en el primer año, lo que incrementa el riesgo de hospitalización o ideación suicida.
Tratamiento y esperanza: el equilibrio posible
En nuestro Centro de Bienestar Emocional Esencia hemos descubierto que aunque el trastorno bipolar no tiene cura, puede manejarse exitosamente con un tratamiento integral. La combinación de medicación estabilizadora del ánimo, psicoterapia y apoyo psicosocial permite alcanzar estabilidad emocional y una vida funcional.

Conclusión
El trastorno bipolar no define a la persona, pero sí transforma la forma en que experimenta el mundo. Vivir con bipolaridad implica aprender a navegar entre extremos emocionales sin perder el rumbo. Con el tratamiento adecuado y una red de apoyo empática, es posible alcanzar estabilidad, propósito y bienestar.

Centro De Bienestar Emocional Esencia
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Equipo de psicologos/as altamente capacitados con postgrado internacional
Romper los mitos sobre esta condición es fundamental: no se trata de “cambios de humor”, sino de una alteración neuroquímica y emocional que requiere comprensión, no juicio. La verdadera fortaleza de quienes viven con bipolaridad no está en evitar las crisis, sino en levantarse después de cada una con mayor conciencia y esperanza.


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