Imagen: "Godofredo de Bouillon en el Monte Sinaí", de Federico de Madrazo.

A lo largo de la historia se han descrito encuentros con entidades sobrenaturales, ya sean dioses, alienígenas o seres de otros mundos y dimensiones.

Este tipo de encuentros son un elemento clave en todas las religiones, teniendo casos históricamente registrados como es el caso de Santa Teresa de Jesús, sin embargo, ¿hasta qué punto la farmacología moderna es capaz de explicar estos eventos?

A continuación vamos a ver cuáles son, en general, las características de los encuentros con entidades sobrenaturales por efectos de drogas, descubriendo el caso concreto de la recientemente más estudiada en profundidad ayahuasca.

¿Qué sabemos sobre los encuentros con entidades sobrenaturales por efectos de drogas?

A lo largo de la historia, no han sido pocos los personajes quienes han asegurado haber vivido experiencias cercanas a la muerte o haberse entrevistado con entidades sobrenaturales. Algunos de los casos más destacables son las experiencias misticorreligiosas de Santa Teresa de Jesús, San Ignacio de Loyola, la Madre Teresa de Calcuta, entre otros muchos casos. No sabemos exactamente si tomaban algún tipo de droga, pero lo cierto es que este tipo de experiencias se han relacionado con el consumo de ciertos estupefacientes.

Recientemente se ha indagado en los efectos del compuesto activo de la ayahuasca, el N,N-dimetiltriptamina (DMT), una sustancia psicoactiva serotoninérgica que es la culpable de que esta bebida indígena haga honor a su nombre en quechua, “la cuerda de los espíritus”. En la cultura de donde procede, se cree que tomar ayahuasca hace que el alma se libere de sus cadenas corpóreas, abandonando el cuerpo y viajando a otros mundos.

¿Qué es lo que hace la ayahuasca?

Si bien el tipo de efectos paranormales que induce esta droga son prácticamente los mismos sea su vía de consumo una u otra, su duración y pico varía. En caso de ser consumida por vía oral, esto es, en forma de la bebida tradicional indígena, su efecto puede durar hasta horas. En cambio, si se consume por vía inhalada o intravenosa, su efecto es mucho más rápido y breve, teniendo su pico a los 5 minutos y con duración de media hora.

Es curioso saber que el componente activo de la ayahuasca, el DMT, se ha encontrado en el cerebro de los mamíferos, y el cerebro humano no es la excepción. Es por este motivo que se ha planteado la posibilidad de que sea esta sustancia la detrás de los sueños y, como tiene efectos alucinógenos, se la ha relacionado con las experiencias de abducciones alienígenas y otros eventos sobrenaturales, como las experiencias cercanas a la muerte. Aún existiendo esta hipótesis, se ha visto también que las concentraciones de DMT endógeno son muy bajas, demasiado pequeñas como para llegar a provocar un cuadro psicótico.

Entre los efectos más comunes y llamativos de la ayahuasca, atribuidos al DMT, tenemos todo tipo de experiencias paranormales, especialmente relacionadas con encuentros con entidades sobrenaturales. Entre ellas tenemos el encontrarse con seres celestiales, tales como dioses o sus emisarios, seres propios de la ciencia ficción como alienígenas o monstruos y criaturas mitológicas, en función de qué es lo que crea el individuo o que forme parte de sus creencias, tanto religiosas como más paranormales.

Se ha intentado ver hasta qué punto la sugestión podría estar detrás de ver uno u otro tipo de ser sobrenatural tras el consumo de ayahuasca. Sorprendentemente, y de acuerdo con varias investigaciones en las que se ha preguntado a personas quienes han consumido alguna vez esta sustancia, son pocos quienes se atreven a probarla con la clara intención de encontrarse con un ser en especial. En la mayoría de casos la persona tenía previsto probarla por saber qué se siente.

Esto llama la atención, dado que parece ser que los encuentros con entidades sobrenaturales asociados al consumo de ayahuasca no son, en su mayoría, resultado de la sugestión previa unida a un psicodélico cualquiera. Hay algo en el DMT que hace que se vean cosas, independientemente de lo que crea la persona.

¿Cómo son estas experiencias alucinógenas?

En el caso concreto de la ayahuasca, los encuentros sobrenaturales tras su consumo son emocionalmente intensos. En la mayoría de los casos quienes los viven lo ven como algo que no deja para nada indiferente, y se combinan con sensaciones multisensoriales, con percepciones extrasensoriales y efectos visuales llamativos. También pueden aparecer percepciones olfativas y de sabor, como si oliera y saboreara algo real.

En la mayoría de las ocasiones, tras consumir la ayahuasca, es la entidad sobrenatural quien inicia el encuentro. Le habla al consumidor y se puede mostrar como un ser celestial, venido de otro mundo o dimensión, como dioses, alienígenas o, incluso, elfos. En la mayoría de los casos la entidad es consciente y benevolente, con poderes e intenciones sacras, capaz incluso de “interactuar” con el mundo real, en son de paz y amor, y con la intención de encomendarle una misión. En muy pocos casos este ente tiene malas intenciones.

Los encuentros son percibidos más reales que la realidad misma, algo que afecta en el sistema de creencias de la persona e incluso su concepción del mundo en el que había vivido hasta ese momento. En la mayoría de los casos, la experiencia de la ayahuasca es vivida como el evento más importante de la vida de la persona, tan fuerte que ha llegado a cambiarle la vida. No son pocos los casos de personas ateas convencidas que, tras probar este brebaje indígena, se unían a alguna religión. Pasados los efectos de la droga muchos creen que la entidad con la que se entrevistaron es real, y sigue existiendo.

En base a todo lo explicado, no es de extrañar que, desde una óptica más científica y moderna, se esté planteando la posibilidad de que grandes revelaciones religiosas, como las de Santa Teresa de Jesús, fueran producto de los efectos del DMT. Es difícil plantearse que esta mística santa consumiera ayahuasca, dado que el brebaje fue descrito por primera vez por los europeos en textos no más antiguos que 1637, y ella vivió de 1515-1582.

Sin embargo, teniendo en cuenta sus revelaciones místicas y las de otros “iluminados”, tanto de la época como más modernos, se nos plantean varias preguntas: ¿pudo tener un DMT endógeno especialmente alto? ¿Consumió algo que lo contuviera? ¿Qué pasó en su cerebro para ver y oír lo que vió y oyó? Desde luego, sus experiencias místicas y las de muchos más santos y no tan santos tienen que tener una explicación farmacoquímica… ¿o es que esas entidades sobrenaturales realmente nos visitan?

Referencias bibliográficas:

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