La capacidad craneal de los neandertales era mayor que la del sapiens. Wikimedia Commons.

La palabra "neandertal" es a menudo utilizada como insulto o en un sentido peyorativo, indicando que la persona a la que se refiere es tosca, bruta, impulsiva y poco inteligente. Y es que la mayor parte de la gente considera que el neandertal, una de las diferentes especies humanas que han poblado la tierra y que extinguieron durante la prehistoria, tenía una capacidad cognitiva muy limitada, una especie de salvaje que no podría competir con el Homo sapiens, especie a la que pertenecemos.

¿Pero es esto realmente así? ¿Es el Homo sapiens más inteligente que los neandertales? En este artículo vamos a hacer una breve reflexión respecto a este tema.

¿Quiénes fueron los neandertales?

Los neandertales son una especie extinta del género Homo (es decir, una de las especies de humanos) que vivieron principalmente en Europa y Asia hace aproximadamente entre 230.000 y 28.000 años. Se trata de la última especie del género homo en extinguirse, dejando al Homo sapiens como único superviviente de esta parte del árbol de la evolución biológica. Esta especie compartió con el Homo sapiens los territorios indoeuropeos durante miles de años, hasta que por motivos que aún hoy en día se desconocen terminaron por desaparecer.

El neandertal estaba físicamente muy adaptado a la vida en entornos fríos y montañosos como los propios de la Europa de la Edad de Hielo. Era más bajo y mucho más fuerte y musculoso que el sapiens, y tenía la faringe más corta y la nariz más ancha. También poseía un cráneo de mayor tamaño, en el que destacan el arco ciliar doble (una especie de cobertura ósea que recubre las cejas) y el prognatismo, así como una capacidad craneal mayor.

La cultura popular ha puesto a menudo a esta especie por debajo del homo sapiens moderno, asociándola a una imagen de salvajismo y considerando a sus miembros inferiores o menos adaptados por el hecho de que terminaron extinguiéndose. Pero ello no implica que lo fueran, o que carecieran de inteligencia.

Pruebas de la inteligencia de los neandertales

Lo cierto es que los neandertales no eran brutos sin inteligencia. Esta especie humana, que de hecho estuvo cercana a denominarse Homo stupidus (Ernst Haeckel llegó a proponer tal denominación para este especie tras su descubrimiento), en realidad tenía un nivel bastante elevado de capacidad cognitiva. Y existen una gran cantidad de pruebas que ameritan la consideración de estos seres como criaturas muy inteligentes.

Se han observado en diferentes yacimientos en los que hay pruebas de que los neandertales enterraban a sus muertos, lo que implica la capacidad de percibirse a sí mismos como entes diferenciados, y la presencia de pensamiento abstracto. También dominaban el fuego y fabricaban herramientas complejas, si bien diferentes a las que terminarían utilizando nuestros antepasados, y se han encontrado restos de tinturas que podrían haber servido para teñir ropa.

Aunque hasta hace poco se creía que no habían dejado representaciones artísticas, la antigüedad de algunas pinturas rupestres (anteriores a la llegada del Homo sapiens) parecen indicar que también realizaban productos artísticos de este tipo, lo que indicaría la capacidad de abstracción y simbolización.

Poseían una estructura social, y existen pruebas de que cuidaban a ancianos y enfermos. Su estructura anatómica y capacidad cerebral hacen que se considere que poseían la capacidad de utilizar el lenguaje oral. Asimismo, se ha observado en diferentes yacimientos arqueológicos que los neandertales empleaban diferentes estrategias para cazar, a menudo utilizando las características del terreno para ello. Esto implica capacidad de planificación, abstracción y juicio, ya que se requiere de conocimiento del medio y de las ventajas y desventajas de determinados accidentes geográficos, como pozos y barrancos.

¿Más o menos inteligentes que el Homo sapiens?

El hecho de que los neandertales poseyeran inteligencia no es muestra suficiente de que nuestra capacidad cognitiva no pueda ser mayor. Sin embargo, lo contrario tampoco tiene evidencia empírica demostrable. El comportamiento de una u otra especie era semejante, y solo la desaparición de los neandertales es utilizada como prueba de su menor habilidad mental.

