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Ser inteligente es bueno. Se trata de algo que todo el mundo sabe, ya que supone poseer un nivel elevado de inteligencia nos ayuda a hacer frente de forma efectiva a los diferentes sucesos de la vida. 

Sin embargo… ¿qué es exactamente ser inteligente? ¿A qué nos referimos con inteligencia? A la hora de responder a estas preguntas aparecen la duda, no siendo la respuesta algo simple ni insustancial. 

De hecho, el estudio de la inteligencia es un fenómeno complejo que se ha explorado de manera extensa y frecuente desde la psicología, habiendo una gran cantidad de maneras de entender qué y cómo es la inteligencia y habiéndose planteado numerosas teorías de la inteligencia humana a lo largo de la historia.

Inteligencia: un concepto complejo

De una forma genérica y sin entrar en detalle respecto a que forma parte de ella podemos considerar la inteligencia como la capacidad o conjunto de capacidades principalmente cognitivas que nos permiten adaptarnos al entorno, resolver los problemas que éste nos plantea e incluso anticiparnos a ellos con éxito. Sin embargo, los diferentes autores que han tratado y estudiado la inteligencia han encontrado diferentes definiciones de este concepto, contradiciendose algunas mientras que otras resultan complementarias.

A la hora de realizar dichos estudios se han empleado diferentes enfoques, teniendo algunos un enfoque más experimental, genético o funcional. Uno de los enfoques se ha focalizado en determinar los componentes de la inteligencia por tal de entenderla, siendo este el enfoque propio de las teorías factoriales en el cual se basa este artículo.

Dos grandes grupos de teorías

Si bien como hemos dicho existen diversas formas de clasificar la ingente variedad de teorías respecto a qué consideramos inteligencia, una de las que resulta más clara es la que resulta más divisoria entre las diferentes conceptualizaciones: si la inteligencia es una o, por el contrario, hay varios tipos de inteligencia.

Una inteligencia unitaria

Los primeros estudios referentes a la inteligencia y la capacidad intelectual trabajaban bajo el supuesto de que la inteligencia es una única capacidad general, inmodificable y determinada genéticamente. A través de estas teorías se han elaborado tests psicométricos que valoran la inteligencia a partir de su reflejo en pruebas estandarizados, midiéndose a través de ellos el cociente intelectual o CI. Según estas teorías, pues, la inteligencia era unifactorial

Conjunto de capacidades

Existen otras teorías que estipulan que la inteligencia no es una única capacidad, sino que se trata de un conjunto de habilidades y aptitudes independientes entre sí. Esto explica porqué existen genios en algunos aspectos como la música y el arte que tienen una capacidad lógica limitada, o eminencias a nivel intelectual que son incapaces de proyectar tales conocimientos o entender las reacciones ajenas. Es este tipo de teorías, multifactoriales, son las más consideradas a día de hoy.

Principales propuestas teóricas

Sea considerada una capacidad única o múltiple, lo cierto es que la investigación al respecto ha sido extensa y ha permitido la construcción de diversas teorías. Algunas de las más consideradas a lo largo de la historia son las siguientes.

Primeras aproximaciones: Binet

El nombre de Alfred Binet es especialmente conocido por haber sido el creador de la primera escala de medida de la inteligencia. Este autor, que consideraba la inteligencia una única capacidad, fue uno de los primeros en explorar el concepto de edad mental como edad en la que la mayoría de sujetos son capaces de realizar o resolver un problema determinado. Creía que las habilidades y facultades podían mejorarse con la educación y el entrenamiento.

El concepto de edad mental sería usado por este autor como medida de la inteligencia. Posteriormente a él, William Stern vincularía esta edad mental a la edad cronológica por tal de poder evaluar de forma comparativa el nivel de desarrollo intelectual y finalmente con todo ello Terman acabaría creando el concepto de Cociente Intelectual o CI.

