La infancia es una etapa vital donde es frecuente que aparezcan conflictos entre iguales, ya sea entre hermanos/as, entre primos/as, compañeros/as de clase, amigos/as, etc. Pero... ¿cómo resolver un conflicto entre niños?

A veces, como padres, madres o profesionales, podemos sentirnos un poco perdidos o desbordados ante este tipo de situaciones. ¿Cómo ayudarles a solucionar su conflicto y a que obtengan un aprendizaje de este ejercicio? En este artículo os ofrecemos 9 pautas para gestionar este tipo de situaciones.

Los conflictos en la infancia

Es totalmente normal que los niños presenten conflictos entre ellos durante esta etapa vital que es la infancia. Los conflictos, disputas o discusiones son frecuentes en estas edades y además, son necesarios para que poco a poco la personalidad y la autodeterminación del niño se vayan construyendo.

El hecho de tener cada uno sus propios deseos, necesidades e ideas, hace probable este tipo de situaciones. Más allá de las mismas, lo importante será que ellos mismos (con soporte del adulto, cuando sea necesario) aprendan a gestionar, tolerar y afrontar este tipo de soluciones.

Deben entender que de la diversidad de opiniones y deseos nacen muchas disputas, y que la importancia de acercar posturas, escuchar y empatizar, son elementos clave para resolver este tipo de conflictos.

A través de los conflictos, los niños pueden aprender nuevas maneras de interactuar, de conocer al otro y de conocerse a sí mismos, de escuchar, de empatizar, de abrir su mente… Cada conflicto será una oportunidad para ellos para crecer y evolucionar.

Además, este tipo de situaciones nos abre las puertas a trabajar con ellos diferentes tipos de valores relacionados con la comprensión, la educación y la socialización. Por otro lado, nos permiten trabajar, a su vez, trastornos de conducta, rigidez mental, asertividad, dificultades en la expresión de deseos y necesidades, etc. Sin embargo, para poder trabajar todos estos aspectos, es importante que antes aprendamos a cómo resolver un conflicto entre niños.

Cómo ayudar a resolver un conflicto entre niños

¿Cómo resolver un conflicto entre niños? Aquí veremos varias pautas para hacerlo.

Se trata de estrategias, técnicas y herramientas psicoeducativas que podrá aplicar el adulto para favorecer esta resolución de conflictos, pero que finalmente pueden integrar los niños y aplicar de manera autónoma en su día a día, una vez se les haya enseñado y lo hayan podido poner en práctica.

Es decir, aquí la figura del adulto será más de modelo/mentor y de acompañamiento, pero el trabajo al fin y al cabo lo tendrán que hacer los niños. Lógicamente, dependiendo de la edad de éstos (y de su nivel madurativo) podremos adaptar estas pautas a una metodología u otra.

1. Identificar el problema

¿Qué es lo que ha ocurrido? Es importante que ellos mismos puedan verbalizar qué es lo que ha ocurrido, y puedan ponerse de acuerdo en la versión de los hechos.

Si no puede conseguirse esto, al menos que expliquen cada uno qué cree que ha pasado, cómo se ha sentido, etc. Identificar el problema de base es la primera clave sobre cómo resolver un conflicto entre niños.

2. Ofrecer un espacio para que se expresen

En línea de lo anterior, otra idea clave sobre cómo resolver un conflicto entre niños es ofrecer un espacio de expresión emocional. Es decir, debemos darles espacio suficiente para que expresen cómo se han sentido en el momento del conflicto y cómo se están sintiendo en este momento.

¿Cómo le ha hecho sentir la otra persona? ¿Cree que ha actuado bien? ¿Y él mismo, ha actuado bien? Aquí será importante también que el/la otro/a niño/a le escuche (que se escuchen mutuamente sin interrumpirse).

3. Fomentar la comprensión mutua

Será importante que además de escucharse entre ellos, los niños puedan poner en práctica la empatía y llegarse a entender mutuamente. Si a priori no pueden entenderse, al menos que lo intenten.