De hecho, la capacidad craneal de estos humanos (recordemos que al igual que nosotros forman parte del género homo) es de media superior a la del Homo sapiens, siendo también el cerebro de mayor tamaño. Si bien esto no indica necesariamente una inteligencia superior (puesto que el hecho de que un cerebro sea más grande no implica que sea necesariamente más eficiente), sí que indica que la capacidad cerebral podría permitir el desarrollo de capacidades cognitivas. Su sistema nervioso, sin embargo, podría funcionar de manera diferente al nuestro, lo que conduciría a maneras distintas de pensar y ver el mundo.

Posibles motivos de su extinción

Muchas personas consideran que si los neandertales se extinguieron y nosotros seguimos aquí fue, al menos en parte, porque la capacidad cognitiva del Homo sapiens le permitió hacer frente a problemas y desventajas que el neandertal, en principio más primitivo, no podría afrontar. Pero lo cierto es que el hecho de haber sobrevivido hasta ahora no tiene por qué haber sido un resultado de una mayor inteligencia. Son múltiples los motivos que llevaron a la desaparición del neandertal, algunos de ellos contrastadas empíricamente.

Uno de los posibles motivos lo encontramos en un fenómeno que se ha repetido innumerables veces a lo largo de la historia, entre miembros de la misma especie que han vivido en ecosistemas diferentes: la transmisión de enfermedades para los que los miembros de la otra parte no está preparada. Un ejemplo de ello lo encontramos en la conquista de América por parte de los europeos; estos llevaron inintencionadamente al continente americano enfermedades para los que los nativos no tenían ningún tipo de resistencia o inmunidad, provocando gran cantidad de muertes (transmitiéndose rápidamente en las grandes ciudades y asentamientos y esquilmando a la población nativa). Algo semejante pudo ocurrir entre los neandertales ante la llegada del Homo sapiens.

Otro motivo y probablemente uno de los principales es la endogamia, algo corroborado por la ciencia. Los neandertales, en la por entonces fría Europa, tendían a establecer grupos sociales pequeños en los que convivían personas emparentadas en algún grado, reproduciéndose con estos de manera que existía un elevado nivel de endogamia. A la larga, esta práctica fue poco a poco debilitando a la especie al ir sumándose mutaciones y alteraciones genéticas nocivas y no irse incorporando nuevo material genético, hasta el punto de que con el tiempo se fue dificultando el nacimiento de nuevos neandertales sanos y fértiles.

El hombre de Cromagnon, por el contrario, recorría grandes distancias y tenía que moverse a menudo para cazar, una movilidad que facilitó que no se diera un nivel de endogamia tan elevado al encontrar otros asentamientos y vincularse con semejantes con los que no hubiera consanguinidad.

Se ha de tener en cuenta también que los neandertales estaban adaptados a Europa y tendían a buscar cuevas para refugiarse del frío, cuevas a menudo buscadas y habitadas por depredadores a los que debián hacer frente.

Por último, aunque en su mayoría nos imaginamos la extinción de los neandertales como un proceso en que todos terminaron muriendo, existe la teoría de que en realidad su extinción podría tener que ver con la hibridación. El Homo sapiens llegó a ser muy numeroso en comparación con la cantidad de neandertales, pudiendo perderse la especie al irse diluyendo sus genes en los cruces entre neandertales y sapiens. Ello concuerda con el hecho de que se ha hallado que el ser humano actual posee genes pertenecientes a los neandertales.

Genes neandertales en los humanos actuales

Otro aspecto que puede ser relevante comentar es el hecho de que en los genes del homo sapiens sapiens actual se han encontrado vestigios y remanentes de ADN provenientes del Homo neanderthalensis. Ello implica que neandertales y Homo sapiens llegaron a producir descendencia fértil, y que en realidad compartimos parte de nuestra herencia con esta otra especie. De hecho, algunos investigadores recientes consideran que el ser humano actual posee alrededor de un dos por ciento de material genético neandertal, siendo el porcentaje mucho mayor de lo que los primeros estudios parecían indicar.

Algunos de los genes que se han comprobado semejantes a los de esta especie tienen que ver con el color de piel y cabello (posiblemente más claros en neandertales), la tolerancia a la radiación solar (mayor en neandertales, que vivían en Europa antes que el homo sapiens emigrara de África), el estado de ánimo y los ritmos circadianos. Muchos de ellos también se relacionan con el sistema inmune, gracias al cual podemos defendernos de infecciones y enfermedades. Aunque por otro lado, también se han encontrado vinculaciones de algunos de estos genes con la esquizofrenia y otros trastornos psiquiátricos, problemas autoinmunes, el colesterol y la acumulación de grasa.