Consejos para dejar atrás el malestar causado por el mono.

Dejar atrás una adicción es siempre un reto, dado que nos obliga a introducir cambios tanto en nuestra gestión de la atención y de los impulsos, como en nuestros hábitos. En el caso del tabaco, una de las sustancias adictivas más populares, esto es complicado no solo por la parte biológica de la dependencia, sino también por la contextual: nos hemos habituado a tener un cigarrillo en la mano, y nos rodea una sociedad que nos recuerda constantemente que mucha gente fuma.

En este artículo veremos varios consejos acerca de cómo superar la ansiedad al dejar de fumar, y de qué manera podemos adaptarnos al nuevo estilo de vida más saludable. Eso sí, en cualquier caso, debe quedar claro que nada nos librará del tener que invertir tiempo y esfuerzo en ello.

Cómo gestionar la ansiedad al dejar de fumar

Estos son algunos consejos que te ayudarán a mantener a raya la ansiedad cuando estés intentando dejar el tabaco. Pero debes saber que si no poner de tu parte para llevar a la práctica estas iniciativas, el simple hecho de lleras aquí no te servirá de nada. Así que todo debe partir de un compromiso por hacer lo posible para mantener tu salud física y mental en el mejor estado posible.

1. Aprende a ver el malestar como parte de un reto

Hay personas que, al problema de experimentar ansiedad por dejar de fumar, le añaden el problema de entrar en una mentalidad pesimista.

Por ejemplo, es lo que ocurre en quien ve algo totalmente impuesto desde fuera en ese sufrimiento, y que por consiguiente cree que no se puede hacer nada para limitar sus efectos, que quizás siempre estará ahí. O en quien ve en la ansiedad las primeras señales de una recaída inevitable, que prácticamente está escrita en su destino.

Pero hay otra manera mucho más constructiva de ver esto: el malestar es una parte constituyente de un reto que vamos a ganarle a la adicción. Es lo que hace que sea un reto, en primer lugar. Y es también el indicador de nuestro progreso: a medida que avancemos, veremos en la disminución de esa ansiedad la consecuencia de un trabajo bien hecho. Dejar atrás el mono es una posibilidad muy real.

2. Practica deporte

El deporte es una excelente manera de contribuir a que nuestro foco atencional “se desenganche” de ciertas obsesiones y de su impacto fisiológico en nosotros: la ansiedad.

Al involucrarnos en una tarea absorbente y compleja, pero sujeta a una serie de normas estables, nuestra atención queda centrada en los objetivos inmediatos de lo que ocurre aquí y ahora en el contexto de los objetivos del juego en cuestión. Las cosas que pertenezcan a otro ámbito pierden importancia en cuestión de minutos, pasan a un segundo plano.

Por supuesto, no hay que ponerse a practicar deporte cada vez que notemos que la ansiedad por dejar de fumar está a las puertas de nuestra consciencia, a punto de poner en jaque otra vez a nuestro bienestar, ya que esto sería agotador. Pero sí es bueno optar por esto de vez en cuando, para ir acostumbrándonos a no estar pensando en el tabaco durante la mayor parte del día.

3. Evita los recordatorios del mundo del tabaco

Gran parte del reto de combatir la ansiedad por dejar de fumar tiene que ver con el modo en el que nos exponemos a las “zonas de peligro” en las que todo nos recuerda a la acción de fumar.

Optar por la estrategia más inteligente es parte de lo que debemos hacer para velar por nuestra salud. Así pues, en la medida de lo posible, debemos evitar estímulos recordatorios vinculados al fumar. Dejar de ir a lugares caracterizados por su alta concentración de fumadores, cambiar de aires, etc.

4. Pasea por la naturaleza

El hecho de exponerse de manera habitual a lugares con aire limpio es una manera de borrar el tabaco de la mente. En primer lugar, en ese contexto es muy fácil relajarse, y segundo lugar, la experiencia de respirar bien contribuye a que echemos menos en falta el fumar.

5. Practica técnicas de relajación

Es muy buena idea aprender técnicas de relajación y aplicarlas en los momentos en los que sentimos próxima la ansiedad. Para ello, debemos procurar tener localizadas zonas en las que sea viable retirarnos un momento y llevarlas a cabo durante unos minutos.

6. Lleva una vida más sana en general

Si al dejar el tabaco te embarcas en un cambio más global de estilo de vida, será más fácil dejar atrás la ansiedad por dejar de fumar. ¿Por qué? Porque tu autoestima mejorará, y en tu manera de ir generando autoconcepto (la idea que tienes de ti) constará un punto de inflexión en el que “cambias de vida”.

De esa manera, al sentirte más capaz de romper con los viejos vicios del pasado, primará la sensación de estar construyendo algo nuevo con tu identidad, y esa ilusión y sentido de autoeficacia quedarán por encima de la ansiedad (que de todas formas, en las primeras etapas no desaparecerá del todo).