Nadie pone en duda que la creatividad es una capacidad fundamental en los más pequeños. Les ayuda a expresarse, a manifestar su mundo interior, además de ayudar a los adultos a ver a través de sus ojos.

Sin embargo, aunque todos los padres y madres quieren lo mejor para sus hijos, a veces, desde una perspectiva adulta, se coarta la libertad expresiva de los niños, poniendo límites a una capacidad que, de forma natural, no los tiene.

Decir a los niños cómo deben expresarse artísticamente es como cortarle las alas a una mariposa y, tristemente, este error es muy común en padres demasiado rígidos para atreverse a ver el mundo como lo hacen sus propios hijos.

Es por ello que se hace necesario entender cuáles son las mejores formas de fomentar al máximo la creatividad de los niños, además de aprender divertidas maneras para poner en práctica su imaginación.

Aunque se crea lo contrario, ser creativo no es algo tan innato como se pueda pensar, sino más bien es una aptitud que se puede ejercitar como cualquier otra. Veamos cómo hacerlo.

Cómo fomentar la creatividad en niños y niñas: consejos generales

Todos los padres desean lo mejor para sus hijos, pero,** a veces, no saben hacerlo de la mejor manera que se puede hacer**. En muchas ocasiones, sin atreverse a recordar cómo les gustaba expresarse cuando ellos mismos eran pequeños, los adultos no son conscientes de qué les gusta y qué no les gusta hacer a los niños y, lo que quizás sea más importante, cómo no les gusta que les digan qué deben hacer.

Por ello, y para evitar que la muy buena intención de fomentar la creatividad en los niños se transforme en aburrimiento y algo visto como si fueran deberes, conviene seguir una serie de consejos. Lo último que queremos conseguir en los niños es que vean lo artístico como un auténtico rollo.

1. Déjales que sean diferentes

Como ya íbamos sugiriendo, la rigidez es la asesina de la creatividad. La originalidad muere en el momento en el que le pides a alguien que haga las cosas como los demás.

Si quieren dibujar un elefante verde en vez de gris, que lo hagan. Y si, además, en vez de cuatro patas y trompa le ponen ruedas y un cañón de agua, mejor que mejor.

Darles toda la libertad artística para hacer lo que más les apetezca es una muy buena forma de dejar fluir todo tipo de ideas, además de hacerles ganar seguridad en sí mismos y no tener miedo a equivocarse.

Nadie se equivoca ni comete errores cuando se expresa artísticamente. El arte, sea cual sea la forma en que se muestra, es algo que no sigue un manual de instrucciones. No se debe tener miedo a imaginar, a ser libre.

2. Dales todo lo que necesiten

Un hogar en el que abundan los instrumentos de pintura, papeles, plastilina, arcilla y otros elementos creativos es un lugar idóneo para el futuro artista.

Para desarrollar la creatividad en la infancia se requiere de mucha estimulación, y disponer de todos esos elementos es una muy buena forma de conseguirlo.

Claro está, no todo el mundo tiene por qué tener el arsenal artístico de Dalí, Picasso, Miguel Ángel o Da Vinci en su casa, pero sí que se puede disponer de algunos útiles cotidianos que desde luego también servirán para estimular a los más pequeños.

Basta con unas cuantas hojas de papel, pinturas de cualquier tipo, trozos de tela viejos y la imaginación infantil para hacer realidad todo su mundo interior.

Y, por supuesto, en el proceso, se les debe permitir ensuciarse, salirse de la raya, usar tantos papeles como deseen y romper algún que otro lápiz. Se les debe permitir divertirse, que para eso lo hacen.

3. Si no están de acuerdo con algo, que así sea

Esto, quizás, más que relacionado directamente con la creación artística, es más bien una forma de ver enfrentarse a la vida.

Desde tiempos inmemoriales se les ha dicho a los niños que han de obedecer sin rechistar lo que les dicen sus padres y maestros.

Sin embargo, ¿acaso no tienen derecho a decir lo que piensan? ¿cómo queremos que sean libres artísticamente si no les dejamos serlo en otros aspectos?

Siempre dentro de unos límites, de acuerdo a unas normas y desde el respeto, se debe permitir a los más pequeños decir qué es lo que les gusta y qué no, qué opinan sobre cualquier situación mundana y qué creen que se podría hacer para que les gustara.

El pensamiento divergente implica buscar muchas soluciones y proponer ideas nuevas que no necesariamente el mundo tiene por qué ver con los mejores ojos.

Decirles que no tienen razón por no estar de acuerdo es, en esencia, decir que opinar está mal.

4. Sé el ejemplo

Está muy bien fomentar que los niños y las niñas sean creativos pero no sirve de mucho si papá o mamá se quedan en el sofá mirando la tele mientras esperan que su retoño sea el futuro Pollock, Stephen King o Almodóvar.

Siguiendo la misma filosofía del ‘si tú lees, ellos leen’, si lo que queremos es que los más pequeños se desarrollen artísticamente, lo ideal es que vean a los adultos ser creativos en su tiempo libre.

