Existen muchas maneras de interpretar y percibir los problemas que surgen en las relaciones de pareja. Para algunas personas, lo que no funciona tiene que ver con las expectativas; para otras, aquello que falla está relacionado con la expresión de las emociones; en elgunos casos, se llega a la conclusión de que la crisis de pareja por la que se pasa no tiene solución.

Es normal que existan varias interpretaciones de fenómenos aparentemente similares, porque las relaciones humanas son siempre muy complejas, y más si en ellas está involucrado el amor. Dependiendo de la faceta de esa relación en la que nos fijemos, obtendremos conclusiones distintas.

Con el mundo de la terapia de pareja existe algo parecido: no hay una sola manera de intervenir en los matrimonios y los noviazgos que necesitan una "pueta a punto", ya que podemos partir de filosofías de trabajo marcadamente distintas. En este caso conoceremos uno de estos modelos de trabajo en terapia de pareja, la Terapia de Pareja Focalizada en las Emociones. La psicóloga Itziar Arana, que lleva muchos años usándola, nos explicará sus claves.

Entrevista a Itziar Arana: la Terapia de Pareja Focalizada en las Emociones

Itziar Arana Rivero es psicóloga experta en terapia de pareja, ámbito desde el que ayuda a personas involucrdas en matrimonios y noviazgos en su consulta situada en Madrid. En esta entrevista nos explica su concepción de los servicios de asistencia psicoterapéutica para parejas, y nos habla acerca de la Terapia Focalizada en las Emociones aplicada a esta clase de crisis de convivencia y de comunicación.

¿Cómo resumirías la idea principal en la que se basa la terapia de pareja?

Los seres humanos somos seres sociables, y más que eso, somos seres apegados emocionalmente. Desde nuestra más tierna infancia, e incluso antes de nacer, necesitamos del otro para poder sobrevivir, necesitamos vínculos con personas significativas como bien decía John Bowlby en su Teoría del Apego.

En las parejas también se establece este vínculo de apego. Ya no desigual como en la infancia donde los padres sobre todo dan y los hijos esencialmente reciben, pero apego al fin y al cabo. Apego adulto. Las relaciones de pareja son un tipo relación en la que sentirnos vistos, amados, valorados... seguros.

Desde la perspectiva de la Terapia Focalizada en las Emociones TFE, creada por Sue Johnson, entendemos los conflictos que traen a las parejas a la terapia como una protesta a la desconexión de este apego adulto. Cuando sentimos que nuestro vínculo está en peligro, que nuestra necesidad de conexión no está siendo cubierta, es cuando aparecen las peleas y los desencuentros, porque necesitamos saber que podemos sintonizar otra vez con nuestra pareja.

Desde tu experiencia profesional, ¿qué se hace cuando los pacientes de la terapia de pareja ven el problema como algo "encapsulado" en el otro o en uno mismo, y no tanto como un problema relacional basado en la interacción entre dos personas?

Mi experiencia es que, la mayoría de las parejas que acuden a terapia, lo hacen desde posiciones muy enfrentadas, en las que ciertamente sienten que el problema es el otro, o tal vez lo son ellos mismos, pero sí, en general no lo viven como un problema relacional, aunque tal vez si como un problema de comunicación.

Cuando se ponen tantas emociones en juego, como sucede en cualquier conflicto de pareja, es difícil poder desgranar bien qué pasa. Generalmente los pacientes conocen su enfado bastante bien, ese que les lleva a decir a su pareja todo lo que está mal, y también esas ganas de desaparecer para que el conflicto acabe, pero saben muy poco de todas las emociones que hay debajo. La mayoría pueden hablar de un malestar bastante "amorfo", si me permites la expresión, y poco más.

Con la ayuda de la terapia, van descubriendo, nombrando, aceptando y vivenciando las emociones que hay debajo. Y es desde este conocimiento y reconocimiento de nuestro mundo emocional desde donde podemos entender que el problema no es mi pareja, ni soy yo, si no, como a veces nos sentimos inseguros en nuestro vínculo y reaccionamos tratando de recuperar la conexión con el otro, aunque paradójicamente logremos lo contrario.

Tu trabajo atendiendo a parejas se basa en la Terapia de Pareja Focalizada en las Emociones. ¿En qué consiste exactamente y por qué crees que te es más útil que el resto de tipos de terapia?

En la TFE se hace un trabajo experiencial, dentro de la propia sesión, que lleva a la pareja a irse conociendo de un modo más profundo, a poderse ir involucrando con su propio mundo emocional y con el de su pareja. Entendemos que las emociones son el objetivo de la terapia y al mismo tiempo el agente de cambio, por eso ponemos en ellas toda nuestra atención.

Generalmente, en mi caso, en las sesiones las parejas se van adentrando en su mundo emocional, sesión a sesión, y van descubriendo que emociones se despiertan en ellos que generan determinados pensamientos y conductas. Esto se hace con el mayor cuidado posible, respetando los tiempos de cada miembro de la pareja, teniendo cuidado de que cada uno de ellos sienta seguro en el proceso.

Sobre por qué creo que es más útil, te diría que a día de hoy porque lo veo con las parejas que me consultan. Pero en un primer momento, cuando empecé mi formación en este modelo con Sam Jinich en Zaragoza, y todavía no lo había puesto en práctica en consulta, simplemente porque sintonizó conmigo. Yo en aquel momento llevaba más de 15 años con mi pareja y todo, absolutamente todo lo que me contaron en la formación, resonó en mí, en mis emociones y en mi propio vínculo de pareja. Me sentí reconocida en el vínculo y en la protesta de desconexión, y creo que todos nos sentiríamos así, porque el apego es universal.

