Una reflexión sobre lo que se intenta conseguir en la terapia de pareja.

Hace muchos años, cuando hice un curso sobre terapia de pareja con José Antonio Carrobles, recuerdo que entre otros documentos había una hoja que titulaba “Cómo comunicarse satisfactoriamente”. En ella aparecía una serie de consejos, todos ellos muy útiles para mejorar la comunicación.

Sin embargo, observamos en psicoterapia que el conocimiento teórico acerca de cómo se resuelve un problema no produce su solución. Por ejemplo, todos sabemos que una adicción a un tóxico precisa para su superación del no consumo; sin embargo, este conocimiento no resuelve el problema. No basta, pues el problema radica ahí, precisamente en que no puede no consumir.

El objetivo de la terapia de pareja: plasmarse en acciones

Los terapeutas de pareja sabemos que para un buen entendimiento y para resolver conflictos, ambos deben escuchar a su compañero o compañera, no interrumpirle, no presentar contra quejas, resumir lo que han entendido a su pareja, etc. A veces, se trata simplemente de mejorar la comunicación.

Sin embargo, con la identificación de las conductas problema y con la mera transmisión de la información sobre lo que hay que cambiar o hacer, resulta que no se producen los cambios necesarios, no realizan las conductas. No pueden o no saben hacerlo, a pesar de saber qué es lo que tienen que hacer. Esto es así mucho más frecuentemente de lo deseable.

Tenemos herramientas que nos permiten identificar con bastante exactitud cuáles son las conductas problemáticas para cada uno de los miembros de la pareja. También podemos constatar el escaso conocimiento que suelen tener sobre lo que la pareja espera y precisa del otro, así como el escaso conocimiento que tienen sobre lo que le gratifican determinadas conductas al otro. Sin embargo, con todo ello, muchas veces no es suficiente.

Es decir, podemos comprender y clarificar lo que es preciso cambiar, implementar, erradicar o sustituir pero con eso no suele bastar.

La necesidad de ir más allá de la teoría

La psicoterapia ha avanzado muchísimo en estos últimas décadas. Hemos desarrollado técnicas que favorecen el cambio, en muchos casos, con relativa rapidez.

Estas técnicas nos llevarían a conseguir (a menudo sin que al principio el paciente comprenda muy bien lo que sucede), que la persona lleve a la práctica unas acciones y hábitos que le llevan a experimentar sus problemas de forma diferente, a experimentar sus problemas de manera distinta a nivel emocional, corrigiendo a su vez aquellos comportamientos que no solamente no resolvían sus problemas, sino que habitualmente eran la razón de su existencia y persistencia.

Por ello, una adecuada utilización del lenguaje por parte del terapeuta llevará a la pareja a ver su problema desde otra perspectiva, esto les motivará a cumplir lo acordado, lo que a su vez les llevará a tener una experiencia emocional distinta, correctora de las conductas que mantenían y desarrollaban el conflicto.

Combinando sesiones en pareja con sesiones individuales

Es cierto que es muy importante identificar las conductas problema, ya que lo que diferencia el éxito de unas parejas a otras, es la conducta (dando por supuesto que previamente ha habido una atracción, un deseo y una compatibilidad), pero será la realización de determinadas prescripciones, adaptadas a la singularidad de cada pareja, las que irán produciendo los cambios en las conductas problema, extinguiéndolas, o reduciendo drásticamente su tasa, o sustituyéndolas por otras que fortalecerán y desarrollarán el vínculo.

Será entonces que la relación tendrá la calidad y calidez que busca y precisa la pareja.

Muchas veces tendremos de intervenir individualmente para conseguir que uno de estos miembros de la relación (cuando no ambos), se dote de aquellas habilidades que le permitan gestionar sus emociones de manera más adecuada, y que esto le ayude a no tener una conducta generadora de conflicto.

Y es que es habitual que sean los problemas de uno de los miembros de la pareja los que han de ser tratados, simultáneamente a la relación, para avanzar adecuadamente en la terapia. Por ello, tras uno o varios contactos con ambos, suele ser preciso tener sesiones individuales, por separado, con cada uno. En otros casos será incluso necesaria una psicoterapia individual, previa a la terapia de pareja.

El tratamiento de los problemas comunes

Será también conveniente verificar si hay un objetivo común. A veces, los miembros de una relación de pareja no solamente tienen objetivos diferentes, sino incluso contrapuestos.

Al verlos, en una primera instancia juntos y posteriormente por separado (especialmente si tienen diferentes objetivos),será más fácil trazar objetivos comunes. Posteriormente se trabajará el hecho de que no están o estaban de acuerdo conjuntamente.

Obstáculos en el desarrollo de la terapia

Si la intención que alguien tiene al acudir a un terapeuta de pareja es demostrar que la culpa es del otro, o la razón para asistir es que no se sabe cómo romper la relación, la terapia de pareja (considerando como objetivo la continuidad) se vuelve muy difícil, por no decir inviable.

Otra razón de malestar en la pareja es que, con el tiempo, frecuentemente, decae el deseo erótico. La fase de enamoramiento dura lo que dura, tras ella, si no hay una conversión del enamoramiento en algo más que llamaremos amor y además no se cultiva el erotismo, éste irá decayendo. Como en casi todas las cosas, cuando le dedicamos atención, tiempo, energías y cuidados, el interés perdurará.

Lo importante es que podemos y debemos modificar aquellas conductas que son la razón de una mala relación de pareja. No dudemos que es posible y que tenemos las herramientas para conseguirlo, si hay un verdadero deseo y motivación para ello.

Conclusión

Cuando dos personas se divierten mucho juntas, llevan adelante sus proyectos en común, están presentes en la vida del otro cuando lo necesita, ayudan y empujan al otro a llevar adelante sus ilusiones, se dan continuas y frecuentes muestras de afecto, se desean, se admiran y lo expresan, se tratan con respeto, comparten lo que tienen... va a ser difícil que se rompa o se quiera romper una relación así.

Pues bien, este es el objetivo de una terapia de pareja, ayudar a que resuelvan sus conflictos, cambien las conductas problemáticas y mejore la comunicación, y así, producir esos resultados tan deseables entre dos personas que dicen y quieren amarse.