¿Qué pasará si pido una cita con un psicólogo? Es una de las dudas más comunes antes de dar el paso: ¿qué va a pasar exactamente si pido cita? ¿Qué me van a preguntar? ¿Tengo que saber explicar bien lo que me pasa?
La respuesta corta es que una primera sesión suele consistir en hablar sobre lo que te preocupa, cómo te está afectando en tu día a día, y qué podría hacerse a partir de ahí. Pero conviene tener claro que no existe un guion fijo: cada profesional organiza su primera sesión de forma algo distinta, y el ritmo también dependerá de ti y de lo que traigas a la consulta. Lo que sigue es una descripción general de lo que suele ocurrir, no una fórmula exacta.
No necesitas llegar con un diagnóstico ni saber explicarlo todo. Muchas personas llegan a su primera cita sin tener del todo claro qué les pasa, o sintiendo que no van a saber ponerlo en palabras. Eso es completamente normal y forma parte del proceso: es tarea del profesional ayudarte a ir ordenando la situación, no algo que tengas que resolver tú antes de pedir cita. Si te resulta útil, puedes anotar previamente algunas ideas —qué te preocupa, desde cuándo, qué situaciones lo empeoran o lo alivian—, pero es un apoyo opcional, no un requisito.
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El primer contacto
Al llegar (o conectar, si la sesión es online), lo habitual es que el profesional te reciba, se presente y dedique un momento a generar un clima cómodo antes de entrar en materia. Es un primer encuentro entre dos personas que todavía no se conocen, así que es normal sentir algo de nerviosismo o cierta cohibición; esa sensación suele ir disminuyendo con las siguientes sesiones, no solo en esta primera.
También es habitual que en algún momento —al principio, durante o al final de la sesión— se explique que lo que compartas es confidencial. Las excepciones a esta confidencialidad pueden variar según el país y la normativa local, pero en general se aplican cuando existe una orden judicial o cuando el profesional considera que hay un riesgo serio para tu vida o la de terceros. Si tienes dudas sobre cómo funciona esto en tu caso, es totalmente válido preguntarlo directamente al profesional al inicio de la sesión.
De qué se puede hablar
Tras la presentación se va a proceder a realizar una entrevista con el fin de obtener información sobre el caso en sí, generalmente a través del proceso llamado anamnesis. Se trata del método por el cual se recoge la información más relevante del caso en concreto, incluyendo el problema en cuestión que le ha hecho acudir, hábitos de de vida y sociales y historia y datos básicos del sujeto.
Generalmente se empezará preguntando por el problema o demanda que tiene el sujeto, centrándose en la situación actual, así como que de él le ha hecho concretamente acudir aquí y ahora. Se preguntará también respecto a aspectos como cuando empezó el problema, a qué es asociado y los sentimientos que genera, qué dificultades concretas genera en la vida del paciente.
Ello se produce aún si el profesional tuviera un informe al respecto (por ejemplo si viene derivado del médico o por orden judicial), de cara a que el profesional pueda ver qué demanda tiene el sujeto y en caso de existir un problema cómo lo vive y expresa, haciéndose una idea de su enfoque. Se plantea que el paciente exprese su demanda/problema en el momento actual,
Hecho esto o bien justamente antes de ello (el orden concreto depende de cómo enfoque el orden cada profesional y de las características del paciente), de cara a conocer más al paciente y obtener más información tanto del problema como de las circunstancias que lo rodean se suele pedir una serie de datos generales sobre el paciente y su vida que pueden ser de interés y estar relacionados con la problemática.
En este sentido va a resultar de utilidad conocer la presencia de posibles antecedentes tanto propios como familiares del mismo problema o de alguno que haya podido tener un efecto concreto sobre el sujeto. También se suelen preguntar datos básicos sobre el entorno: si se tienen hijos o hermanos, el estado civil, la relación con los padres y su ocupación o en general la estructura familiar con la cual convive. También sobre la vida social, si existe o no pareja y el estado de la relación o la vida laboral.
