La ansiedad está detrás de la mayoría de problemas psicológicos que sufren las personas día a día; a veces se mezcla con otros trastornos, y a veces llega a constituir un trastorno en sí mismmo.

Por otro lado, también están los casos de personas sin alteraciones psicológicas diagnosticables que, a pesar de ello, notan que el exceso de estrés o ansiedad no les permite dar lo mejor de sí mismas.

Debido a la importancia de este tipo de alteracines de tipo mental y fisiológico, muchos psicólogos se especializan en dar apoyo a personas con esta clase de problemas. En esta ocasión entrevistamos a uno de ellos, Pol Osés, experto en la gestión de la ansiedad.

Entrevista a Pol Osés: las mil caras de la ansiedad

El psicólogo Pol Osés se especializa en dar asistencia psicológica a personas con problemas emocionales y relacionales, y muchos de estos tienen que ver con un mal manejo de ansiedad. En eata entrevista nos habla acerca de su experiencia interviniendo en casos de alteraciones de tipo ansioso o ansioso-depresivo en su consulta de Barcelona o a través de las sesiones online por videollamada.

¿Qué te llevó a querer ser psicólogo y por qué has querido especializarte en los ámbitos de esta a los que te dedicas actualmente?

Vocación. Miro atrás con perspectiva y me doy cuenta de que siempre he estado interesado en el comportamiento de las personas, el porqué de sus conductas, las causas y su origen, especialmente cuando son disfuncionales. Esto me llevaba a analizar de forma constante a las personas de mi alrededor, buscar relaciones, coincidencias, e ir sacando conclusiones.

Después de estudiar Psicología en la Universidad de Barcelona, la experiencia profesional adquirida a lo largo de los años y mis vivencias personales, fui interesándome más por los problemas de ansiedad que sufre la gente debido a las exigencias de la sociedad en la que vivimos.

Pol Osés

A veces se habla de la ansiedad como si fuese tan solo una propensión de la personalidad de cada uno, pero el contexto también influye. ¿Qué aspectos del modo de vida en España crees que suelen llevar a las personas a volverse ansiosas?

La comunidad científica señala como causa de nuestra conducta una influencia de nuestra biología del 50% y de nuestra interacción con el ambiente del otro 50%, aproximadamente. Al final son porcentajes establecidos con un enfoque más didáctico que científico en sí mismos, tratando de trasladar la idea de que los dos factores son igual de relevantes, y luego hay que evaluar en cada caso particular qué ha tenido más peso.

Si tomamos en cuenta el contexto, la interacción con la realidad como eje de análisis, fácilmente nos daremos cuenta de que el origen de la ansiedad es multifactorial en la mayor parte de los casos, aunque podríamos encontrar algunos casos en que el origen de la ansiedad se deba a un estímulo concreto.

La respuesta a tu pregunta es que las personas sufren trastornos de ansiedad debido a múltiples razones, como exponerse a entornos hipercompetitivos, idealizar cánones de belleza inalcanzables, entrar en dinámicas de ambición material insaciables, la influencia de redes sociales en la idea de construir "vidas" utópicas o la concepción de un "Yo" que debe mejorar y sentirse feliz constantemente, entre muchos otros.

Estos son aspectos generales en los que después hay que profundizar e ir haciendo un análisis y trabajo personalizado para cada paciente.

¿Dirías que nuestro modo de vida nos lleva a adoptar estrategias eficaces de gestión de la ansiedad? ¿O por el contrario muchas de las cosas que dicta el "sentido común" están equivocadas, en este caso?

El modo de vida que llevamos en general, claramente, no nos ayuda a gestionar la ansiedad. Un porcentaje alto de nuestros pensamientos diarios son inútiles y repetitivos, lo cual nos lleva a estados de ansiedad no deseados. Este constante ir y venir de pensamientos nos lleva a un estado de ansiedad que genera un fuerte desgaste mental que poco a poco va consumiendo nuestra energía vital.

En cuanto al “sentido común” es difícil generalizar, ya que el sentido, la intuición, las creencias que nos llevan a evaluar cada uno de los acontecimientos de nuestras vidas para ir tomando decisiones constantemente, es más “particular” que “común”.

La ansiedad, entendida como mecanismo adaptativo que alerta a nuestro organismo para prepararnos ante un evento estresante, sí, el “sentido común” en la mayor parte de los casos nos lleva a tomar decisiones que nos preparan para enfrentarnos a estos, siempre y cuando no suframos un trastorno de ansiedad.

