Son tiempos difíciles los que corren en estos momentos; en plena crisis de la COVID-19 las tensiones que nos afectan se reflejan en todos los ámbitos de nuestra vida, y las relaciones de pareja no son ajenas a estas tensiones.

Por suerte, el Mindfulness (también llamado Atención Plena) puede ser una gran ayuda para evitar esta clase de desgastes en la relación amorosa.

¿Cómo podría el Mindfulness ayudarnos a mejorar la relación de pareja?

A la hora de abordar cualquier tema relacionado con las parejas, me viene a la mente el título del libro de Philippe Caillé, Uno más uno son tres, en el que da a entender que a la hora de abordar la pareja tenemos que hablar de cada uno de los miembros de la misma pero también de la relación en sí.

Así, la relación es ese tercer elemento que surge de la confluencia de dos mentes, de dos cerebros, de dos cuerpos, de dos biografías, que se unen, con la complejidad que ello conlleva.

Vamos a seguir la propuesta de Dan Siegel, ya que nos ayudará a ver qué aspectos de la relación pueden mejorar incorporando el enfoque del Mindfulness. Este autor, en su libro Mindsight, habla de la integración como la manera de poder unir elementos diferenciados de un sistema y es la vía directa hacia la armonía en la pareja. El desarrollo de la integración implica los siguientes elementos.

1. Prestar atención a la diferencia

No consiste en que el otro/a sea como yo había pensado, o como a mí me gustaría, sino respetar sus ideas, creencias y costumbres.

2. Armonía y flexibilidad frente a rigidez o caos

El autor habla del río de la integración como el fluir de un sistema integrado; frente a las dos orillas del río, el caos y la integración, los dos extremos en los que pueden caer las parejas.

La rigidez vendría a suponer el encorsetamiento de la pareja, la pérdida de ilusión... y el caos podría identificarse con la ausencia de un relato común en la pareja, una continua improvisación...

Podemos deducir que las parejas que se dejan llevar por el río de la integración son más felices que las que caen en los dos polos opuestos…

3. Desarrollar la conciencia de la pareja

Através de técnicas derivadas de la atención, podremos captar con mayor precisión el estado de la relación, las reacciones de la otra persona integrante de la pareja, y desarrollar la amabilidad en la relación.

4. Integración horizontal

Si la comunicación se basa en esquemas de dominación/sumisión es evidente que la pareja no va a fluir, y que este desequilibrio de poder puede contaminar seriamente la relación. De nuevo, la amabilidad o la bondad amorosa, metta, es el antídoto perfecto para esta dinámica.

5. Integración interpersonal

El desarrollo del “nosotros” en vez del “yo” nos va a proporcionar un sentido a la pareja cuyo alcance es muy valioso: desarrollar nuestros circuitos de resonancia nos permite sentir el mundo interior de otras personas, la pareja en este caso, y ser incorporado en el mundo de otra persona nos hacer sentirnos felices.

Pautas para meditar

En nuestra consulta hemos podido observar cómo si el Mindfulness se desarrolla adecuadamente y se trabaja de manera conjunta con la pareja, es muy útil en parejas que están enquistadas en conflictos, o en parejas que luchan contra pautas rígidas de defensa u otras que son propensas a arrebatos caóticos de desilusión, ya que aprender a detectar los estados de reactividad generados por el sistema de “huida o ataque” y llevar al sistema nervioso al estado receptivo necesario para una conexión verdadera y duradera nos va a proporcionar la armonía necesaria.

Integrando las herramientas del Mindfulness, aceptando las diferencias de cada uno de los miembros, se puede rebajar la hostilidad que suelen caracterizar las relaciones disfuncionales y emprender una nueva vida de pasión y compasión ya que fomenta la integración en la pareja y de la pareja.

Tanto si has practicado la meditación Mindfulness como si eres un recién llegado a este campo, te proponemos que desarrolles la atención; para ello la meditación de los tres minutos es un recurso maravilloso que puedes poner en practica en cualquier momento del día: por ejemplo, en situaciones en las que notes que te encuentras alterado o con las emociones que se adueñan de ti. Esta meditación tiene tres partes bien diferenciadas, como veremos a continuación.

1. Acogida

Comenzamos entregando nuestro peso a la gravedad, prestando atención a las partes en las que el cuerpo está en contacto con el suelo. En esta primera parte prestaremos atención a cualquier sensación corporal que notemos, prestaremos atención a qué emoción está actuando en nosotros y a cuáles son los pensamientos que pasan por mi cabeza. Suceda lo que suceda aceptamos lo que es.

2. Respiración

Llevamos nuestra atención a la respiración, sin modificar nada, sin esperar nada, percibimos cómo respiramos: si es superficial, si es más abdominal... podemos hacer que la exhalación dure un poco más si esto nos aporta calma. Y descansamos en la respiración.

3. Vuelta a la normalidad

Poco a poco vamos abriendo nuestra conciencia a los sonidos del exterior, comenzamos a mover alguna parte del cuerpo, para incorporarnos a lo que estábamos haciendo, pero de otra manera.