¿Alguna vez has sentido insatisfacción en tu relación de pareja? Es posible que esto sea debido a que tenéis expectativas diferentes en lo relativo a vuestra relación de pareja.

En este artículo exploraremos justamente este tema: de qué modo nuestras expectativas sobre la relación de pareja hace que vivamos ésta última de un modo determinado, para bien o para mal.

Las expectativas en la relación de pareja

Desde la infancia formamos en nuestra mente conceptos de cómo funciona el mundo, sobre cómo son las cosas que nos rodean y, por supuesto, cómo “debe ser” una pareja. Por ejemplo, hay muchas personas que creen que el hombre tiene que ser el que tome la iniciativa, conquistar, etc.

De hecho, un gran número de estudios señalan que el aspecto central de las relaciones no son las características de nuestra pareja o el momento presente que vivimos con ella, sino la percepción idealizada y las expectativas que tenemos acerca de nuestra relación (García Figueroa, 2005).

Según Galindo (2002), las expectativas que se tienen sobre la pareja son uno de los factores que influyen en la elección de una pareja u otra. Y estas expectativas funcionan como desencadenante de conflictos e incluso llevando a las parejas hasta el divorcio. ¿Por qué sucede esto?

Parece ser que percibimos la realidad influenciados por nuestros anhelos y necesidades, achacando atributos que nos ayuden a salvar estos obstáculos de la vida. El riesgo que supone basar una relación en la satisfacción de nuestras expectativas es peligroso, porque podemos encontrarnos con nuestras expectativas incumplidas y de regalo, un fracaso amoroso. ¿No es para pensárselo dos veces?

Lo peor de todo esto es que es algo que la gente desconoce y ni siquiera se plantea cuando inicia su relación. Es decir, hay muchas parejas que se unen por la atracción de un primer momento, y así es como, sin mediar palabra de qué es lo que cada uno espera del otro, comienza la relación. Estas dos personas no se percatarán de sus diferentes expectativas hasta que surja un conflicto. ¿Un conflicto por qué? Por cualquier cosa.

La chispa que enciende el conflicto

Si uno de los miembros empieza a ver que su pareja no se comporta conforme a como debería actuar un novio o novia, esto ya será un motivo de discusión. Cuanto más difieran entre ambos las expectativas y conceptos de lo que debe ser una relación, peor; mayores serán los desencuentros. Las personas se desilusionan o están más satisfechas con su relación de pareja en la medida que sus expectativas se ven cumplidas.

El Journal of Family Psychology publicó una investigación de Sivan George-Levi en la que se comparaba las expectativas de las parejas con la satisfacción que éstas mostraban. Los resultados mostraron que las personas que esperaban demasiado de sus relaciones se mostraban constantemente insatisfechas.

¿Cómo te perjudica tener unas expectativas demasiado altas?

Las expectativas de cómo tiene que ser una pareja se forman a edad muy temprana, a partir de lo que nos han contado, hemos visto a nuestro alrededor o incluso en las películas. Unas expectativas demasiado elevadas de cómo tiene que ser el comportamiento del otro pueden derivar en que, evidentemente, la persona no se ajuste a nuestras exigencias. Esto inevitablemente, provocará un conflicto en la pareja, por lo que conviene hacer una revisión de si lo que pedimos es, en realidad, realista.

¿Cómo te perjudica tener unas expectativas demasiado bajas?

Si este es tu caso, cuidado. Tener unas bajas expectativas puede llevarte a no exigir nada de nada a tu pareja. Te quedas diciendo “bueno, esto es lo que hay” y acabas conformándote con poco cuando podrías tener mucho más. No caigas en esta trampa. Además, si no exiges, es posible que no obtengas y creerás que es porque la vida o tu pareja es así. No te conformes con menos.

¿Cómo te perjudica no tener expectativas?

Sin expectativas no sabes lo que quieres. Y si no sabes lo que quieres... ¿cómo vas a ir a por ello? ¿Cómo le vas a decir a tu pareja qué cosas te sientan mal o cuáles no? Que no te des cuenta no quiere decir que no tengas expectativas. Hasta cuando una persona mantiene una relación esporádica y dice no tener expectativas con la otra persona, las tiene; en este caso, la idea de pasarlo bien y marcharse. ¿Qué espera de la otra persona? Nada. Un “no compromiso”. Que la otra persona no se comporte como una pareja con la cual tiene un compromiso. Y eso es una expectativa. ¿Te habías planteado esto alguna vez?

La necesidad de encontrar el equilibrio afectivo

Si notas que tu pareja y tú tenéis expectativas diferentes en cuanto a vuestra relación puede que sea hora de abordar el tema directamente. Exponer vuestras opiniones os ayudará a tener las cosas claras en cuanto a lo que podéis esperar del otro, así como a no frustraros cuando vuestros deseos no se vean cumplidos y entender los comportamientos y actitudes de vuestra pareja.

Referencias bibliográficas:

  • Galindo Leal, H. (2002). Expectativas prenupciales incumplidas y su relación con el fracaso matrimonial (Tesis de maestría). Universidad Autónoma de Nueva León, Monterrey (México).
  • García Figueroa, A. V; Sánchez Aragón, R. (2005). Expectativas: ¿Construcción de un ideal? En el II Encuentro partiticipación de la mujer en la ciencia. Conferencia llevada a cabo en la 25 aniversario de UNAM, México.
  • Sánchez Aragón, Rozzana; (2009). Expectativas, percepción y estrategias de mantenimiento en las relaciones amorosas. Enseñanza e Investigación en Psicología, Julio-Diciembre, 229-243.