Un resumen de la primera sesión de terapia. Pixabay.

Hoy en día y cada vez con mayor frecuencia, una proporción considerable de la población ha acudido o acudirá alguna vez a los servicios de un psicólogo o psicóloga. Si bien antiguamente estaba mal visto y muchas personas se avergonzaban o eran señaladas por ello este estigma se ha reducido considerablemente con el paso de los años, haciendo que cada vez más personas se animen a recurrir a este tipo de servicio en caso de necesidad.

A pesar de ello sigue resultando un tipo de servicio que es visto como algo extraño y al que la mayoría de gente tiene cierta reticencia, al no conocerse exactamente cómo funciona o qué se va hacer. Uno de los momentos que generan más incertidumbre es el primer contacto con el profesional, a menudo no sabiendo exactamente qué se va a hacer o qué esperar que suceda. ¿Qué se hace en una primera sesión con un psicólogo? Es de este tema del que vamos a hablar a lo largo del presente artículo.

Qué se hace en la primera sesión de psicoterapia

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que la primera sesión es, con la posible excepción de un primer contacto telefónico o por internet, el primer contacto entre terapeuta y paciente.

Esto quiere decir que en este momento aún no sabemos nada el uno del otro, más allá de haber leído la web del centro o las opiniones respecto al profesional.Y especialmente en el caso de terapeuta, que no tendrá ningún tipo de conocimiento respecto a su paciente.

En general, tenemos que tener en cuenta que los objetivos generales de la primera sesión van a ser entrar en contacto, conocer el caso en cuestión y generar una buena relación terapéutica.

Este último aspecto es esencial, dado que por lo general se van a tratar aspectos profundos de la psique. Sin un nivel adecuado de confianza entre profesional y paciente no se dará pie por parte del usuario a la expresión de miedos, dudas, emociones y pensamientos, resultando la relación improductiva y dificultándose el éxito de la terapia.

Eso sí, el rapport positivo o buena relación terapéutica se va a ir construyendo no solo durante esta sesión (en que es habitual que se esté algo cohibido) sino a lo largo de diferentes sesiones.

Primer contacto con el paciente

Lo primero va a ser recibir al paciente, hacer que se siente y realizar las presentaciones pertinentes. Es habitual que se intente romper el hielo con paciente para generar un clima positivo y de confianza, para poco a poco explicarle qué se va a hacer a lo largo de la sesión.

También es habitual que se mencione en algún momento a lo largo de la entrevista (si bien muchos profesionales no lo dicen directamente, dándolo por sobreentendido o habiéndolo informado en formularios o vías de contacto previas), sea al principio, durante o al final, que toda la información que se proporcione va a ser absolutamente confidencial. Las únicas excepciones son que existe una orden o petición de un juez o que pueda existir un daño serio para la vida o integridad del propio sujeto o de terceros.

Anamnesis

Tras la presentación se va a proceder a realizar una entrevista con el fin de obtener información sobre el caso en sí, generalmente a través del proceso llamado anamnesis. Se trata del método por el cual se recoge la información más relevante del caso en concreto, incluyendo el problema en cuestión que le ha hecho acudir, hábitos de de vida y sociales y historia y datos básicos del sujeto.

Generalmente se empezará preguntando por el problema o demanda que tiene el sujeto, centrándose en la situación actual, así como que de él le ha hecho concretamente acudir aquí y ahora. Se preguntará también respecto a aspectos como cuando empezó el problema, a qué es asociado y los sentimientos que genera, qué dificultades concretas genera en la vida del paciente.

Ello se produce aún si el profesional tuviera un informe al respecto (por ejemplo si viene derivado del médico o por orden judicial), de cara a que el profesional pueda ver qué demanda tiene el sujeto y en caso de existir un problema cómo lo vive y expresa, haciéndose una idea de su enfoque. Se plantea que el paciente exprese su demanda/problema en el momento actual,

Hecho esto o bien justamente antes de ello (el orden concreto depende de cómo enfoque el orden cada profesional y de las características del paciente), de cara a conocer más al paciente y obtener más información tanto del problema como de las circunstancias que lo rodean se suele pedir una serie de datos generales sobre el paciente y su vida que pueden ser de interés y estar relacionados con la problemática.

