Los centros escolares son mucho más que espacios de educación formal; son, además, lugares en los que los jóvenes aprenden a relacionarse y a socializar fuera del ámbito doméstico.

Sin embargo, estas interacciones no siempre son fluidas o libres de problemas, y por desgracia, el acoso escolar es un fenómeno relativamente frecuente en ciertas franjas de edad. Sin embargo, desde la psicología es posible tanto prevenir esta clase de ataques como ayudar a las víctimas en aquellos casos en los que ya han tenido lugar. De ello hablaremos con la persona a la que entrevistamos hoy, la psicóloga Begoña Solaz.

Entrevista a Begoña Solaz: comprendiendo el acoso escolar

Begoña Solaz es psicóloga con consulta en la ciudad de Valencia, y dispone de más de dos décadas de trayectoria profesional dando apoyo psicoterapéutico a personas de todas las edades. Es, además, experta en peritaje psicológico e intervención ante el problema del acoso escolar. En esta entrevista nos habla precisamente de este último fenómeno, y del modo en el que estos ataques surgen e influyen en los menores.

Técnicamente, ¿qué es el acoso escolar?

El acoso escolar es un maltrato psicológico y/o físico que recibe un niño, por parte de otro u otros compañeros. No es un conflicto puntual entre dos, es un “todos contra uno”.

El maltrato consiste en conductas de hostigamiento que van desde los insultos y motes, hasta agresiones físicas, pasando por intimidaciones, amenazas, exclusión y bloqueo social.

Técnicamente se han de dar tres requisitos para poder considerarlo acoso escolar: que exista una o más conductas de hostigamiento, la repetición de estas conductas y la duración en el tiempo del acoso

¿Cuáles son las variables que hacen más probable que en una clase se produzcan situaciones de acoso escolar?

Por un lado, que en el centro educativo no haya una buena estrategia de prevención y detección. También se debe tener en cuenta la falta de visibilización por parte del centro educativo y de voluntad firme para afrontar los casos de acoso escolar junto la escasez de formación en el profesorado sobre qué es y en qué consiste el acoso. Una clase sin normas claras y precisas, consensuadas entre el alumnado y la tolerancia ante las conductas de violencia psicológica y/o física no hará más que promover este tipo de comportamientos.

¿Es necesario que las víctimas de acoso dispongan de asistencia psicológica profesional?

El acoso escolar puede generar: somatizaciones, disminución de la autoestima, ansiedad, distimia, flashbacks, estrés postraumático, así como ideación y conductas autolíticas. Se hace indispensable, por tanto, la asistencia psicológica por parte de profesionales.

En las últimas décadas, ¿ha cambiado mucho el modo en el que desde la psicología y el mundo educativo se aborda el problema del acoso escolar?

Desde el ámbito de la psicología hay un mayor entendimiento sobre los procesos de acoso, en qué consisten y de los daños psicológicos que puede causar. También, en cuanto a la evaluación del acoso escolar, se cuenta con instrumentos estandarizados que nos permiten evaluar con rigor los casos de acoso escolar.

Desde el entorno educativo parece que poco ha cambiado el abordaje de los casos de acoso, el “mirar hacia otro lado”, parece ser la respuesta más frecuente ante las peticiones de las familias de identificar y actuar.

¿Cuáles son los aspectos que complican la intervención en estas situaciones? Por ejemplo, es probable que muchos niños víctimas de acoso escolar no lo digan con tal de no quedar como “delatores”.

A la gran mayoría de los niños acosados les cuesta contar lo que les ocurre, a veces por vergüenza o por no preocupar a sus padres, otras por miedo a las represalias bien por parte de profesores o de los propios acosadores.

El que lo puedan calificar de “chivato” es algo que les bloquea a la hora de poder contar al profesorado aquello que les ocurre. También la baja motivación a hacerlo, ya que algunas veces cuando intentan contarlo no son escuchados, creídos o tenidos en cuenta.

Para prevenir este tipo de problemas, ¿es útil intervenir no ya en quienes tienen predisposición a acosar, sino en el contexto social que los rodea? Por ejemplo, en sus compañeros de clase, en las familias, etc.

La prevención del acoso escolar pasa por un abordaje global, trabajando con todos aquellos que forman parte del acoso: centro educativo, profesorado, familias, acosadores, observadores y niño acosado.

Trabajar solamente con el último eslabón, que son los acosados, es trabajar solo con las consecuencias del acoso escolar, nos saltamos eslabones: prevención, detección y actuación por parte de todos los elementos que forman parte del acoso escolar.