La cuestión dependerá de cómo hayamos construido este sistema de creencias e ideas. Si hay una formación correcta, seremos más eficaces a la hora de resolver los distintos eventos de nuestro día a día, en caso contrario, podríamos sufrir un trastorno de ansiedad.

¿En qué aspectos de la vida se suele notar de un modo más claro que una persona ha desarrollado ansiedad?

Podemos detectar que una persona siente ansiedad de diversas maneras, según su estado de ánimo, reacciones fisiológicas, patrones de pensamiento o hábitos de vida.

En cuanto al estado de ánimo observaremos sensación de nerviosismo, agitación o sensación de peligro, todo ello en una magnitud desproporcionada en relación al evento en concreto. Al mismo tiempo pueden darse reacciones fisiológicas como es el aumento del ritmo cardíaco, sudoración o respiración acelerada, entre otras.

Si tenemos la oportunidad de analizar un poco más a fondo veremos que la persona navega entre patrones de pensamiento negativos, en muchas ocasiones amenazantes y que se pueden llegar a volver excluyentes o preponderantes.

Y por último podemos detectar estados de ansiedad no deseados en conductas de abuso de sustancias, comer compulsivamente o darse atracones, fuerte dependencia hacia personas de nuestro entorno o compras compulsivas entre otros signos conductuales que nos pueden llevar a concluir que una persona sufre un trastorno de ansiedad.

Y a la hora de ofrecer apoyo profesional a las personas que tienen esta clase de problemas, ¿qué estrategias suelen ser más eficaces?

Las estrategias son diversas, ya que hay diferentes técnicas y hay personas que son más o menos receptivas a un enfoque que a otro, de la misma forma que un paciente puede sentirse más cómodo trabajando con un terapeuta que con otro dejando de lado el conocimiento que pueda tener cada uno.

En mi caso aplico la terapia cognitivo-conductual, la Terapia de Aceptación y Compromiso y el Mindfulness.

¿Qué podemos obtener de cada una de ellas para combatir la ansiedad?

La terapia cognitivo-conductual nos permitirá desensibilizar a la persona para poco a poco hacer que pueda sentirse capaz de exponerse a la situación que le genera ansiedad y que progresivamente esta vaya disminuyendo. Todo esto trabajando de forma paralela con estrategias de reestructuración de ideas, modelado conductual, entrenamiento en resolución de problemas y técnicas de relajación y respiración.

La Terapia de Aceptación y Compromiso nos permitirá abordar la ansiedad mediante la aplicación de estrategias de distanciamiento hacia esas sensaciones negativas que experimenta la persona, a perderle el miedo a la ansiedad y aprender a “dejar de darle vueltas” al tema que genera malestar.

Y por último, el Mindfulness nos permitirá trabajar aspectos como el aumento en la toma de conciencia sobre nuestras experiencias vitales, trabajar el “ahora” y observar de forma más clara nuestras emociones. Además, se trabaja un cambio de actitud metal que nos lleve de una mente demasiado crítica y controladora hacia una mente más compasiva y no enjuiciadora.

¿Crees que, poco a poco, vamos a ir creando una cultura en la que las personas sean más competentes a la hora de gestionar sus estados de ansiedad por sí mismas?

Sin lugar a dudas. Está en la naturaleza del ser humano luchar constantemente por adaptarse de forma más satisfactoria a su entorno, y esto no va a ser una excepción.

Sí es cierto que el rápido desarrollo en el campo tecnológico de los últimos años ha provocado transformaciones en la sociedad, en nuestros hábitos, en nuestra manera de entender las relaciones o en nuestros objetivos vitales. Se han modificado aspectos estructurales de nuestras vidas en menos de una generación y seguirá sucediendo sin que a la mente le dé tiempo a asimilar todos estos cambios.

Es por eso que desde hace años ya se han puesto en práctica algunos cambios en nuestros hábitos que nos permiten enfrentar con estos generadores de ansiedad de una forma más eficiente. Una alimentación equilibrada, respetar horas de sueño, práctica de actividades deportivas y cuidado de nuestras emociones mediante el trabajo con terapeutas profesionales están siendo clave para crear estrategias que nos permitan lidiar de forma más saludable con nuestra realidad.