Estas son varias razones que facilitan que la terapia fracase.

Siento que no avanzo, ¿por qué? Este es un interrogante que los pacientes nos formulan a los psicoterapeutas en algunas ocasiones. Ciertamente, todos somos diferentes y es esto lo que hace cada sesión un reto. Cuando un paciente siente que no progresa por mucho que asista a las sesiones de intervención, es necesario saber prestar atención a las señales que indican las causas de esto. A continuación exploraremos este tema.

¿Por qué puede estar fallando la psicoterapia?

Primero es importante comprender que el proceso de psicoterapia es de dos: psicoterapeuta - paciente. Todos los psicoterapeutas trabajan de forma diferente, tienen un estilo propio de terapia, conocimiento variado, etc., Y sobre todas las cosas son personas que tienen vida privada, con problemas, emociones, su propia idea e lo que es la felicidad, etc.

Sin embargo, por mucha variabilidad que haya, existen ciertos factores generales que influyen para que la psicoterapia sea exitosa. Si están ausentes, los avances no serán los esperados o la intervención fracasará completamente llevando consigo decepción, frustración, enojo y sobre todo, alimentando un pensamiento que es muy común en las personas que asistieron a terapia y esta no les fue efectiva: la psicología no sirve, es una estafa o el psicólogo/a no sirve, es malo/a.

La psicoterapia puede fracasar por...

Mencionaré algunas razones por las cuales un proceso de terapia puede fallar, no ser gratificante y exitoso o generar un progreso demasiado lento.

1. Vínculo terapeuta – paciente/cliente

Para que una terapia comience con pie derecho, es fundamental crear una buena relación con el paciente/cliente. Esta relación debe ser fuerte, positiva, y basarse en la empatía sana. Sobre todo, es importante centrar el interés en todo lo que concierne al problema del paciente y su vida en general. Por otra parte, el paciente debe sentirse comprendido, cómodo y aceptado por el terapeuta.

Cuando esta relación no ha sido bien forjada y se asiste a la terapia a la fuerza, esto puede ser la causa de que no hayan avances. Se trata de una situación más común en la atención a adolescentes y adultos con adicciones u otros trastornos similares.

2. Metodología de trabajo

Como mencionaba anteriormente, todos los terapeutas tienen un estilo propio de terapia. Algunos trabajan con enfoques basados en cambiar el pensamiento y la conducta, otros tienen un enfoque más humanista centrado en la persona... Por lo tanto, la estructura de sus terapias es diferente.

Algunos iniciarán la sesión con una larga entrevista, indagando en qué pensamientos son frecuentes cuando sucede la conducta problemática, y otros con una escucha atenta e interesada sin hacer algún apunte, etc. Por otro lado hay terapeutas que son más organizados, llevan un control de citas junto con la sesión planificada y el material listo para trabajar, otros quizá son más de improvisar o dejar que el paciente marque el ritmo de la terapia.

Si la terapia no avanza puede deberse a que el enfoque de terapia no es el adecuado para el problema del paciente, no lo hace sentir cómodo, es muy pasivo o muy activo, está centrado en tareas y al paciente no le gusta realizarlas, al paciente no le agrada la desorganización del terapeuta, etc.

Recomiendo hacerle saber al terapeuta si hay algo de su estilo de terapia que no te hace sentir cómodo. Por otro lado, si eres terapeuta es bueno explicarle al paciente en qué consiste el enfoque terapéutico que utilizas.

3. Reticencia del terapeuta

En algunas ocasiones, llegan a la consulta pacientes o clientes que tienen una personalidad o actitudes que el terapeuta no logra digerir o tolerar. Esto es algo normal, es una persona que también siente y está en su derecho de no lograr la aceptación total del paciente tal y como es. Cuando esto sucede es una buena opción derivar al paciente/cliente con algún/a colega.

4. Reticencia del paciente

De la misma forma que el terapeuta, los pacientes pueden ser reticentes a los avances del profesional, mostrarse negativistas, desafiantes, molestos, incómodos, desagradables, poco colaboradores, desesperados, etc.

Si el paciente no colabora con su proceso de terapia no avanzará. Esto es algo común en terapia; por lo tanto, es importante informar al paciente de que es necesario que colabore en todo lo que se le solicite, desde tareas hasta técnicas que se realizarán en cada sesión hasta otras más generales, para así lograr avances significativos.

5. Algunos aspectos del terapeuta

En ocasiones, cuando la terapia no avanza puede ser a causa de que el terapeuta no está del todo preparado para atender, por temor, falta de confianza en sus habilidades, falta de interés en actualizarse, por hacer uso de terapias poco eficaces y sin una base en evidencia, porque no le gusta su trabajo pero necesita dinero, etc.

Por lo tanto, es bueno que los pacientes busquen referencias, pregunten al terapeuta si tiene su licencia, títulos y colegiado en orden, etc.

Recuerda que…

Si eres terapeuta y sientes que tus pacientes no muestran grandes avances, haz una revisión detallada de tus sesiones, analiza si tu enfoque terapéutico es el más adecuado para el tipo de población al que atiendes, ten confianza en ellos, no te atormentes y sobre todo mantente actualizado, ya que el campo de la psicología clínica es muy amplio.

Si eres paciente, no tengas miedo a crear un vínculo terapéutico, confía en tu terapeuta y si algo no te gusta, hazlo saber. Los terapeutas estamos para apoyar a quien nos solicita, por lo tanto recuerda colaborar con tu proceso de terapia lo más que puedas.