¿Cómo funcionan los músculos? ¿Cuántos músculos dirías que tenemos en el cuerpo humano?

En este artículo, además de responder a estas y otras preguntas, verás explicado qué es una contracción muscular, y cuáles son los diferentes tipos de contracción muscular que existen. Aquí encontrarás también ejemplos de cada uno, a través de ejercicios sencillos o de actos cotidianos del día a día.

Los músculos y su funcionamiento al ejercitarse

Antes de hablar de los diferentes tipos de contracción muscular que existen es necesario conocer, a grandes rasgos, qué es un músculo y en qué consiste una contracción muscular.

Como bien sabemos, las personas y los animales tenemos músculos por todo el cuerpo, que recubren nuestro esqueleto. Concretamente, los seres humanos tenemos alrededor de 650 músculos distribuidos por todo el cuerpo, de diferentes tamaños. Todos ellos son músculos voluntarios, es decir, que podemos mover a voluntad (a no ser que tengamos alguna patología o enfermedad que lo impida).

Los músculos son un tipo de órganos formados por un tejido de fibras que se contrae y se relaja, dependiendo del tipo de movimientos que realicemos. Es decir, los músculos permiten el movimiento.

Por su parte, una contracción muscular es un proceso fisiológico en el que los músculos desarrollan una determinada tensión, y se acortan o se estiran (alargan); también pueden permanecer en la misma longitud, dependiendo del tipo de contracción.

Así, una contracción muscular es un efecto en los músculos que implica que sus fibras generen tensión en sí mismas; como hemos visto, dicha tensión se produce de diversas formas, por ejemplo cuando el músculo está alargado, acortado, se mueve, se mantiene en una misma longitud, etc.

Tipos de contracción muscular

Dentro del ámbito de la musculación y el entrenamiento, encontramos diferentes tipos de contracción muscular según los ejercicios que realicemos y los músculos que queramos entrenar y potenciar.

Aquí vamos a hablar de los grandes tipos de contracción muscular que existen: la contracción isotónica (que a su vez se divide en concéntrica y excéntrica), la contracción isométrica, la auxotónica y la isocinética.

1. Contracción isotónica

El primero de los tipos de contracción muscular es la contracción isotónica, también llamada heterométrica, que consiste en la contracción más frecuente cuando realizamos la mayoría de los deportes.

El término “isotónica” significa “de igual tensión”. En las contracciones isotónicas, las fibras musculares se contraen y modifican su longitud. En este tipo de contracción, las fibras de nuestros músculos se acortan y se alargan.

Como hemos adelantado, la contracción isotónica, a su vez, se divide en dos tipos de contracción muscular: la concéntrica y la excéntrica.

1.1. Contracción concéntrica

En la contracción concéntrica, el músculo actúa, generando tensión, para superar una determinada resistencia.

Así, se produce un acortamiento de las fibras musculares y posteriormente una movilización de alguna parte del cuerpo. Para que lo entiendas mejor, este tipo de movimiento sería como “concentrar” el músculo.

Un ejemplo de contracción concéntrica sería un acto tan sencillo como tomar un tenedor y llevarlo a la boca, en el que observamos cómo nuestro bíceps se hincha (en este caso, se trata de un acortamiento concéntrico). Otro ejemplo, esta vez en el ámbito del deporte, sería hacer determinados ejercicios con pesas, como el curl con mancuernas.

1.2. Contracción excéntrica

En la contracción excéntrica, el segundo de los tipos de contracción muscular isotónica, ocurre lo contrario que en el caso anterior. En este caso, ante una resistencia, ejercemos tensión en el músculo a la vez que lo vamos alargando. Simplificándolo, sería como “extender” el músculo.

Para ilustrarlo, un ejemplo sería bajar la barra hasta el pecho en un ejercicio de barra llamado press de banca (en la fase concéntrica, subiríamos la barra).

2. Contracción isométrica

El segundo de los tipos de contracción muscular es la contracción isométrica, que consiste en una contracción estática.

“Isométrico” significa “de igual medida o longitud”. En este tipo de contracción, el músculo está estático (es decir, ni se alarga ni se acorta, su longitud no varía, como sí ocurre en otros tipos de contracción muscular). Además, se genera una tensión en él.

Un ejemplo claro de contracción isométrica sería agarrar una caja de herramientas y moverla de sitio; es decir, generamos una determinada tensión en nuestros brazos, que permanecen estáticos (para evitar que la caja se nos caiga). Como vemos en este ejemplo, las fibras musculares de los brazos no se alargan ni se acortan, sino que están en una posición permanente.

Otro ejemplo de contracción isométrica, en este caso en ejercicios deportivos (de gimnasio), sería mantener agarrada la barra (de press banca) durante unos instantes.

3. Contracción auxotónica

Otro de los tipos de contracción muscular es la contracción auxotónica. En este caso, se combinan los dos tipos de contracción muscular anteriores (las isotónicas y las isométricas). Es decir, a efectos prácticos: al iniciar la contracción muscular, se produce la contracción isotónica, para posteriormente producirse la contracción isométrica.

Un ejemplo de contracción auxotónica es el estiramiento de gomas elásticas (extensores) con los pies juntos (un tipo de ejercicio); en este caso, contraemos los músculos y los mantenemos en la misma posición unos segundos, y posteriormente volvemos a la posición inicial.

Es decir, estiramos el músculo de forma gradual, y lo mantenemos en una determinada posición durante unos segundos. Existen muchos tipos de ejercicios para practicar este tipo de contracción (igual que en los otros casos).

4. Contracción isocinética

Finalmente, el último de los tipos de contracción muscular es la contracción isocinética. En este caso, se produce una contracción máxima del músculo, a velocidad constante, en toda la gama de movimiento del músculo.

Este tipo de contracción es típica de deportes que no requieren una aceleración del movimiento, como por ejemplo el remo o la natación. Como vemos, en este tipo de deportes, se requiere mantener una velocidad constante y uniforme para avanzar en el agua.

Para no confundirnos, debemos tener clara la diferencia entre las contracciones isocinéticas y las isotónicas (las primeras comentadas). Cuando realizamos contracciones isocinéticas, regulamos de forma constante la velocidad del movimiento, y ejercemos una tensión máxima durante todo el tiempo. En cambio, en las contracciones isotónicas, no controlamos la velocidad del movimiento, y tampoco ejercemos siempre la misma tensión durante este.

Referencias bibliográficas:

  • Correa, J.E. y Ermith, D. (2009). Principios y métodos para el entrenamiento de la fuerza muscular. Colección Textos de Rehabilitación y Desarrollo Humano. Editorial Universidad del Rosario.
  • Mora, I.S. (2000). Sistema muscular. Sabinamora.
  • Vilanova, N.G., Martínez, A. y Monge, A.T. (2007). La tonificación muscular. Teoría y Práctica. Editorial Paidotribo.