Teoría bifactorial de Spearman

Una de las primeras teorías de la inteligencia, Spearman propone en su teoría bifactorial de la inteligencia que existe una capacidad intelectual generalFactor G, que es común a todas las actividades que llevamos a cabo. 

Sin embargo, según el tipo de actividad que hagamos vamos a tener que aplicar unas habilidades concretas para llevarla a buen fin, capacidades concretas que reciben el nombre de Factor s. Mientras que el factor g es hereditario e inmodificable, las habilidades específicas sí serían mejorables a través del aprendizaje y la educación.

Teoría de la inteligencia de Cattell

Una de las más conocidas teorías de la inteligencia es la de Raymond Cattell. En su teoría este autor interpreta, en parte en base a la teoría bifactorial, que la capacidad intelectual está configurada por dos tipos de inteligencia: fluida y cristalizada. Mientras que la inteligencia fluida se corresponde con el razonamiento y la capacidad general de adaptación en situaciones novedosas, sin que el aprendizaje influya en la actuación llevada a cabo, la inteligencia cristalizada se refiere a la capacidad de aplicar los conocimientos aprendidos a lo largo de la vida.

Por otro lado, Cattell no creía que el factor g fuese un reflejo de un proceso natural que ocurre realmente en el cerebro humano, sino que sería simplemente un producto estadístico causado por el hecho de que al medir no es posible aislar bien los procesos realmente existentes.

También explora su desarrollo a lo largo de la vida, manifestando que la inteligencia cristalizada varía a lo largo de la vida, aumentando con la acumulación de experiencia, mientras que inteligencia fluida quedaría fijada tras la maduración cerebral durante la adolescencia.

Modelo jerárquico de Vernon

Un tipo de teoría que también ha trabajado el ámbito de la inteligencia es el propio de los modelos jerárquicos, cuyo principal representante es Philip Edward Vernon. Estos modelos se basan en la idea de que los factores específicos (los propios de las actividades concretas que llevamos a cabo) son las bases de capacidades superiores, que van formando jerarquías hasta llegar a la capacidad o inteligencia general. Las dos últimas divisiones antes de llegar al factor g serían los factores verbal-educacional y espacial-motor, que el autor vincula que un hemisferio específico.

Además de esto, el modelo de Vernon propone que la inteligencia puede ser entendida en tres partes: A, B y C. La inteligencia A entiende la inteligencia como la posibilidad para aprender y adaptarse, la inteligencia B corresponde al nivel de habilidad demostrado en la conducta y la inteligencia C hace referencia a la puntuación obtenida en tests de inteligencia.

Teoría de las aptitudes primarias de Thurstone

Como hemos indicado con anterioridad, no todos los autores estaban de acuerdo en que la inteligencia fuera una capacidad única, existiendo autores que consideraban la capacidad mental un elemento compuesto y multifactorial. Louis Leon Thurstone no creía en la existencia de un factor general de inteligencia, sino que diferentes factores independientes en su funcionamiento pero vinculados entre sí permiten guiar la conducta con el fin de poder hacer frente a las demandas del entorno.

Por ello desarrolló la teoría de las aptitudes mentales primarias, una de las primeras teorías multifactoriales de la inteligencia, en la que a través del análisis factorial encontró diversas aptitudes que permiten la correcta adaptación al medio. Concretamente Thurstone hace referencia a las capacidades de comprensión verbal, fluidez verbal, memoria, capacidad espacial, capacidad numérica, agilidad/velocidad perceptiva y razonamiento lógico.

Teoría de la estructura del intelecto de Guilford

Otro de las autores que se opuso a la idea de una inteligencia única fue Joy Paul Guilford. Este autor presenta una teoría de la inteligencia basada en la un modelo tridimensional, en el que se tienen en cuenta operaciones intelectuales, contenidos y productos del intelecto a la hora de valorar cualquier factor de intelectual desde una óptica semejante a la cognitivista.

