Existen en la naturaleza una amplia variedad sustancias con diferentes efectos psicoactivos. Algunas de ellas tienen efectos principalmente activadores, otras depresores y otras que se caracterizan por provocar alucinaciones y alteraciones perceptivas. Muchas de estas sustancias han sido utilizadas desde la antigüedad, en ocasiones con propósitos religiosos. 

En otros casos se han extraído los principios activos de las plantas o elementos que los contienen para investigar o buscar un uso medicinal. Y en algunos casos, se emplean con propósitos recreativos. Una de las drogas alucinógenas más conocidas después de las anfetaminas es la mescalina.

Los alucinógenos

Los alucinógenos son un tipo de sustancia clasificada dentro del grupo de los psicodislépticos. Se trata de drogas que generan una alteración en el funcionamiento del sistema nervioso, siendo notorio su efecto sobre la percepción de aquel que los consume.

Dichos efectos se basan en la alteración perceptiva, no necesariamente en forma de alucinación, junto con activación o inhibición de la actividad que puede generar cambios en el estado del ánimo. La mayoría de personas que acuden a los alucinógenos lo hacen en busca de experiencias místicas o religiosas, y si bien producen dependencia no suelen ser consumidas tan habitualmente como otros tipos de drogas.

Su consumo no es inocuo, pudiendo provocar diferentes tipos de problemas tales como intoxicaciones que pueden llegar a poner en peligro a la persona que los ha consumido, diferentes efectos fisiológicos, episodios psicóticos, despersonalización, trastornos del estado del ánimo provocados por sustancias e incluso cambios en la personalidad. También es frecuente la presencia de “malos viajes”, experiencias alucinatorias aversivas vividas con un elevado nivel de pánico y angustia.

Existen numerosos tipos de alucinógenos, muchos de ellos (y especialmente los más conocidos) sintetizados químicamente. Sin embargo algunas de estas sustancias se elaboran a partir de plantas existentes en la naturaleza; es el caso de la mescalina.

La mescalina: descripción de la sustancia

La mescalina es un alucinógeno psicotomimético. Se trata de una fenilalquilamina alcaloide extraída principalmente de dos tipo de cactus, el mezcal y el más conocido peyote, si bien existen otras variedades de cactus como el San Pedro que también la contienen.

Inicialmente genera un sensación de euforia para posteriormente pasar a una fase de sedación. El consumo de mescalina provoca alteraciones perceptivas entre las que destaca que una visión en la que se perciben con más intensidad y brillo el color de los objetos. También suelen ver patrones geométricos. 

También es habitual que se presente un aumento de la sensibilidad artística y la percepción del arte tanto visual como sonoro (motivo por el que diversos artistas la han empleado ocasionalmente). Asimismo, tiende a generar situaciones de introspección profunda y reflexión sobre la propia vida y la existencia. 

Pueden presentarse visiones y alucinaciones de índole variable. La presencia de alucinaciones suele requerir dosis elevadas. En ocasiones puede haber despersonalización y pérdida del sentido del espacio-tiempo

Los efectos tienden a aparecer en torno a la media o tres cuartos de hora, y pueden llegar a durar entre ocho y doce horas. Sin embargo en algunos casos se han registrado hasta veinticuatro horas. En comparación con el LSD, se ha descrito la mescalina como mucho menos potente y con menor efecto psicodélico.

Actuación en el encéfalo: mecanismo de acción

El mecanismo de acción de la mescalina se basa en su unión a los receptores adrenérgicos, especialmente los serotoninérgicos, de los cuales es agonista. Concretamente existen varios tipos de estos receptores que participan en la generación de alucinación, resultando los receptores 5-HT2C y el 5-HT2A muy vinculados a este tipo de síntomas.

Asimismo se ha observado que esta sustancia provoca que el glutamato del cerebro, así como el sodio, no se oxiden.

En el caso de la mescalina se ha observado que especialmente al hipotálamo, un importante núcleo cerebral en el que se produce la integración de diferentes informaciones y coordina la relación entre el sistema neuroendocrino y el sistema límbico. Afecta a la regulación del sistema nervioso autónomo, a la percepción y a la gestión del estado del ánimo y la conducta.

Usos dados a esta sustancia

Empleada desde la antigüedad con motivos religiosos y espirituales por tribus indígenas sudamericanas y centroamericanas (el peyote ya era empleado por los aztecas en rituales religiosos), ha sido también objeto de investigación científica en lo referente a la exploración de la psique, la autoconciencia y los fenómenos perceptivos. En la actualidad se emplea a menudo con fines recreativos.

Sin embargo, este tipo de sustancia es complicada y cara de aislar, de modo que hay que tener en cuenta que la versión que se suele vender ilegalmente en una gran cantidad de casos se encuentra adulterada o directamente se vende otra sustancia como tal (generalmente LSD).

Efectos secundarios y riesgos para la salud

La mescalina, al igual que otras sustancias alucinógenas, puede provocar efectos secundarios de severidad variable. Los más habituales son la presencia de náuseas y vómitos.

En casos de intoxicación es frecuente que se presenta falta de coordinación, visión borrosa, hipertermia, aumento de frecuencia cardiorrespiratoria y taquicardia, disminución de la sensibilidad y dilatación pupilar. También es habitual que aparezcan alteraciones en la percepción espacio-temporal, alucinaciones y sensaciones de desrealización.

En casos de mal viaje, es frecuente que aparezca miedo, pánico y angustia. Asimismo se puede pasar rápidamente del pavor a la euforia, hiperactividad y agresividad. Pueden aparecer flashbacks y episodios psicóticos. No se han registrado casos de abstinencia, pero sí se genera tolerancia y dependencia psíquica (si bien no física).

Referencias bibliográficas:

  • Bussmann RW, Sharon D (2006). "Traditional medicinal plant use in Northern Peru: tracking two thousand years of healing culture". J Ethnobiol Ethnomed. 2(1): 47.
  • Neff, N. & Rossi, G.V. (1963). Mescaline. Am. J. Pharm. Sci. Support Public Health, 135: 319-327.
  • Otero, L.A. (2001).Las plantas alucinógenas. Editorial Paidotribo.