Si las redes sociales son el escenario en donde exhibimos nuestro mundo personal, Instagram es, seguramente, el mayor representante de esta tendencia.

Muchas personas usan la plataforma para exponer sus vidas a los demás, o para descubrir el nuevo destino turístico o éxito que ha tenido un influencer. El problema es que todo esto puede llegarnos a generar malestar, sobre todo si es algo que nos gustaría tener y que, lamentablemente, no tenemos.

Esto hace que muchas personas les venga a la mente la frase: “Instagram me da ansiedad”. ¿Cómo es posible que una aplicación de móvil nos afecte tanto? Veámoslo a continuación y qué podemos hacer al respecto.

Instagram me da ansiedad: ¿qué hacer?

Las redes sociales forman parte de nuestra vida, tanto personal como laboral. Desde que se popularizaran en la primera década del siglo XXI, sobre todo con la aparición de grandes como Youtube y Facebook, no han sido pocas las nuevas páginas web que han tratado de emular la fórmula. Estas redes sociales invadieron todavía más si cabe la vida de sus usuarios cuando dieron el salto a los móviles inteligentes. La que ha resultado ser la más invasiva en lo personal, afectando también a la salud mental de sus usuarios ha sido, sin duda, Instagram.

Aparecida en el año 2010, adquirida por Facebook en 2012 y expandiéndose vertiginosamente desde ese año, Instagram se ha convertido en el escenario en el que se representan todo tipo de escenas vanidosas. Cada día, sus cerca de 800 millones de usuarios, mayormente adolescentes y adultos de 20 a 30 años, publican cerca de 80 millones de fotografías, con una interacción promedio de 3,5 billones de “me gusta” y 40 billones de “compartir”.

El “Insta”, como lo llamamos los usuarios, se ha convertido en la red en la que los jóvenes reciben todo tipo de contenido que puede afectar a su imagen corporal, autoestima y, en algunos casos, la salud mental en general. El querer emular el estilo de vida de los “influencers” hace que sintamos una para nada sana envidia, que no nos permite saber valorar lo que ya tenemos, sintiendo gran ansiedad como resultado.

Para colmo, el algoritmo de Instagram no ayuda. Esta inteligencia artificial está diseñada para que nos aparezcan aquellas imágenes y “stories” que tengan que ver con nuestros gustos y búsquedas anteriores. Por ejemplo, si se buscan vídeos de perritos, nos saldrán fotos y vídeos de cachorros, cuentas especiales dedicadas a perros y contenido de por el estilo.

El problema es que la mayoría buscamos cosas relacionadas con la imagen y los viajes, o en general aspectos que estén relacionados con algún deseo que nos gustaría cumplir en un futuro. Además, y aunque sea de forma accidental, el simple hecho de cotillear la imagen de un famoso sin camiseta, estando de viaje en Hawái y poniendo debajo el típico comentario de “aquí, sufriendo”, hace que nos salgan cientos de imágenes de otros famosos en sendos destinos turísticos con frases de por el estilo. Así es normal que Instagram nos dé ansiedad, debido a que en ciertos casos fomenta que nos sintamos mal con nuestras vidas.

Repercusión de la app en la salud mental

Para conocer el impacto de las redes sociales en la salud mental, especialmente en la aparición de trastornos de la ansiedad y la depresión, la Royal Society for Public Health (RSPH) y la Young Health Movement (YHM) estudiaron a un grupo de 1.500 usuarios británicos con edades comprendidas entre los 14 y 24 años. De acuerdo con la investigación, la red más perjudicial para la salud mental era Instagram, y se la relacionaba sobre todo con ansiedad, falta de sueño y depresión.

Los propios jóvenes reconocían que Instagram, en donde eran expuestos a todo tipo de fotografías idealizadas, afectaba muy negativamente a su imagen corporal. Además, era común que se diera un fenómeno conocido como FoMO: el Fear of Missing Out o Temor a Perderse Algo. Tenían miedo a que, al desinstalársela o dejar de ver las “stories”, se perderían algo y que eso les aislaría un poco del grupo de iguales.

¿Cómo enfrentarse a esta ansiedad?

Las redes sociales han ayudado a comunicarnos, pero también, como ya íbamos comentando, a tener sentimientos negativos, especialmente cuando se hace un uso indebido de las mismas.