En este sentido va a resultar de utilidad conocer la presencia de posibles antecedentes tanto propios como familiares del mismo problema o de alguno que haya podido tener un efecto concreto sobre el sujeto. También se suelen preguntar datos básicos sobre el entorno: si se tienen hijos o hermanos, el estado civil, la relación con los padres y su ocupación o en general la estructura familiar con la cual convive. También sobre la vida social, si existe o no pareja y el estado de la relación o la vida laboral.

No se trata de preguntar cosas sin más y conocer todos los aspectos de tu vida, sino que serán preguntas para conocer la situación general. La recogida de información ha de respetar límites éticos: el profesional se centrará en aquellos aspectos que resultan relevantes para aproximarse y abordar el motivo de consulta, pudiendo si lo considera necesario abordar alguna temática con mayor profundidad.

Obviamente estamos en la primera sesión, siendo un diálogo que pretende obtener información pero tampoco ser un interrogatorio: de hecho, muchas veces se acabarán descubriendo elementos importantes para el caso a lo largo de las sesiones que o bien se ocultaron o bien no se consideran relevantes en este primer momento. La información que se dé no es inmodificable ni debería ser demasiado exhaustiva, pues ello puede ser extenuante e incluso aversivo para el usuario.

El profesional escuchará lo que el paciente tenga que decirle, si bien puede pedir la clarificación de aspectos clave e irá asegurándose de entender y valorar qué es lo que se le está contando. La actitud del terapeuta va a ser de escucha activa, atendiendo a lo que el paciente quiere decirle (y también a lo que no dice, siendo algo que también proporciona mucha información), empática y cordial. Asimismo va a intentar ser auténtico y profesional, y en todo momento va a intentar a hacer ver al paciente que no va a ser juzgado independientemente de lo que cuente, generando un clima de confianza y aceptación.

Valoración de expectativas y planteamiento de objetivos

Valorada la situación, el profesional discutirá con el paciente las expectativas y objetivos que tiene el paciente con respecto a su motivo de consulta y al hecho de acudir a un profesional.

Es importante valorar este aspecto dado que los objetivos iniciales o incluso lo que se espera del profesional puede ser poco realista o incluso no valorar la superación real del problema sino de una dificultad concreta que genera. En base a toda la información adquirida, se negociarán los objetivos generales que se busca con la relación profesional y se establecerán los roles de cada uno.

Evaluación con instrumentos cuantitativos

Es posible que en un servicio o una consulta de psicología pueda ser necesario emplear algún tipo de instrumento de evaluación de cara a evaluar la presencia de algún trastorno o evaluar algún fenómeno, síntoma o dificultad a nivel cuantitativo. Sin embargo, aún si se diera el caso la información procedente de estos ha de cotejarse y valorarse en función de la entrevista, no siendo los resultados absolutos.

Un ejemplo de ello serían los pacientes que acuden a un servicio de neuropsiquiatría, siendo habitual que se valoren sus capacidades en la misma sesión. También en una consulta de psicología puede considerarse necesario evaluar el nivel de ansiedad o valorar en qué medida está presente un rasgo de personalidad, si bien en una primera sesión no es tan habitual como pudiera pensarse. Además, no todos los profesionales van a utilizarlos en la práctica clínica o en todos los casos, dependiendo de cada situación concreta.

Recapitulación y orientación hacia las siguientes sesiones

Antes de acabar la sesión generalmente se produce una recapitulación de todo lo acontecido en esta, de cara a ayudar a establecer al paciente un esquema mental de lo que se ha hecho y hablado y valorar si el profesional ha entendido toda la información.

Además de ello, es posible que se haga un pequeño avance de lo que se plantea hacer para la próxima sesión. También y dependiendo del problema y del profesional pueden llegar a establecerse algunas pautas psicoeducativas generales, a falta de un mayor profundización en el tema.