Un repaso a las características de esta sustancia de efectos relativamente desconocidos.

El etilfenidato es una sustancia con efectos estimulantes que genera en el consumidor una serie de efectos como la euforia o la mejora del estado de ánimo, característicos de otras drogas excitantes como las anfetaminas o la cocaína.

En este artículo te explicamos en qué consiste el etilfenidato y qué efectos provoca, cuál es su mecanismo de acción y las dosis que se emplean, así como las contraindicaciones y los efectos secundarios tras su consumo.

¿Qué es el etilfenidato y qué efectos produce?

El etilfenidato o éster etílico del ácido ritalínico es un compuesto estimulante del grupo de las piperidinas. Este fármaco ha estado considerado como una “research chemical” (de las que hablaremos más adelante), una sustancia química de investigación que no está controlada por las autoridades y que, siendo análoga de otras que sí lo están, puede considerarse como de uso alegal. Al menos hasta hace poco.

Aunque es un análogo estrechamente relacionado, no debe confundirse con el metilfenidato, un medicamento habitualmente empleado para el tratamiento de trastornos por déficit de atención con hiperactividad (con los nombres comerciales de Ritalin o Concerta, en su versión de acción prolongada).

Normalmente, esta droga se utiliza en contextos lúdicos (como alternativa, en ocasiones, a otras drogas estimulantes prohibidas, como la cocaína) en busca de efectos como la euforia, el estado de alerta, la elevación del estado de ánimo o la mejora de las habilidades sociales.

En relación con el estatus legal de esta sustancia, el Ministerio de Salud puso en marcha los mecanismos legales para incluir al etilfenidato en la lista de sustancias psicotrópicas, al considerarse que no tiene ninguna utilidad terapéutica y que su uso entrañaría un riesgo para la salud pública. Actualmente se encuentra en la lista II de sustancias psicotrópicas sometidas a fiscalización internacional.

Mecanismo de acción y dosis

Las vías más comunes de administración del etilfenidato son la vía nasal (esnifado) y la vía intravenosa, aunque también se puede consumir por vía oral, fumada o rectal. La vía intravenosa es la que produce efectos más potentes e inmediatos, mientras que la nasal es la más habitual en contextos lúdicos, atenúa el “subidón” estimulante y lo prolonga en el tiempo.

El etilfenidato actúa inhibiendo la recaptación presináptica de aminas, mediante la inhibición de transportadores de monoaminas (como el transportador de dopamina y el de norepinefrina), incrementándose así el nivel de estos neurotransmisores en las sinapsis y el cerebro.

Esta sustancia tiene una mayor selectividad dopaminérgica, con una afinidad 16 veces mayor por las proteínas transportadoras de dopamina que por las de norepinefrina, lo que parece indicar que genera un mayor efecto de euforia, así como una menor ansiedad y menores efectos simpaticomiméticos (como la elevación de la frecuencia cardíaca o la tensión arterial) que su análogo el metilfenidato.

Las dosis habituales para un uso lúdico por vía intranasal se suelen fijar en torno a los 25 y los 50 mg, y a partir de los 50-75 mg como dosis más fuerte, incrementándose también los efectos adversos.

También existe un consumo menos lúdico y más enfocado a la producción laboral o artística en el que el usuario se redosifica cada tres o cuatro horas, con dosis orales de entre 2 y 5 mg, para de este modo aprovechar los efectos estimulantes (muy parecidos a los de uno o dos cafés) sin que pasen factura los efectos secundarios que cabría esperar de pautas de consumo o dosis más altas.

Contraindicaciones

El consumo de etilfenidato y, en general, de cualquier sustancia psicoestimulante que tiene efectos simpaticomiméticos (que actúa como agonista del sistema nervioso simpático) está contraindicado en personas que padezcan alguna de las siguientes afecciones:

  • Hipersensibilidad al etilfenidato.
  • Glaucoma.
  • Si se está en tratamiento con inhibidores irreversibles y no selectivos de la monoaminooxidasa (IMAO’s) o en los 14 días posteriores a la suspensión del tratamiento, dado el riesgo de una posible crisis hipertensiva.
  • Hipertiroidismo o tirotoxicosis.
  • Diagnóstico o antecedentes de depresión grave, anorexia, tendencias suicidas, síntomas psicóticos, trastornos graves del estado de ánimo, esquizofrenia o trastornos de la personalidad.
  • Diagnóstico o antecedentes de trastorno bipolar grave y episódico.
  • Trastornos cardiovasculares preexistentes, incluyendo hipertensión grave, insuficiencia cardíaca, enfermedad arterial oclusiva, angina, enfermedad cardíaca congénita, miocardiopatías, infarto de miocardio, arritmias y canalopatías.
  • Trastornos cerebrovasculares preexistentes (por ejemplo: aneurisma cerebral, anomalías vasculares y accidentes cerebrovasculares.

Efectos secundarios y reacciones adversas

El etilfenidato, al igual que los compuestos estimulantes análogos, puede provocar en quien lo consume una serie de efectos adversos o secundarios, que vendrían a ser los mismos que los que se producen al consumir metilfenidato.

No obstante, al tratarse de una sustancia relativamente nueva, los efectos de su consumo continuado y a largo plazo aún no están claros del todo, por lo que siempre se pide precaución en este sentido.

Hay que tener en cuenta, además, que al ser una sustancia de uso recreativo, los consumos que se realizan por vía intranasal pueden provocar daños en las fosas nasales o hemorragias.

Con todo, entre los efectos secundarios más habituales cabe señalar los siguientes:

  • Ansiedad
  • Paranoia
  • Insomnio
  • Bruxismo
  • Sudoración y taquicardia
  • Hipertensión arterial
  • Dolor torácico
  • Náuseas y vómitos
  • Alucinaciones visuales
  • Pérdida de apetito y peso
  • Golpe de calor o hipertermia

Las “Research chemicals”

El término “research chemicals” hace referencia a todas aquellas sustancias químicas de investigación o sustancias psicoactivas que no han sido fiscalizadas internacionalmente y que son vendidas, generalmente, por cauces distintos a los de los fármacos convencionales (en internet, por ejemplo). También pueden ser conocidas como “nuevas sustancias psicoactivas”, a pesar de que algunas han sido sintetizadas hace décadas.

Estas sustancias aparecen en el mercado de las drogas en un momento determinado y suelen ser una novedad en su disponibilidad, su mecanismo de acción o su síntesis. Muchas veces, los químicos clandestinos que fabrican estas nuevas moléculas se basan en fármacos ya conocidos y lo que hacen es modificar su estructura química para atenuar o potenciar determinados efectos deseados.

Muchos de estos compuestos se vendían y se venden actualmente en páginas de internet de países asiáticos, con nombres comerciales extraños y apariencia de “sales de baño” o inciensos, siempre bajo el rótulo de que no son aptas para el consumo humano, para que de esta forma los vendedores no tengan problemas legales en determinados países.

Referencias bibliográficas:

  • Ho, J. H., Bailey, G. P., Archer, J. R., Dargan, P. I., & Wood, D. M. (2015). Ethylphenidate: availability, patterns of use, and acute effects of this novel psychoactive substance. European journal of clinical pharmacology, 71(10), 1185-1196.
  • Krueger, J., Sachs, H., Musshoff, F., Dame, T., Schaeper, J., Schwerer, M., ... & Roider, G. (2014). First detection of ethylphenidate in human fatalities after ethylphenidate intake. Forensic science international, 243, 126-129.