Para ello el adulto podrá intervenir ofreciendo explicaciones sobre por qué ha actuado de esta manera u otra cada uno de ellos. Si no llega a producirse una comprensión absoluta del comportamiento del otro, al menos que exista el respeto entre ambos.

4. Buscar soluciones conjuntas

Otra idea clave sobre cómo resolver un conflicto entre niños es ayudarlos a que busquen soluciones conjuntas. Es decir, cada uno puede aportar posibles soluciones al conflicto, pero lo interesante sería también que llegaran a una solución conjunta (por ejemplo a través de una lluvia de ideas).

Aquí el adulto también puede intervenir y acompañar. Será un buen momento, además, para “sacarle hierro” al asunto (si no ha sido un conflicto grave) y para acercar posturas, relativizar, etc.

6. Enseñarles a manejar las emociones

La educación emocional es un factor clave que nos permitirá ayudar a nuestros hijos (y a nuestros alumnos, familiares, pacientes, etc.) en su gestión emocional. Las emociones y, especialmente las emociones intensas (como la rabia, la ira…) pueden llevarnos a cometer acciones impulsivas, poco acertadas o que causen daño a los demás.

Es por ello que debemos practicar con el ejemplo y mostrarles maneras alternativas de actuar (evitando pegar, gritar, autolesionarse…). Conductas alternativa a ello pueden ser: reflexionar antes de hablar o de gritar y pegar, hablar con calma, respirar antes de actuar, ponerse en el lugar del otro, mantener la calma, etc.

7. Fomentar la negociación

Otro punto clave que nos permitirá trabajar cómo resolver un conflicto entre niños es fomentar la negociación entre ambos. Sería un punto similar al de buscar soluciones conjuntas, aunque no el mismo.

Aquí se trata de fomentar una especie de “trato” que incluya la comprensión de lo que ha sucedido y una pauta para actuar a partir de ahora: por ejemplo repartirse los turnos para ver la tele, no molestar al otro cuando esté tranquilo, escucharlo antes de hablar, etc.

En este sentido, debemos transmitirles la importancia de ser flexibles y abiertos con el otro, y lo bien que pueden llegar a sentirse llegando a un acuerdo que luego deberán respetar.

8. Pedir disculpas en caso necesario

Está muy bien que los niños puedan llegar a acuerdos, negociar, escucharse mutuamente… Pero a veces, cuando uno de los dos ha actuado mal (o más de uno), es importante que pueda disculparse y ser consciente de la gravedad y/o consecuencias de sus actos.

Es por ello que debemos transmitir la importancia del perdón y del arrepentimiento, y que puedan verbalizar ese perdón. El objetivo es que lo expresen de forma sincera, no “porque les estamos obligando”. “Equivocarse es de humanos, pero rectificar es de sabios.”

9. Realizar un seguimiento de la situación

Puede ser que la situación haya consistido en un conflicto puntual, o puede ser también que se trate de conflictos recurrentes entre los mismos niños. Es importante detectar este tipo de dinámicas en caso de que existan, y actuar en consecuencia.

De esta manera, realizar un seguimiento de la situación se convertirá en otro factor clave sobre cómo resolver un conflicto entre niños, en este caso, enfocado a prevenir posibles conflictos o discusiones.

Esto lo podemos hacer de diferentes maneras (dependiendo también de si actuamos como maestros, educadores, terapeutas, padres…), pero lo importante será observar e ir tomando nota de la relación entre esas personas.

Referencias bibliográficas:

  • Alzate, R. (2005). Programas de convivencia en el ámbito educativo: Enfoque global de transformación de conflictos y mediación escolar. La mediación, una visión plural: 1-18.
  • Cohen, S. & Coronel, C. (2009). Aportes de la teoría de las habilidades sociales a la comprensión del comportamiento violento en niños y adolescentes. I Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología. XVI Jornadas de Investigación Quinto Encuentro de Investigadores en Psicología del MERCOSUR. Facultad de Psicología - Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires.
  • Sampascual, G. (2007). Psicología de la Educación. 2 Volúmenes. UNED. Madrid.