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Buscar y encontrar pareja es un proceso que suele ser considerado como uno de los elementos más importantes de la vida. Dar forma a una vida romántica en compañía de alguien no solo cambia una vida, sino que de hecho cambia dos.

Es por eso que es bueno identificar qué tipo de características y aspectos son aquellos en los que es más importante fijarse para elegir estar con la persona adecuada.

Lo más importante a la hora de buscar pareja

Está claro que el mundo de las relaciones de pareja es tan variado y complejo que, a la práctica, tenemos en cuenta muchas variables a la hora de decidir si alguien nos gusta lo suficiente como estrechar lazos con esa persona. La apariencia física, la cercanía o la lejanía a donde vivimos, sus círculos de amigos, etc. Sin embargo, es necesario recordar que solo somos capaces de identificar muchos de esos elementos cuando detectamos que la potencial pareja podría fallar en alguno de ellos. ¿Qué pasa con esas características que damos por sentado?

En ellas está la clave de hacer que la elección de pareja llegue a buen puerto o no. Hay elementos fundamentales acerca del otro que, aunque no nos demos cuenta, estimamos de manera optimista de manera irracional, como si la pareja tuviese una especie de obligación natural de encajar en nuestros esquemas.

La atracción no es lo más relevante

Saber identificar estas características personales que imaginamos y ponerlas en duda contrastándolas con lo que vemos hará que esos requisitos mínimos de lo que necesitamos que tenga una persona para estar con ella sirvan, efectivamente, como requisitos mínimos, y no como algo que se sobreentiende.

Claro que por sí solos no serán suficientes para garantizar que el vínculo de pareja será fuerte y duradero, pero por lo menos no estaremos dejando que la casualidad decida si somos compatibles con la otra persona o no.

¿Y cuáles son los requisitos mínimos?

1. Los estilos de comunicación

Una relación de pareja es, básicamente, una dinámica de comunicación y de afecto compartido. Si la primera falla, la segunda no tardará en hacerlo también. Es por eso que todos los conflictos y los roces que puedan aparecer en una relación deben ser bien comunicados, y para ello es esencial examinar el estilo comunicativo de la potencial pareja.

La honestidad y la transparencia no son elementos que se valoren en las relaciones románticas simplemente porque eviten la aparición de infidelidades durante un periodo prolongado; son también una garantía de que los posibles problemas que puedan aparecer en el camino podrán ser detectados y gestionados en pareja, sin deja que se enquisten o que conduzcan a malentendidos.

2. La similitud

A la hora de construir una relación a largo plazo, es fundamental valorar de qué manera nuestra personalidad encaja con la de nuestra pareja. A fin de cuentas, el vínculo amoroso debería estar ahí siempre, y eso incluye situaciones que no son muy románticas.

Además, hay que tener en cuenta que el mito de que los polos opuestos se atraen es solo eso, un mito. En psicología existen muchas evidencias que indican que las parejas más prósperas y duraderas son aquellas en las que ambas personas tienen personalidades más bien parecidas. De este modo, las costumbres e intereses de cada una de ellas no harán que se produzca un alejamiento emocional (y físico, en el caso de las aficiones no compartidas)no termine desgastando la relación.

3. La estimulación vital e intelectual

Cuando la idealización de la pareja termina, ¿qué queda? Es muy fácil rellenar esos espacios en blanco sobre lo que conocemos de la otra persona con todo tipo de fantasías románticas, pero una vez que ha pasado el suficiente tiempo como para ver que ni nuestra pareja es tan cultas e inteligente como parecía en un principio ni sabe gestionar sus emociones tan bien como creíamos, debe quedar algo de ella que nos siga atrapando.

Normalmente ese "algo" tiene que ver con la manera de pensar de esa persona, sus intereses y ámbitos de conocimiento que le producen curiosidad y, por supuesto, con su sentido del humor. Estos son elementos que no dependen de algo que sea cuantificable y que por consiguiente es difícil que lleguemos a idealizar: o están presentes o no lo están.

4. Sus miedos

Los miedos de una potencial pareja son aquello que la pueden terminar alejando si no son compatibles con el tipo de relación que se quiere tener. Es por eso que, cuando conocemos a alguien especial, es importante saber qué es aquello que no quiere, lo que trata de evitar.

Por supuesto, estos miedos pueden cambiar con el tiempo, pero en cualquier caso en un primer momento no hay nada que nos garantice que, en caso de cambiar, lo vayan a hacer en el sentido que nosotros deseamos para formar una pareja funcional.

Por ejemplo, algo tan sencillo como la presencia de ciertas ambiciones personales podría ser algo que intimide a la pareja en ciertos casos, tal y como revelan varias investigaciones.