Según el último informe de la OMS (Organización Mundial de la Salud), en 2019, 400 millones de personas en el mundo padecían trastornos debidos al consumo de alcohol y, entre ellas, 209 millones (más de la mitad) eran totalmente dependientes de esta sustancia. Según el mismo informe, anualmente se registran más de 2 millones de muertes relacionadas con el consumo excesivo de alcohol, así como 600.000 defunciones atribuibles al uso de sustancias psicoactivas.
Pese a esta situación, el informe refleja también la incapacidad actual de los gobiernos para hacer frente a esta realidad: la mayoría de los países que reportaron sus datos a la OMS para la realización del estudio reconocían no poseer partidas presupuestarias orientadas específicamente a los trastornos derivados de adicciones.
Concienciar a la población para una detección precoz de los síntomas es clave para poder abordarlas con un tratamiento adecuado y a tiempo. Ahora bien, ¿cómo se puede detectar que se está produciendo una adicción?
¿Qué es una adicción?
En primer lugar, es necesario definir qué se entiende por adicción a nivel clínico. La psicóloga Olaya Alcaraz explica a Psicología y Mente que estamos ante un proceso adictivo "cuando la persona va perdiendo progresivamente el control sobre el consumo de una sustancia o la realización de una actividad placentera". Debemos recordar, en este sentido, que las adicciones no se producen únicamente hacia sustancias (como podrían ser las drogas, el tabaco o el alcohol), sino que también pueden girar alrededor de una conducta, como, por ejemplo, el sexo o las compras.
Además, según Alcaraz, la adicción "genera unas consecuencias negativas para la persona en todos los ámbitos", pudiéndose perder relaciones, trabajos, etc. "Se genera con el tiempo una necesidad, que torna en dependencia y produce que la vida de esa persona gire en torno al consumo o la realización de la conducta", añade.
La detección de las adicciones se complica cuando se trata de adicciones "bien vistas", como las llama Alcaraz; es decir, aceptadas socialmente. "Pensamos en la adicción como algo relacionado con sustancias o con conductas problemáticas, pero existen también adicciones al trabajo, al deporte, a la cosmética o a la vida supuestamente saludable", sostiene la psicóloga. "En estos casos, es mucho más difícil detectar el problema, pero causa las mismas consecuencias devastadoras para la persona y su entorno", puntualiza.
La detección temprana facilita el proceso de tratamiento y de recuperación. Por eso, según los expertos consultados, es importante que tanto la persona afectada como su entorno más inmediato sepan distinguir los indicios de un proceso de adicción. Estos son los aspectos en los que podemos fijarnos para pedir ayuda cuanto antes.
1. Pérdida de control
"El primer indicio no es cuánto se consume, sino que la persona ya no controla cuándo ni cómo lo hace", afirma Luis Miguel Real, psicólogo con un máster en Investigación, Tratamiento y Patologías Asociadas en Drogodependencia. "Cuando alguien bebe más de lo que tenía previsto, se coloca en momentos en los que había decidido no hacerlo o recurre a una sustancia para poder funcionar en situaciones cotidianas, ahí hay una señal clara", añade. "No hace falta esperar a que haya una sobredosis o una crisis evidente". Para Real, que posee una dilatada carrera trabajando con personas drogodependientes, "la adicción no empieza en el fondo del pozo, empieza cuando la droga deja de ser una elección y se convierte en una condición".
2. Uso de la mentira y la ocultación
Por otro lado, Olaya Alcaraz menciona la mentira como indicio claro de que estamos ante un proceso de adicción: la persona afectada miente o tergiversa la realidad con el objetivo de continuar consumiendo. Paralelamente, puede darse una minimización o incluso una ocultación del consumo, una técnica que la persona en cuestión utiliza para evitar el juicio de su entorno y poder seguir consumiendo.
3. Estructuración de la vida en torno al consumo
Otra señal de alerta es que la persona en cuestión empiece a estructurar su vida alrededor del consumo: "Los planes se estructuran según si se va a poder beber, fumar o consumir. Se abandonan aficiones, se esquivan personas que podrían decir algo en contra del consumo", menciona Luis Miguel Real. En otras palabras, la persona empieza a abandonar actividades y hábitos que antes realizaba si no le permiten consumir y empieza a efectuar otros que se relacionan con el consumo. Por ejemplo, si la adicción es al tabaco, puede que la persona se aleje de lugares que antes le gustaba frecuentar, pero en los que no está permitido fumar, como el teatro, el cine o los restaurantes.
4. Irritabilidad y cambios de humor
Para el psicólogo experto en drogodependencia, este puede que sea uno de los indicios más orientativos para detectar una adicción: la persona se muestra cada vez más irritable y a la defensiva, en especial cuando se le interroga sobre la cuestión. "Los familiares y personas cercanas suelen notarlo antes que el propio consumidor: perciben que algo ha cambiado, que hay una ausencia aunque la persona esté delante, que cualquier comentario sobre el tema genera una defensa desproporcionada", señala Real.
5. Cada vez se necesita más
Uno de los mayores problemas de las adicciones, según los psicólogos, es que la necesidad de consumo es ascendente; es decir, la persona cada vez necesita más cantidad de la sustancia o de la acción para sentirse bien. Así, puede que una persona adicta al alcohol necesite cada vez más copas para sentir que su ansia está saciada, o alguien adicto a las compras cada vez necesitará comprar más para paliar su ansiedad.