La ansiedad es un estado psicológico que en algunos casos llega a ser patológica, síntoma de un trastorno ya formado o que se está desarrollando. Las personas que la presentan pueden hacerlo por diferentes motivos, en los que se mezcla genética y ambiente. Puede ser que se tenga una relación con la familia muy disfuncional, puede que se haya vivido una experiencia traumática u otro tipo de eventos estresores.

Estas situaciones, si bien con la debida ayuda psicológica pueden superarse, son algo que forma parte de la vida del paciente, y no puede borrar de su memoria el evento traumático o desvincularse por completo de su familia. En cambio, el “Insta” es algo que podemos alejar de nuestra vida, dado que la mayoría de las personas podemos deshacernos de esta aplicación sin que nuestra vida se vaya al garete. A continuación veremos algunos consejos sobre cómo manejar la ansiedad que causa Instagram.

1. Controlar el tiempo

Es posible que nos pasemos horas pegados a la aplicación. Puede parecer sorprendente esto, pero si vamos al menú y miramos donde pone “Tu actividad” podremos ver la cantidad de minutos que le hemos dedicado cada día durante la última semana, y la media en total.

Instagram, ha habilitado una opción para evitar pasarse con la aplicación, pudiendo pedir que salga un “pop-up” cuando nos pasamos del tiempo que le queremos dedicar. Cabe decir que no impide que usemos la aplicación, pero sí que sirve para que tengamos en cuenta cuando nos estamos pasando.

2. El Insta a su tiempo

Una buena opción para no estar todo el rato pegados al Instagram y que nos quite tiempo, a la vez que nos genera más malestar viendo a todo tipo de influencers siendo “super happy” es tener un horario específico para mirar la app.

El Insta a su tiempo. Podemos ponernos una hora por la tarde, después de hacer los deberes o trabajar, para dedicarle un rato a la aplicación. Pasada la hora, se cierra Instagram.

3. Distinguir entre el mundo real y el virtual

Lo que aparece en las redes sociales no es la realidad. La realidad está en la calle, no en los directos, las “stories” y las fotos con filtros de Instagram.

La vida perfecta que famosos y no tan famosos dicen tener por medio de las redes no existe. Vale, el viaje a Hawái nos da envidia, pero, ¿se lo pasó tan bien en ese viaje? ¿todo el rato estuvo contento?

Las personas somos montañas rusas de emociones, y los “influencers” también son personas. Puede que hayan cumplido algunos de sus sueños, pero siguen siendo mortales y su vida de Instagram es como el maquillaje: tapa lo que hay detrás.

4. Identificar el problema

Cada uno hace un uso diferente de las redes sociales, y no todas las personas quienes sufren ansiedad por culpa de Instagram tienen por qué tener un problema serio, aunque sí que es recomendable dejar de usarla por un tiempo.

Si eres de los que sienten la necesidad de mirar la aplicación casi cada media hora, mientras estás estudiando o trabajando, te está interrumpiendo en tus obligaciones.

Además, si al despertar lo primero que haces al levantarte es coger el móvil y cotillear todos y cada uno de los “stories”, mientras tendrías que estar preparándote para el día, estás haciendo lo mismo que hacen los fumadores al despertar: ser esclavo de una adicción.

Los “me gusta”, las visualizaciones y el estar pendiente de lo que ha colgado el “crush” o la ex son factores que se pueden interpretrar como medidores de nuestra popularidad y felicidad, pero no son más que síntomas de que tenemos un problema y deberíamos plantearnos buscar ayuda.

5. Desinstalársela

Por último, y puede que el más obvio de los consejos, está desinstalarse la aplicación. No es tarea fácil, dado que el FoMO es algo que nos dificulta mucho tomar esta decisión.

Pero, y en relación con el consejo anterior, si tenemos un serio problema, si nuestra autoestima, nuestra imagen corporal y nuestra salud mental se están viendo perjudicadas por culpa del “Insta”, lo mejor es cerrarse la cuenta. No dejemos que una aplicación nos destroce la vida.

Referencias bibliográficas:

  • YHMM & RSPH (2017). #StatusOfMind: Social media and young people's mental health and wellbeing. Reino Unido. Royal Society of Public Health. Extraído de https://docs.google.com/document/d/11d7gei1kANyhPTyvCM28abbjfQaVeF7TV0yAabO4btg/edit