Una de las cosas que convierte las relaciones de pareja en algo tan complejo es que, en ellas, dos personas deben alinear varios de sus objetivos personales más íntimos con aquellos que le dan estabilidad a un matrimonio o un noviazgo; es decir, algo que no depende solo de uno mismo. Esta constante tensión entre lo individual y lo grupal puede generar tensiones en ambos sentidos, y por ello, es relativamente fácil que una relación de pareja entre en crisis.
Ahora bien... ¿Qué pasa en esa etapa transicional en la que parece que la relación está rota pero, en realidad, ambos quieren volver a estar juntos, aunque sin saber cómo? En estas situaciones, aplicar estrategias de reconquista amorosa es fundamental, sobre todo por parte de la persona que más responsabilidad ha tenido en la aparición de la crisis de pareja. Hoy hablamos con un experto en ayudar a las personas a afrontar esta clase de problemas: Patrice Lafforgue.
Entrevista a Patrice Lafforgue: la reconstrucción del vínculo afectivo con la expareja con base en la dignidad
Patrice Lafforgue es asesor en reconquista amorosa y autor del libro Recupera a tu ex con dignidad, publicado recientemente por Grupo Planeta. En esta entrevista hablamos con él sobre las claves que utiliza en su trabajo ayudando a las personas a reparar relaciones en crisis o aparentemente rotas.

Patrice Lafforgue
Patrice Lafforgue
Programador Neurolingüístico - Asesor en reconquista amorosa
¿Cuál es el papel que juega la autoestima en el proceso de reconquista amorosa?
Para recuperar a una ex pareja, juega un papel fundamental porque, aunque la autoestima es una percepción subjetiva (como cualquier percepción), tiene que ver con la racionalización del comportamiento. Para elevar las probabilidades de recuperar a un ex, es indispensable salir del miedo a perder al otro y, para intentar calmar ese temor, abandonar la percepción de que se deben sacrificar los valores o la dignidad para volver a estar juntos.
Valorarse y mejorar el autoconcepto permite crear las condiciones favorables para un regreso. La razón es muy sencilla y, aunque puede parecer trivial, es real: la desesperación y la tristeza pueden generar pesar o compasión, pero nunca una atracción interpersonal genuina. Fortalecer la seguridad de tener un valor propio, sin depender del locus de control externo es decir la aprobación de los demás, favorece la atracción y permite encontrar el equilibrio interno.
Como experto en el análisis de dinámicas de pareja, ¿qué errores comunes ves en quienes intentan recuperar una relación tras una ruptura? ¿Consideras que hay patrones diferentes en hombres y mujeres?
Los errores más comunes tienen que ver con sus arquetipos, sus mecanismos comportamentales de protección o de apego, y sus patrones y vínculos respecto al amor y el abandono. Dependiendo de estos factores, una persona cometerá diferentes tipos de errores con distintas intensidades y duraciones, los cuales suelen estar ligados a la necesidad de recibir algo de la expareja: atención, amor, señales de esperanza o el regreso mismo.
El error más frecuente es mantenerse en la urgencia de querer recuperar al otro ya mismo; el comportamiento que ilustra esta urgencia es rogar. La profunda disonancia cognitiva e incomodidad emocional impulsan a actuar de forma excesiva hasta entregar un control total a la otra persona, perdiendo la dignidad y creando un círculo vicioso: rogar = repetición de la negativa de volver por parte de la expareja (reactancia psicológica) = aumento de la ansiedad en quien quiere volver = rogar con más intensidad = mayor rechazo por parte de la ex pareja.
A través de los 9,000 casos que he podido acompañar, he observado una diferencia entre mujeres y hombres. Aunque existen matices y excepciones, hay tendencias claras. Me he dado cuenta de que las mujeres pueden sentir un mayor dolor al inicio de la ruptura, pero se recuperan con más facilidad porque, por lo general, son más asequibles al procesamiento de sus propias emociones y están más abiertas a los procesos terapéuticos. Respecto a los hombres, son más propensos a sentir un pico de desesperación al principio y a luchar contra la aceptación de la realidad; les puede también doler con menos intensidad al principio, pero el duelo se puede prolongar por la ausencia de un abordaje emocional adecuado.