No se trata de preguntar cosas sin más y conocer todos los aspectos de tu vida, sino que serán preguntas para conocer la situación general. La recogida de información ha de respetar límites éticos: el profesional se centrará en aquellos aspectos que resultan relevantes para aproximarse y abordar el motivo de consulta, pudiendo si lo considera necesario abordar alguna temática con mayor profundidad.
Obviamente estamos en la primera sesión, siendo un diálogo que pretende obtener información pero tampoco ser un interrogatorio: de hecho, muchas veces se acabarán descubriendo elementos importantes para el caso a lo largo de las sesiones que o bien se ocultaron o bien no se consideran relevantes en este primer momento. La información que se dé no es inmodificable ni debería ser demasiado exhaustiva, pues ello puede ser extenuante e incluso aversivo para el usuario.
Qué esperar del profesional
Durante la sesión, la actitud del profesional debería ser de escucha activa: atenta a lo que dices, empática y sin juzgar lo que compartas. Puede pedirte que aclares algún punto, pero el objetivo es entender tu situación, no llegar a conclusiones apresuradas.
En algunos casos, especialmente si el motivo de consulta lo requiere, el profesional puede plantear el uso de algún cuestionario o instrumento de evaluación. Esto no siempre ocurre en la primera sesión, y cuando se usa, sus resultados se interpretan siempre junto con lo hablado en la entrevista, nunca de forma aislada.
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Valoración de expectativas y planteamiento de objetivos
Valorada la situación, el profesional discutirá con el paciente las expectativas y objetivos que tiene el paciente con respecto a su motivo de consulta y al hecho de acudir a un profesional.
Es importante valorar este aspecto dado que los objetivos iniciales o incluso lo que se espera del profesional puede ser poco realista o incluso no valorar la superación real del problema sino de una dificultad concreta que genera. En base a toda la información adquirida, se negociarán los objetivos generales que se busca con la relación profesional y se establecerán los roles de cada uno.
Evaluación con instrumentos cuantitativos
Es posible que en un servicio o una consulta de psicología pueda ser necesario emplear algún tipo de instrumento de evaluación de cara a evaluar la presencia de algún trastorno o evaluar algún fenómeno, síntoma o dificultad a nivel cuantitativo. Sin embargo, aún si se diera el caso la información procedente de estos ha de cotejarse y valorarse en función de la entrevista, no siendo los resultados absolutos.
Un ejemplo de ello serían los pacientes que acuden a un servicio de neuropsiquiatría, siendo habitual que se valoren sus capacidades en la misma sesión. También en una consulta de psicología puede considerarse necesario evaluar el nivel de ansiedad o valorar en qué medida está presente un rasgo de personalidad, si bien en una primera sesión no es tan habitual como pudiera pensarse. Además, no todos los profesionales van a utilizarlos en la práctica clínica o en todos los casos, dependiendo de cada situación concreta.
Recapitulación y orientación hacia las siguientes sesiones
Hacia el final de la sesión, es habitual que se haga un breve resumen de lo hablado, y que se comente qué podría plantearse de cara a las siguientes sesiones. También puede hablarse de qué esperas tú del proceso, para ajustar expectativas desde el principio: a veces lo que uno espera de la terapia no coincide exactamente con lo que esta puede ofrecer, y conversarlo abiertamente ayuda a que el proceso funcione mejor para ambas partes.
Buscar un profesional que pueda ayudarme
Si después de leer esto sientes que quieres dar el paso, puedes buscar un profesional de la psicología filtrando por ubicación, especialidad o formato de consulta (presencial u online), según lo que mejor se adapte a tu situación. No hace falta que tengas identificado un problema concreto de antemano: muchos profesionales trabajan con una amplia variedad de motivos de consulta, y parte del proceso es precisamente ayudarte a definir mejor qué necesitas.















