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Al finalizar la etapa del bachillerato, es cuando empiezan a rondar por la cabeza de los jóvenes las oportunidades y elecciones que deberán valorar para su futuro inmediato: qué hacer: ¿estudiar una carrera universitaria?, ¿trabajar?, ¿conocer mundo? Es una pregunta que todos nos hemos hecho al finalizar nuestros estudios de secundaria, y que no tiene fácil respuesta.

Elegir bien los estudios universitarios: dilema de muchos

La mayoría de jóvenes se encuentran ante su primer gran decisión, lo que puede causar cierta ansiedad o sensación de angustia dada la importancia de la elección y su corta experiencia. Por otro lado, muchos afrontan este momento con una gran dosis de motivación.

Cada caso es un mundo

Obviamente, resulta interesante individualizar cada caso personal, ya que detrás de esta primera situación de elección se encuentra unas circunstancias que afectarán a la misma: la familia, el contexto socioeconómico, la personalidad… Cada persona que ha elegido estudiar ha vivido una serie de pensamientos y estímulos que, en su cómputo global, han determinado la elección por una u otra carrera. 

Suelen experimentar cierta presión familiar para elegir unas carreras en detrimento de otras, pues algunas están mejor valoradas para “ser alguien en la vida”. Huelga decir que la elección final de estudiar una carrera en concreto no es el factor crucial que nos indica quién es “alguien en la vida”. La carrera elegida determinará el campo de estudio en que la persona profundizará en sus próximos años, pero el construir una identidad o una reputación se conseguirá por otras vías que integran muchas facetas de la persona. 

Entre la ilusión, la vocación y la presión familiar

Sin embargo, la presión familiar y social generan en los jóvenes la ilusión de un futuro de reconocimiento y prestigio social al que se llega mediante el esfuerzo y la dedicación de cursar unos estudios. Esta percepción es errónea en muchos casos, y no es un buen fundamento para la elección de una carrera por encima de otras.

No es necesario provenir una familia estricta y exigente para experimentar estas presiones ante la elección de la carrera, pues existen muchos juicios inconscientes y representaciones mentales que interiorizamos y que juegan un papel decisivo en cualquier decisión que tomamos a lo largo de nuestra vida. En ocasiones, estos juicios inconscientes pueden partir de premisas irracionales, y limitantes.

Elegir carrera universitaria: razones, motivos y miedos

Es fundamental, pues, reflexionar acerca del porqué de la elección, teniendo en cuenta que es importante priorizar aquellos porqués que se basen en el goce personal, y en motivaciones intrínsecas. La presión de hallar la vocación que marcará nuestra vida suele generar ansiedad, pero hay que recordar que la vocación se construye, se modula y se reconstruye permanentemente a lo largo de la vida, y es en muy pocos casos en los que el individuo tiene muy clara su vocación desde corta edad.

Muchos estudiantes escogen una carrera universitaria sin tener muy claro de qué tratan esos estudios, y finalmente acaban por encontrar en este ámbito su vocación. Algunos creen que conocen bien los contenidos de la carrera universitaria que se disponen a cursar, y luego se encuentran algo muy diferente de lo que pensaban. Otros deambulan de carrera en carrera sin hallar su verdadera pasión. Casos hay como personas en este mundo, y es por esa razón que la elección primera puede resultar trascendental para empezar con buen pie esta etapa universitaria.

Algunas conclusiones

En resumen, la etapa universitaria no debe ser vivida como una carrera donde debemos correr sin parar y sin mirar atrás, sino que es preferible concebirla como un camino por el cual se transcurre con paso firme, a la vez que disfrutamos del paisaje: gozar con el conocimiento y las experiencias que nos permiten vivir la etapa universitaria es el elemento clave para hallar la verdadera vocación y disfrutar del proceso.

Como pasa en muchas decisiones que tomamos a lo largo de la vida, escoger una u otra opción puede tener un alto componente de arbitrariedad. En ocasiones elegimos más con la razón que con el corazón o a la inversa, y solo el tiempo dirá si hicimos bien. En cualquier caso, para elegir carrera universitaria lo más sensato es apostar por esos estudios que nos atraigan verdaderamente, haciendo caso a nuestra intuición.

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