Así, los niños lo asociarán con algo divertido, no como algo que sus padres les están pidiendo porque sí.

También es muy importante limitar el tiempo en el que se ve la televisión en casa (¡esto no va solo para los peques!), además de fomentar salir en familia para hacer actividades culturales como ir a un museo, al teatro o a ver una película educativa.

5. Importa el proceso, no el resultado

Como ya íbamos comentando, el arte no se debe juzgar en términos de correcto e incorrecto. No se debe ver un dibujo del niño o cualquier actividad artística que haya hecho en términos de si está o no bien hecho.

Siempre estará bien hecho, en tanto que el niño ha hecho un esfuerzo por expresar su complejo y rico mundo interior.

El proceso es lo que importa. Deben disfrutar de lo que están haciendo, sentir mucha diversión mientras juegan con la arcilla creando todo tipo figuras o jugando a ser una vaquera o un enfermero.

El niño debe sentir auténtica satisfacción mientras pone en práctica su creatividad.

Actividades creativas

Una vez vistas las pautas a seguir recomendadas para los más adultos, toca ver cuáles son las actividades que fomentan la creatividad de los más pequeños de la casa.

Es muy importante que los padres estén pendientes mientras se hacen, no para controlarlos, sino para participar en el proceso artístico de los niños y niñas, además de darles confianza para que creen libremente.

1. Bloques de construcción

Un clásico. Juegos como los legos, los bloques de madera, mecanos… son ideales para que el niño ponga en práctica su imaginación.

Cuatro bloques de madera pueden ser a lo largo de una sola tarde una casa, una iglesia, la torre de Pisa y un castillo medieval.

No solamente se es creativo, también se mejoran las capacidades cognitivas además de la musculatura fina.

2. Pintar

Otro clásico que ya íbamos introduciendo al principio del artículo.

Es sorprendente como unas pocas pinturas y una hoja de papel puede ser fuente de todo un paisaje que, aunque un tanto abstracto, es la mejor muestra de la imaginación del infante.

No únicamente tiene que ser sobre una folio. La pinturas, como témperas y acuarelas, son ideales para expresar sobre un lienzo lo que hay en la cabecita del niño.

3. Tangram

El tangram clásico consiste en siete piezas que se pueden combinar haciendo todo tipo de formas, es por ello que es ideal para que el niño ponga a prueba su creatividad.

Con esas siete piezas puede formar las figuras de un monje, una taza, un atleta… todo lo que se le venga a la mente.

4. Visitar museos y leer

A más conocimientos, más se es consciente de que el mundo no tiene límites. Siempre se descubrirá algo nuevo y eso, ya de por sí, es una valiosa lección.

Pero, además de ello, está el hecho de que cuanto más se sabe más datos se pueden combinar y, a su vez, esto fomenta la imaginación, dado que se dispone de un amplio bagaje de conocimiento del que puede surgir todo tipo de nuevas ideas.

Por ese motivo, en toda familia no debe nunca faltar una visita mensual a museos, además de leer mucho. También vale ver documentales o visitar el zoo.

5. Aprender lenguas

El cerebro de los niños es muy plástico, es decir, asimila con mucha facilidad nuevos conocimientos. Es por ello que una creencia popularmente conocida y, que de hecho, es cierta, es la de fomentar el aprendizaje de lenguas en los primeros años de vida.

Pero lo que quizás pocos saben es que las personas plurilingües tienen una mayor propensión a generar ideas creativas.

También, al tenerse una mejor percepción del idioma materno, el plurilingüismo hace que se tengan una mejor facilidad para la escritura, especialmente su versión más creativa: la literatura.

6. Tomar fotografías

La vida diaria puede que parezca algo que no es para tanto, pero lo cierto es que, cada día, ocurren cosas que salen de lo común. Solo que no nos fijamos.

Una buena forma de fomentar la creatividad en los niños es darles una cámara e invitarles a que busquen detalles en cosas cotidianas que les parezca que se salen de lo normal.

Puede que hayan encontrado una araña en el baño y les haya llamado la atención, o también, mientras llovía, han visto que en un charco tres hojas otoñales flotan de tal manera que forman un corazón.

Todo lo observable con la lente de una cámara puede ser, a ojos infantiles, algo que sobresale de lo típico, y ellos mismos pueden inventarse historias para darles una explicación.

Referencias bibliográficas:

Albert, M.L. y Obier, L.K., (1978). The Bilingual Brain, New York: Academic Press. Di Pietro, R.J. (1976). Language as Human Creation, Washington, DC: Georgetown University Press. Runco, M. A. y Bahleda, M. D. (1986) Implicit Theories of Artistic, Scientific, and Everyday Creativity. Journal of Creative Behavior, 20(2). 93-98. Torrance, P. 1965. Scientific view of creativity and factors affecting its growth. Daedalus, : 663–64.