Hablamos sobre las relaciones asimétricas con esta psicóloga y terapeuta de pareja.

Los vínculos amorosos más fuertes son capaces de adaptarse a una gran variedad de situaciones adversasdurante mucho tiempo. Sin embargo, en ocasiones esa fuerza que une a dos personas no es exactamente amorosa, sino que se fundamenta en procesos de codependencia: una parte se muestra vulnerable, y la otra se muestra controladora y/o proovedora de asistencia de cara a la otra.

En esta ocasión hablamos con María Jesús Delgado López, experta en Psicoterapia Breve de Pareja, para que nos explique en qué consisten las relaciones de codependencia que se dan en algunas relaciones de pareja.

Entrevista a María Jesús Delgado: la codependencia en las relaciones de pareja

María Jesús Delgado López es psicóloga y Directora de MJD Psicología, centro de terapia ubicado en Alcobendas. En esta entrevista nos habla sobre su experiencia ofreciendo asistencia psicológica a parejas en las que hay un problema de codependencia.

En la consulta de psicología, ¿es muy frecuente encontrarse con parejas en las que hay un gran desequilibrio de poder?

En psicoterapia de pareja, es bastante frecuente advertir quién maneja las riendas de la relación. La necesidad de terapia no necesariamente se plantea desde el perfil más poderoso, pero cuando te encuentras a la pareja en sesión, pueden adivinarse varias combinaciones.

En algunos casoso, el más influyente ha decidido que necesitan terapia. En otros, el menos influyente ha pasado a la ofensiva y se plantea la terapia como último recurso en la pareja.

También pasa a veces que uno de los dos quiere separarse y se involucra al terapeuta para que la disolución sea responsabilidad de un tercero.

En algún caso claro de maltrato psicológico el perpetrador va a sesión buscando mantener el statu quo con la connivencia de un profesional.

Y obviamente, cuando la persona que aparece como víctima reclama la intervención de un terapeuta, está buscando ayuda y una confirmación con respecto a sus percepciones.

Estas combinaciones pueden ser muchas más. Tantas como parejas.

¿Crees que hoy en día se idealiza la idea de las parejas en las que una provee material y emocionalmente y la otra se limita a asumir un rol de dependencia?

Más bien creo que, tradicionalmente, uno proveía económicamente y el otro lo hacía emocionalmente; esas eran las parejas que trataban de configurar nuestros padres y abuelos. Actualmente, el juego de roles es más aleatorio y libre. Lo que sí está mucho más a la orden del día es la preeminencia de una dependencia emocional.

Imagina una pareja en la que uno de los dos es el proveedor por excelencia (en todos los ámbitos) y, sin embargo, depende del otro de una forma incongruente y dolorosa: sintiéndose abandonado cuando su pareja no le agradece el último gesto de entrega.

¿Cuáles son los miedos o preocupaciones que suelen manifestar las personas dependientes de su pareja?

El dependiente vive esperando la mirada de su compañero. Siente su propia existencia en función de la interacción con el otro. El miedo a la ruptura, por tanto, es el principal escollo en la seguridad interna de una persona que depende en exceso emocionalmente.

El no ser relevante, no generar interés en el otro, es la continuación de lo anterior. Ya que se vive como un abandono paulatino de la implicación amorosa de la pareja.

La incapacidad de aceptar la separación también afecta mucho. En estos casos el dependiente siente que se derrumba el mundo a sus pies. Que no dispone de asideros ni recursos para seguir viviendo, y que no hay ningún para qué, tampoco.

Paralelamente, es curioso observar cómo la pareja del dependiente, entra, en algunas ocasiones, en una espiral paranoica de buscarle al otro alimento y dedicación constante y , así, ahorrarle un sufrimiento del que no quiere sentirse culpable.

En otros casos, el cansancio se ha instaurado, y la pareja se retira del terreno de juego: no puede ni quiere estar expectante para cuidar al dependiente, un amor y un compromiso que nunca son, ni serán, suficientes.

¿Es fácil para las personas que han desarrollado una relación de dependencia con su pareja darse cuenta de que esto es un problema?

Sí, es fácil. Normalmente lo pueden plantear en sesión individual e involucrarse en un proceso orientado a encontrar su autonomía. Pero, en terapia de pareja, el dependiente se puede sentir avergonzado, vulnerable, débil... teme la complicidad entre su pareja y el terapeuta.

Muy a menudo, noto la mirada ansiosa de este perfil de personalidad puesta sobre mí, y cómo aparece la pulsión interna, por mi parte, de protegerle de su miedo y su indefensión en la terapia.

¿Cuáles son las señales más claras de que uno de los miembros de la pareja tiene un problema de dependencia?

La primera señal nos la da el origen de la demanda. Cuando es el dependiente el que pide cita por primera vez, ahí ya da los primeros datos en los que se culpabiliza por ser agobiante y no dejar en paz a su pareja.

Cuando la demanda viene del otro, es posible que el dependiente se esté negando a la intervención terapéutica por lo que supone de amenaza: ese miedo a que el otro quiera separarse de una forma más o menos civilizada o que pueda dejarle sin máscara protectora.

También, ya en sesión, encontramos diversas posibilidades. A veces, el dependiente se aburre soberanamente, solo quiere volver a casa con su pareja. La terapia es un impedimento para su constante búsqueda de fusión. En algún caso he visto cómo simula un interés inexistente.

En otras ocasiones, el no dependiente enfatiza su poder sobre el otro (y aquí nos encontramos con una paradoja bastante habitual, el supuestamente mas vulnerable, el que inicialmente se presenta como más dependiente, es el que tiene la sartén por el mango) y quiere a toda costa devaluar al otro.

Otras veces el dependiente se ha dado cuenta del aumento de inseguridad en sus propias percepciones (Luz de Gas) y viene a terapia para encontrar la forma de devolverle al otro su manipulación (es obvio que, aquí, no hay una dependencia emocional clara).

Probablemente existen maneras disfuncionales en las que los miembros de la pareja se ajustan psicológicamente al comportamiento del otro. ¿Cuáles crees que son las más habituales?

Hablar de codependencia es hablar de la ‘adicción’ de alguien a la dependencia de su pareja. Creer que tu obligación pasa por satisfacer, en todas sus necesidades, a tu pareja… te coloca en una posición de control y posiblemente manipulación del otro.

Un supuesto sacrificio constante por y para el otro nos habla de un sentimiento de cierta omnipotencia que impide la deseable autonomía del otro. Y como dato curioso, cuando el consejo, el sacrificio o la intervención no se tienen en cuenta, podemos ver al codependiente, al omnipotente, enfadarse y entrar en crisis porque su pareja no ‘le respeta’, ni valora sus esfuerzos.

¿Qué se hace desde la psicología para ayudar en estos casos, desde la terapia de pareja?

En las relaciones de pareja auténticas, no viciadas por segundas intenciones, cuando hay un auténtico esfuerzo y orientación a trabajar por una relación mejor y más feliz, es una suerte poder contar con el trabajo del compañero de vida para poner conciencia en el nivel de autoestima, en las distorsiones cognitivas que suelen darse, en una búsqueda colaborativa para practicar lo asertivo.

Pero también se trata de encontrar la seguridad afectiva en uno mismo y en observar dónde colocamos la responsabilidad en las interacciones de pareja. Conseguir tener una relación profunda pero equitativa y comprometida con la felicidad en uno y en el vínculo.