¿Qué es lo que te llevó a escribir el libro Recupera a tu ex con dignidad?
Este libro nace de una observación: ¿por qué frente a un tema tan difícil como intentar recuperar a su ex, no hay una respuesta profesional y adaptada al respecto? Lamentablemente, muchas veces el tema de recuperar a un ex está subestimado o se trata con tono de mofa, dejando de lado el sufrimiento y la posibilidad real de evaluar la reconstrucción de la relación con las lecciones del pasado.
Hay dos razones principales para escribir este libro: nadie nos enseñó a reconstruir una relación que necesitaba una ruptura temporal, ni tampoco a gestionar las emociones de un quiebre. Entonces, la gran mayoría de las personas actúan según sus esquemas inconscientes y caen en la desesperación y la dictadura de los impulsos. Tener como objetivo la dignidad en la reconquista amorosa permite no olvidarse de uno mismo y cuidarse; además, para mí, es el único camino viable para recuperar a un ex de forma sana y duradera.
Cada persona opinará según su propia experiencia y es normal. Existen dos escuelas: los que dicen que nunca hay que regresar y los que dicen que es posible. Sin embargo, la realidad no es blanca o negra; cada caso y cada ruptura es diferente y debe evaluarse según sus particularidades.
¿Qué significa realmente “recuperar a un ex con dignidad” y en qué se diferencia de otros enfoques tu metodología?
La dignidad debe ser la brújula que permite establecer una estrategia adaptada. Incluir este concepto permite mantener la estructura emocional de la persona, tomar la ruptura como un aprendizaje y permitir la emergencia de un panorama favorable hacia la reconexión.
Enfocarse en la dignidad permite acceder al único camino comportamental para recuperar a un ex en las mejores condiciones; es decir, favorecer el autoconvencimiento, ya que el regreso debe ser una elección libre de la ex pareja.
La persona que desea volver debe ofrecer un nuevo panorama para demostrar lo que el otro se está perdiendo. No se trata de una táctica superficial de provocación del deseo, sino de un marco de desarrollo profundo y genuino de su propia evolución gracias al dolor de la ruptura que permitió el aprendizaje.
¿Crees que muchas personas intentan reconectar con su expareja desde la urgencia o el miedo, en lugar de hacerlo desde el respeto hacia sí mismas?
Correcto. Frente a una urgencia, el cuerpo prioriza los instintos o programas impulsivos. Si la respuesta no genera satisfacción, la persona entra en una repetición obsesiva. El ser humano está programado para preservar las conexiones sociales, ya que históricamente la exclusión del grupo significaba un riesgo vital. Esto afecta la percepción de utilidad propia: “si no quiere volver, no valgo”.
Este instinto se mezcla además con el sistema de apego de cada uno (ansioso, seguro, desorganizado o evitativo) lo que puede favorecer una gran variedad de reacciones.
Una reconquista amorosa debe realizarse bajo dos formas de respeto: hacia sí mismo y hacia las necesidades emocionales del ex. Ir contra la corriente de estas necesidades crea un caos mental que provoca acciones inapropiadas y una ansiedad generalizada.
Desde tu punto de vista, ¿es necesario reconstruir primero la relación con uno mismo antes de intentar recuperar a la expareja? ¿O son dos procesos que pueden ir produciéndose en paralelo?
Recuperar una relación desde un estado de carencia afectiva no es recomendable: pensar que la otra persona es el único horizonte imaginable puede distorsionar la realidad. En la práctica, me he dado cuenta de que ambos procesos son indisociables.