¿Cuáles son las principales etapas en las que se desarrolla la Terapia de Pareja Focalizada en las Emociones cuando, por ejemplo, un matrimonio acude a ti en busca de ayuda profesional?

Esta pregunta sería muy larga de explicar, porque el modelo TFE es muy claro para los Terapeutas y nos da un mapa de dónde está la pareja que nos consulta y hacia dónde debe ir. Pero en fin, resumiéndolo muchísimo te diría que hay tres etapas fundamentales.

En la primera tratamos de estabilizar el conflicto que traen a terapia. Promovemos el entendimiento de qué les está pasando, por qué discuten tanto, qué reacciones provocan en cada uno las conductas del otro, qué pensamientos aparecen en esos momentos, qué emociones se ponen en juego en estas discusiones,... y que entiendan cómo este ciclo de interacciones negativas los atrapa a los dos.

En la segunda etapa promovemos un cambio estructural en cada uno de los miembros de la pareja que reestructura también el vínculo que hay entre ellos, convirtiéndolo en un vínculo seguro para ambos.

Y por último en la tercera etapa consolidamos este cambio y hablamos de las conversaciones más prácticas sobre su día a día.

¿Qué se sabe acerca de la eficacia de esta propuesta terapéutica? ¿Ante qué tipo de problemas o necesidades resulta de más ayuda?

Se han hecho distintos estudios sobre la efectividad de la Terapia de Pareja Focalizada en las Emociones (TFE) en los en Estados Unidos y Canadá que demuestran que entre un 70% y un 75% de las parejas que siguen este modelo reducen sus conflictos y se sienten más seguras y felices en su relación. Y el 90% habla de una mejora significativa.

No sólo esto, porque también se han hecho estudios de seguimiento, años después de haber terminado la terapia, y se ha descubierto que el cambio que genera la TFE es particularmente estable, se mantiene. Lo que, desde mi punto de vista, es un valor añadido de este tipo de terapia.

De hecho, La Asociación Americana de Psicología ha reconocido a la Terapia de Pareja Focalizada en las Emociones (TFE) como un tratamiento clínico de eficacia empíricamente demostrada ya que posee un proceso formativo claro y hay varios ensayos clínicos aleatorizados que demuestran su efectividad.

Esto en EEUU y Canadá, pero la TFE es un modelo en continuo avance, un modelo vivo, que se va refinando día y día, y que, aunque se haya fundamentado en algo tan universal como el apego, se cree que el factor cultural puede influir en este refinamiento del mismo. Por eso mismo, en la actualidad, el investigador Martiño Rodríguez- González de la Universidad de Navarra, con el apoyo de expertos de EEUU y Canadá, está iniciando el primer ensayo clínico aleatorizado en parejas de habla hispana.

Este estudio se va a desarrollar en los paises de Argentina, España, México y Guatemala. Y tengo la suerte de ser una de las terapeutas seleccionadas para formar parte del mismo.

¿Podrías poner algún ejemplo del modo en el que la Terapia Focalizada en las Emociones ayuda a gestionar las discusiones o los conflictos amorosos?

En una primera sesión el hombre nos dice: "Cuando se pone así, diciéndome que lo hago todo mal, no puedo más y tengo que largarme".

Sesiones más adelante: " De verdad que cuando solo oigo todo lo que hago mal de su boca, con los esfuerzos que yo hago por hacerlo bien para ella, me siento completamente frustrado y necesito alejarme".

Alguna sesión más: "Es muy doloroso para mí intentar hacerlo bien, hacerlo bien por ella, para que sea feliz, para que seamos felices, y sentir que nunca voy a poder alcanzar el listón que pone. Me duele profundamente sentir que no soy ni seré capaz, y no soporto su mirada en esos momentos, me tengo que ir".

Y si seguimos....

Muchas veces no es fácil saber si una discusión o incidente forma parte de la normalidad de la relación amorosa o si por el contrario es un síntoma significativo de que algo no va bien. ¿Qué recomendarías para aprender a distinguir entre estos dos tipos de situaciones?

Las cuestiones prácticas de la vida en las que pueden aparecer los desacuerdos en una pareja son muchas y de toda índole: educación, familia, trabajo, familia extensa, amigos... en general cualquier tema. Normalmente la pareja es la persona elegida para acompañarnos en casi todas las facetas de la vida y por eso su opinión es importante.

Pero, al fin y al cabo, hablamos de dos personas distintas, criadas en ambientes distintos y con ideas distintas; y esto muchas veces hace que haya mucha diferencia de opiniones y en temas que consideramos muy importantes, como la educación de los hijos.

Dicho esto creo que se entiende que todas las parejas discuten, yo diría que de un modo práctico, sobre que hacer y qué no, en cada situación. Y que siempre que una pareja discute hay cierto malestar entre los dos, no es una sensación agradable para uno, ni para el otro.

Pero también es cierto que hay discusiones que sobrepasan este carácter práctico de dos opiniones enfrentadas buscando una solución y nos hacen sentir inseguros de este vínculo del que hablaba antes.

Cuando sentimos que las discusiones no acaban, si no que se aplazan a un nuevo enfrentamiento en el que va a haber más de lo mismo, más inseguridad y frustración.

Cuando no discutimos y hay cierta calma, pero la vivimos como tensa porque seguimos sintiéndonos inseguros en nuestra relación.

Cuando elegimos no discutir y decir lo que realmente pensamos por miedo a que eso destruya totalmente nuestra relación de pareja.

Entonces, cuando una pareja se encuentra en la situación en la que el tema del desacuerdo no es lo que está en juego, sino la seguridad de la relación, es el momento en el que yo recomendaría acudir a terapia para reparar su vínculo.