Las apuestas y los juegos de azar llevan generaciones con nosotros, como forma de entretenimiento o como forma de intentar enriquecerse. Cuando hablamos de juegos de azar, la mayoría de la gente piensa en las máquinas “tragaperras”, la ruleta y demás juegos de un casino, el bingo o incluso la lotería.

Y como todo el mundo sabe, muchas personas han desarrollado a lo largo de los años un problema de adicción con esos juegos de azar. ¿A qué se debe que tantas personas caigan en este proceso de dependencia? Veámoslo.

¿Qué hace tan fácil volverse adicto a los juegos de azar online?

Podemos simplificar el concepto de adicción como el caso en el que una persona pierde el control sobre una determinada conducta. Puede ser el consumir alcohol, fumar tabaco o esnifar cocaína por ejemplo (las clásicas adicciones químicas), pero también podemos hablar de adicciones no químicas o comportamentales.

La adicción a las apuestas o juegos de azar (también conocida como ludopatía) es una forma de adicción cada vez más común en nuestra sociedad, por desgracia. Y es que la tecnología, igual que nos trae muchísimos beneficios y oportunidades con las que hace años no podíamos ni soñar… también puede contribuir a agravar un determinado problema.

Las apuestas online han venido para quedarse, y están cambiando la ludopatía o adicción a las apuestas tal y como la conocemos. En las siguientes líneas voy a contarte las razones principales por las que la adicción a las apuestas online es más peligrosa que la tradicional.

1. Accesibilidad

Ya prácticamente nos dan un teléfono móvil al empezar a leer, cualquier persona en nuestro país tiene acceso a un smartphone con acceso a Internet.

No es necesario conducir a lugares lejanos, ni siquiera bajar a la sala de apuestas de la esquina. Solo es necesario conectarse a alguna de las plataformas de casas de apuestas online para empezar a jugar. Además, estas plataformas suelen dar facilidades a los jugadores para incentivar el juego, como “regalarles” créditos de bienvenida para que jueguen más al principio.

2. Anonimato

Tradicionalmente, si una persona tenía que bajar a la máquina del bar de abajo, a lo mejor se lo pensaba, por lo que sus vecinos y conocidos pudiesen pensar al verle muy a menudo jugando y apostándose el sueldo.

Sin embargo, esa barrera ya no existe. Cualquier persona, incluso un menor de edad que falsea su identidad, puede crearse una cuenta en una página o aplicación de apuestas y empezar sus andanzas con muy poco dinero. Podría estar en el salón de casa apostando desde el móvil, y las personas de su alrededor creerían que simplemente está en las más inocentes redes sociales.

3. Recompensa de razón variable

Cuando una persona consume, por ejemplo, cocaína, puede predecir cuándo va a sentir el “subidón”, a los pocos segundos de consumir. Sin embargo, con los juegos de azar no se puede predecir cuándo va a venir exactamente la recompensa (ganar una partida, por ejemplo).

Se ha observado en multitud de investigaciones científicas que, en los momentos en que la “impredecible” recompensa llega, el subidón de dopamina a nivel cerebral es mayor que incluso otras drogas. Es decir, esto hace que las personas que juegan tengan más probabilidades de desarrollar una adicción, que incluso otras personas consumiendo drogas.

4. Poderosas campañas de marketing

Las grandes casas de apuestas manejan cantidades inimaginables de dinero, así que cuentan con los recursos suficientes para crear mastodónticas campañas de márketing, y pagar a personajes famosos y celebridades para que promocionen sus plataformas de apuestas. Es muy común ver populares futbolistas protagonizando anuncios y campañas de apuestas.

Al asociar a celebridades o personajes que admiremos a las apuestas es más fácil que las personas las miren con otros ojos y sean más proclives a jugar.

5. Aceptación por parte de la población

De forma parecida a lo que ocurre con el alcohol y el tabaco, al ser drogas legales, una gran parte de la población no las percibe como tal riesgo para la salud. “Si fuese realmente peligroso, estaría prohibido” o “si es legal, es que no es una droga”.

De la misma manera, al estar legalizado el juego y tener tan pocas limitaciones, muchas personas normalizan el juego en su entorno, por lo que es más difícil que perciban todo el riesgo que conlleva.

Concretamente en España, es el país del mundo en que más dinero mueve la lotería. Culturalmente, somos mucho más permisivos con las apuestas que otros países europeos, y eso nos condiciona hacia una mayor apertura hacia los juegos de azar en general.

¿Qué hacer ante un caso de juego problemático?

Hasta aquí el artículo. Si crees que tú o alguien de tu alrededor estáis desarrollando algún problema con las apuestas, de cualquier tipo, lo mejor es que consultes con un especialista lo antes posible. Es importante acudir a un profesional lo antes posible.