La reconstrucción personal va de la mano con la estrategia de reconquista, pero con un matiz: la prioridad es el crecimiento y la homeostasis emocional de la persona (el equilibro emocional), y en segundo plano queda el objetivo principal: el interés de la reconquista.
Las acciones estratégicas deben coincidir primero con la recuperación de quien quiere volver. O sea, hay un objetivo principal pero para lograrlo no hay que dirigirse directamente hacia él: es totalmente contraintuitivo y puede parecer ilógico pero funciona así.
La razón es sencilla: “no puedo ofrecer a mi ex algo que no me conviene a mí (mi malestar)”, de lo contrario entraríamos en un escenario de engaño, y recuperar una relación basada en la falsedad garantiza el fracaso. El contacto cero es el ejemplo más característico.
Esta ausencia de contacto tiene varios objetivos: la recuperación emocional de ambos y la creación de un espacio donde se puedan procesar los síntomas de la carencia y valorar lo que el otro representaba de verdad.
¿Cómo puede una persona diferenciar entre un deseo genuino de reconectar y una necesidad emocional basada en la dependencia?
Las primeras reacciones impulsivas suelen basarse en la dependencia emocional. El principal factor para ver con objetividad las necesidades propias es la racionalización de las intenciones: ver la realidad de lo que necesito yo y no lo que dictan mis miedos.
Hay varios factores que permiten lograrlo: el tiempo de sanación y el tipo de contacto. El tiempo actúa como un factor de cicatrización porque los estímulos que alimentaban la dependencia se disipan mediante una "dilución emocional" (nuevas actividades, aprendizaje de gestión emocional). Igualmente, hay que evaluar el trato con el ex: ¿es maduro o tóxico?, ¿es manipulador o genuino?, ¿hay avances o una tendencia estancada?
Una señal objetiva es el tiempo en que no se piensa en el otro. Si durante una actividad que requiere atención plena, la persona no puede dejar de pensar en su ex, existe un contexto de dependencia. No obstante, sentir obsesión al principio es normal; su duración dependerá del tipo de apego y del autocuidado emocional. No hay que temer a la palabra "dependencia", pues todos vivimos en interdependencia; la preocupación surge cuando esta genera un problema existencial u obsesivo.
¿Qué señales indican que existe una base real para reconstruir la relación y no solo una idealización del pasado?
En el amor, la idealización es indisociable de la realidad: imaginamos el futuro ideal según nuestras creencias al lado de alguien. Todo es cuestión de grado. Si esa persona es el "todo", la única salida al bienestar, estamos ante una dependencia que requiere terapia.
Las señales de una base real son:
- Causas de la ruptura corregibles con respuestas concretas.
- Disposición de cuidar el bienestar propio y respetar las necesidades del ex.
- Toma de la ruptura como un aprendizaje y no solo como un final.
- Certeza (basada en cambios conductuales) de que el pasado no se repetirá.
- Haber construido un mundo propio para que la otra persona sume y no reste.
¿Cómo gestionar el rechazo sin caer en la humillación o en invadir la libertad del otro?
Hay que tomar ese "NO" como una indicación que orienta la estrategia y como una necesidad de quien lo expresa, no como un ataque personal. El único camino es el respeto a esa negativa. Una expareja que no se siente comprendida en su espacio nunca reconsiderará el regreso.
Es fundamental entender que el rechazo es una realidad presente que debe ser validada. En algunos casos, esa negativa responde a una necesidad de protección o distancia que podría transformarse con el tiempo si se gestiona correctamente a través de una estrategia adaptada; en otros, simplemente marca el límite de la voluntad del otro. La persona que quiere regresar debe, por tanto, reorientar su enfoque hacia sí misma, aceptando que la reconquista no es una imposición dictatorial, sino una posibilidad que depende de un espacio que ya no le pertenece.
Esto es parte de la aceptación de la ruptura. Sin aceptación no hay reconquista, porque no se trata de recuperar el pasado, sino de aprender de él y aceptar que lo que fue ya no se repetirá de la misma manera.


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