Aunque muchas veces creamos que lo que sentimos y experimentamos depende de los eventos que ocurren a nuestro alrededor, lo cierto es que esto es una verdad a medias. También depende del modo en el que interpretamos la realidad, y de la manera en la que gestionamos nuestras emociones y en el que decidimos dónde centrar nuestra atención.

De este hecho surge el concepto de la consciencia emocional, un término importante en el mundo de la psicología y el coaching. Justamente sobre esto nos hablará la persona a la que entrevistamos en las siguientes líneas, Montse Sans, de Escuela Europea de Coaching, quien cuenta con amplia experiencia formando a personas e interviniendo en empresas.

Entrevista a Montse Sans, de Escuela Europea de Coaching: la consciencia emocional

Montse Sans es Directora del centro Escuela Europea de Coaching de la Comunidad Valenciana y coache en la misma entidad, así como formadora y supervisora del programa de Certificación en Coaching Ejecutivo. En esta entrevista nos habla sobre el concepto de consciencia emocional.

¿Están nuestras acciones motivadas por nuestras emociones o es al revés, están nuestras emociones motivadas por nuestras acciones?

Los seres humanos, al menos la mayoría de nosotros, vivimos en la falacia de que somos "observadores" de la “realidad”, y sin embargo lo que hacemos es "interpretar" lo que observamos. Pensamos que esta interpretación que hacemos da lugar a juicios y opiniones que provocan nuestras emociones.

Pero las emociones ya estaban ahí. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, estamos siempre en una emoción. Las acciones que realizamos durante el día siempre parten de una emoción. Lo que sucede es que, dependiendo de la emoción en la que nos encontremos, los comportamientos derivados tendrán un resultado más o menos eficaz. Claramente, este es un proceso de retroalimentación.

¿Es posible desarrollar algo así como una adicción a un sentimiento o emoción?

Sí, es algo que algunas personas hacemos: mostrar siempre y solamente determinadas emociones y no otras. En este sentido, lo interesante es darnos cuenta de cuál es la emoción que no nos permitimos.

Todas las personas necesitamos tener un buen nivel de consciencia emocional pues en la medida en que seamos capaces de identificar cuál es la emoción o el sentimiento en el que estoy en cada preciso momento, seré capaz de entender el porqué de algunos de mis comportamientos y, por tanto, el porqué de algunos de los resultados que estoy obteniendo.

En el mundo de las organizaciones y el mundo empresarial en general, ¿cuáles pueden ser las consecuencias negativas de no saber identificar bien las emociones?

En el mundo de las organizaciones, hasta hace poco, se ha prestado muy poca atención a la consciencia emocional. Hemos dedicado mucho tiempo y esfuerzo a esconder las emociones, lo que ha provocado cierto déficit de comprensión no solo de los demás, sino también de nosotros mismos.

Hoy en día ya sabemos que precisamente las emociones son la clave la clave de determinadas conductas y comportamientos. Hemos dado un paso más y ahora no solo sabemos que es necesario conocer la emoción sino que además sabemos que podemos a modificarla y gestionarla.

La gestión de las emociones individuales que se generan en el pensamiento de cada uno de nosotros a partir de nuestros paradigmas tienen su reproducción fiel y paralela en lo que sucede en la cultura empresarial que está llena de paradigmas que generan determinadas emociones colectivas y, a su vez, generan determinados comportamientos y conductas de las personas y, por tanto, de los sistemas.

¿Cuáles son los riesgos más habituales a los que se expone un líder que no sabe gestionar bien sus emociones?

Sin duda, el mayor riesgo es la ceguera emocional. Un líder, como también cualquiera de nosotros en nuestros respectivos roles de manager, padre, madre, amigo... tenemos que hacer un trabajo de auto-reflexión para el conocimiento de nuestras propias emociones y tenemos que trabajar en nuestra autorregulación emocional.

La clave está en entender qué es lo que ha generado la emoción. Por tanto, no se trata de "controlar" esa emoción (como se decía antes que era lo conveniente) sino de conocer y aceptar para regular la emoción que aparece de tal forma que seamos capaces de invertir el proceso que la generó para ser capaces, a su vez, de generar una emoción distinta y elegida por nosotros, que se nos parezca más útil y más potenciadora de nuevos comportamientos.

A la hora de formar a las personas en gestión y consciencia emocional, ¿qué ideas clave son las más importantes? ¿Y las que se suelen pasar por alto?

Hasta hace poco, hemos estado utilizando el término de "control emocional". Según el contexto y la cultura, determinadas emociones no estaban "bien vistas”. Hoy sabemos que lo emocional es determinante.

No se trata de tapar la emoción ni de intentar esquivarla. La gestión y consciencia emocional consiste en entender la emoción y en aceptarla porque solo desde esa mirada vamos a ser capaces de a-prender y de tomar acciones distintas para conseguir mejores resultados.

Por otro lado, teniendo consciencia emocional seré capaz de intervenir en la emoción, podré retroceder en los pasos que han dado lugar a esta emoción para entender qué interpretaciones y opiniones han dado lugar a esto que siento.

Y finalmente, ¿qué herramientas y estrategias se han mostrado útiles a la hora de modular bien nuestras emociones y hacer que jueguen a nuestro favor?

Saber que no hay emociones positivas o negativas, que todas las emociones son útiles y que tienen un determinado fin. Entender también que todas las emociones conllevan una intención positiva. Por ejemplo, la ira nos ayuda a marcar los límites; el miedo nos ayuda a tomar precauciones…

Las emociones nos informan de asuntos valiosos. Entender cuál es el mensaje que la emoción nos trae es el primer paso para poder tomar consciencia y gestionarla. Esta es la clave de la gestión y la consciencia emocional.