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No es infrecuente que, al volver a la rutina después de un periodo de vacaciones, experimentemos Síndrome Postvacacional. Hoy explicamos todo lo que necesitas saber sobre este trastorno.

¿Qué es el Síndrome Postvacacional?

Uno de los indicadores de bienestar más importantes desde el punto de vista psicológico y de la salud mental es la capacidad del individuo para adaptarse a su entorno. Cuando existen dificultades de adaptación, las personas suelen sentir un estado de malestar. Uno de los momentos típicamente conocidos por su dificultad de adaptación para la población general es el regreso de las vacaciones, momento en que la persona debe regresar a su rutina habitual con las responsabilidades y exigencias que conlleva el día a día. 

Ante este desafío adaptativo, muchas personas experimentan sentimientos de melancolía e irritabilidad, como forma de resistencia psicológica a la adaptación. Cuando este estado se prolonga en exceso o se manifiesta de forma muy intensa, hablamos de Síndrome Postvacacional.

Síntomas del Síndrome Postvacacional

El Síndrome postvacacional se suele manifestar con cuadros de bajo estado de ánimoansiedad y/o angustiairritabilidad, inquietud, inseguridad, dificultades en la concentración y los ritmos de sueño (tanto por defecto como por exceso), etc., y en ocasiones pueden aparecer síntomas depresivos como: apatía, falta de interés, de motivación y otros similares. 

A nivel físico, algunas de las somatizaciones que pueden aparecer son cansancio, falta de apetito, sudoración, náuseas y otros problemas estomacales. Estos síntomas desaparecen al regularizar los horarios de trabajo y descanso, con lo que se trata de un malestar pasajero que no suele durar más de una semana o quince días. Si se alargase este síndrome podría derivar en un trastorno adaptativo o un trastorno afectivo estacional.

¿Quién se ve afectado por el Síndrome Postvacacional?

Según la SEMYFC (Sociedad Española de Medicina y Familia Comunitaria), las personas a quienes más afecta el Síndrome postvacacional son:

  • Hombres y mujeres, en proporción similar, entre 40 y 45 años.
  • Personas que se incorporan al trabajo, sin haber disfrutado de un periodo de transición.
  • Afecta más cuanto más largo ha sido el período vacacional.
  • Individuos que idealizan el periodo vacacional como la cumbre de su bienestar personal.
  • Personas desmotivadas en su puesto de trabajo y que presentan malestar y apatía en la actividad laboral cotidiana.
  • Los sujetos con cuadros típicos de Síndrome de Burnout acostumbran a padecer un Síndrome Postvacacional más acusado.

¿Cómo afrontar mejor la vuelta al trabajo?

En general tener una actitud positiva siempre ayuda, en estos momentos es importante intentar mantenerla y no recrearse en la sensación de malestar que produce la vuelta al trabajo. Darnos una interpretación de los síntomas como un malestar pasajero, y no concederle demasiada importancia.

Ya que es probable que hayamos cambiado los horarios de nuestro cuerpo durante el periodo vacacional, es beneficioso intentar regular nuestro biorritmo al de la rutina diaria, para lograr este fin es recomendable intentar acostarse a la misma hora los días anteriores a la finalización de las vacaciones, comer regularmente e ir introduciendo otros hábitos rutinarios paulatinamente.

Si se tiene la opción de hacerlo, es preferible no incorporarse un lunes, ya que de esta forma la semana será más corta y el cambio de inactividad a actividad laboral se producirá de manera gradual. Una vez incorporados a la vida laboral, se ha de ir regulando la intensidad de la actividad del trabajo, en la medida que sea posible.

Otra manera más motivadora de volver al trabajo y retomar las obligaciones del resto del año es aprovechar la carga de energía y la sensación de bienestar que han reportado las vacaciones para proponerse nuevas metas, tanto en el terreno laboral como en el resto de ámbitos de nuestra vida que nos empujen hacía delante y a crecer como persona.