Los contenidos del intelecto harían referencia al tipo de información con el que opera el intelecto a partir de estímulos, pudiendo ser contenido figurado, simbólico, semántico o conductual. 

Las operaciones mentales se entienden por los procesos a partir de los cuales la información es trabajada, siendo estas operaciones la cognición, la memoria, la evaluación y la producción convergente y divergente. Por último, las operaciones mentales reflejan una serie de resultados, que pueden darse en forma de unidades de información, clases o conceptos, relaciones, sistemas, transformaciones de la información y un trabajo de asociación o implicación entre estímulos e información.

Además de esta consideración operativa de los procesos mentales, el autor vincula la inteligencia a la capacidad de generar nuevas estrategias y soluciones a los problemas planteados más allá de las típicas, por útiles que se hayan manifestado. Así, la inteligencia se ve relacionada también con la creatividad y el pensamiento divergente.

Teoría triárquica de Sternberg

No podemos dejar de ver que las teorías expuestas se centran en gran medida en cómo se estructura la inteligencia como algo interno, sin tener en cuenta dónde se aplica. Robert J. Sternberg también tuvo en cuenta este hecho, elaborando su teoría triárquica a partir de la cual se considera que existen tres tipos de inteligencia.

La primera de ellas es la inteligencia analítica, la cual se corresponde con la idea tradicional de inteligencia como a la capacidad de adquirir, codificar y almacenar información, pudiendo realizar un análisis teórico de la situación. 

La segunda de las inteligencias de Sternberg es la inteligencia práctica se refiere a la capacidad de contextualización, es decir la capacidad de seleccionar la conducta o estrategia más adaptativa y adecuada en función a las necesidades y recursos derivados del medio. Teóricamente, sería muy similar a la inteligencia cristalizada que propuso Cattell y otros autores a partir de él.

Por último existe para Sternberg una inteligencia más, la inteligencia creativa tratada en su subteoría experiencial a través de la cual tenemos la capacidad de hacer frente a situaciones novedosas trabajando y elaborando estrategias a partir de la informaciones adquiridas a lo largo de la vida.

Teoría de las inteligencia múltiples de Gardner

Howard Gardner ha sido una figura crítica con la idea de la presencia de una única inteligencia y el hecho de que ésta pueda medirse mediante el cociente intelectual. De hecho, se ha de tener en cuenta que en los tests de inteligencia clásicos se miden esencialmente habilidades de tipo lógico y verbal, no observándose la importancia de otras capacidades a la hora de poder adaptarse al medio.

Este autor considera que no es posible hablar de una única habilidad calificable como inteligencia. Considera que la capacidad intelectual y el desempeño son debidos a un conglomerado de habilidades mentales comunes en todos en mayor o menor medida, estableciendo diversos tipos de inteligencia a aplicar en diferentes contextos. Concretamente, aunque está abierto a la posibilidad de que existan más, Gardner destaca nueva; la inteligencia lógico-matemática, lingüística, cinético-corporal, intrapersonal, interpersonal, espacial, musical, naturalista.

Otras teorías

Existen otras muchas propuestas teóricas de la inteligencia. Por ejemplo, la inteligencia emocional planteada por Daniel Goleman es un concepto cada vez más empleado entre la población general. 

Esta teoría considera que la capacidad de identificar, gestionar, modificar y manipular las emociones propias y ajenas son una forma de inteligencia a tener en cuenta. En la actualidad se está hablando también de la inteligencia social, si bien podría llegar a incluirse dentro de la inteligencia interpersonal.

Referencias bibliográficas:

  • Hernangómez, L. y Fernández, C. (2012). Psicología de la personalidad y diferencial. Manual CEDE de Preparación PIR, 07. CEDE: Madrid.
  • Martin, M. (2007). Análisis histórico y conceptual de las relaciones entre la inteligencia y la razón. España: Universidad de Málaga.