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Todos tenemos un familiar o un conocido que intentamos evitar, al que nadie quiere invitar a los cumpleaños o que tendemos a no contestar a sus llamadas. 

En este artículo nos proponemos hacer una clasificación de los perfiles psicológicos de las personas que nos sacan de nuestras casillas y ofrecer algunas recomendaciones para tratar con ellas.

Personalidades difíciles

Las personas que tienen una personalidad áspera en algún sentido no suelen ser conscientes de lo molestos que resultan a los demás, y tienden a culpabilizar a las otras personas de no saber cómo tratarlos. Algunos de ellos se asemejan al clásico "amigo tóxico". Son una serie de prototipos bien perfilados de personalidades.

1. El amigo hostil

Es una persona arisca, y suele reaccionar mal a las críticas y las ofensas, se muestra altamente susceptible. Hay que tratar de comunicarse con prudencia con este perfil de personas. Suelen reaccionar de forma desproporcionada si se sienten injustamente tratados. Si quieres mantener en calma a la fiera, deberías ser cuidadoso con las palabras y las temáticas que eliges para comunicarte con esta persona. Es conveniente también tratar de no mostrar debilidad cuando se está en presencia de este tipo de amigos, puesto que esta actitud les puede incitar a mantener actitudes de superioridad. Lo más sensato es moverse en un punto medio cuando estés en su compañía, puesto que una actitud extrema puede activar su hostilidad.

¿Qué hacer en caso de tener un amigo así?

Resulta útil tratar de desviar el foco de atención de la persona hacia una actividad concreta o hacia temas de conversación que no sean motivo de hostilidad. Puedes sacar a colación ciertas temáticas o intereses comunes, así distraes su atención de los temas que generan su rabia. Ser agresivos o intentar corregirles no es útil, puesto que reaccionan con más agresividad todavía.

Si tu tono de voz y tu lenguaje gestual son tranquilos, mucho mejor. Si la persona tiene ganas de explicarte sus historias relacionadas con sus sentimientos de ira, déjale que se explaye y presta atención sin contrariarle, y después expón tú tus reflexiones sin culpabilizarle. Es importante que note que te importa el asunto, pero es clave no alimentar su rabia o dar pie a conductas agresivas.

En caso que la conversación se escape de nuestro control y la persona se comporte de forma agresiva, un buen consejo es comunicarle que retomaremos la conversación en otro momento, en que podamos mantener la calma.

2. El que se queja de todo

Este perfil corresponde a la persona que siempre encuentra el lado negativo de las cosas, que siempre culpa a las otras personas de todo lo que le ocurre, que siempre cree tener razón sobre todo lo que se ha de hacer o dejar de hacer (aunque nunca predican con el ejemplo). En ocasiones son personas agudas que pueden tener razón en muchas cosas, pero la estrategia de andar quejándose por todo no les reporta ningún beneficio ni soluciona ningún problema.

¿Cómo interactuar con estas personas? 

Primero debemos escucharles y tratar de que nos argumenten bien sus posiciones, incluso si tratan de hacerte sentir culpable por algo. No es recomendable que te disculpes o que estés de acuerdo con todo lo que dice, o asumir responsabilidades que no te corresponden. No te pongas a la defensiva ni trates de contraatacar. Si quieres resolver el problema sin salir malparado, lo mejor es que tengas mucha predisposición para mediar y solucionar el asunto.

Reconoce cuando lleve razón e intenta ayudarle a desentrañar las dudas sobre el asunto, con el fin de cerrar el tema y pasar página.

Debes ser paciente con él y mostrarte abierto para razonar sobre el tema que le irrita, animarle a charlar con las personas con quien tiene problema y ayudarle a lograr que todo vuelva a la normalidad. Si consigues que más personas cooperen contigo en búsqueda de que la situación se resuelva, mejor que mejor.

Saber más sobre este perfil: "Victimismo crónico: personas que se quejan por vicio"

3. El que siempre está de acuerdo contigo

Siempre asiente y te da la razón sobre tus opiniones. Eso sí, cuando esta comunión de ideas implica llevar a cabo acciones, no cuentes con él. Son ese tipo de personas que siempre parecen estar de buen humor, que son muy sociables, que parece que sean amigos incondicionales, pero cuando les necesitas, desaparecen sin dejar rastro. Son sujetos que buscan aprobación externa, prometen mucho más de lo que después son capaces de cumplir, pero es su manera de lograr la amistad y la aceptación de los demás. Estas conductas son habitualmente adquiridas durante la niñez.

¿Qué hacer en estos casos?

Es muy importante hacerles saber a estas personas que seguiremos siendo igual de amigos si son sinceros con nosotros. Es necesario ahondar en las ideas propias y preguntarles cuán de acuerdo están con ellas, o cómo podrían mejorar. De este modo les ayudamos a que puedan expresarse sobre aquello que no les gusta pero no osan decir. También hay que intentar disuadirles de prometer cosas que no puedan cumplir, haciéndoles reflexionar, sin acusarles de nada, sobre si están seguros de que podrán hacer frente a ellas.

Hazles notar que valoras su amistad, y que puedan ver que eres flexible y justo con ellos, tanto como ellos lo son contigo. Sé paciente con ellos y arguméntales que necesitas conocer su opinión y que te pueden ayudar mucho más si son totalmente sinceros.

4. El sabelotodo

En este perfil podemos encontrar dos categorías diferenciadas: el que realmente lo sabe todo, y el que no tiene mucha idea de nada pero pretende ser muy listo. En el segundo caso, la estrategia a seguir es, simplemente, argumentar y hacerles ver sus errores. Estas personas a menudo no son conscientes de su ignorancia. De todos modos, conviene no dejarlos en evidencia en público, y ofrecerles alguna salida para que puedan conservar su autoimagen. Normalmente, solo buscan aprobación externa.

En el otro caso, la persona que realmente tiene unos conocimientos extraordinarios puede tender a actuar con ciertos aires de superioridad, creyéndose superior a los demás y haciéndoles sentir idiotas. Son muy independientes y rechazan la ayuda externa. También son tozudos y muchas veces intolerantes con las opiniones ajenas. Tienen mucha seguridad en su personalidad, no quieren cambiar.

¿Cómo frenar al sabelotodo?

Para afrontar conversaciones con este perfil de sabelotodo debes ser consciente de que ellos están mejor informados y tus lagunas de conocimiento pueden quedar en evidencia. Es necesario prestarles atención cuando hablan, porque lo cierto es que se puede aprender mucho. Lo importante es no caer en discusiones o argumentaciones que tengan su fundamento en querer atacar su ego o defender el tuyo. Olvídate del ego, especialmente con estas personas. Si no estás muy seguro, puede ser preferible no atacar frontalmente sus ideas sino conducirlas por senderos alternativos. Deberías mostrarte respetuoso con su posición pero sin menoscabar la tuya.

5. El pesimista

Solo se dan cuenta de los obstáculos, complicaciones y efectos negativos de las cosas. Son personas que parecen estar continuamente enfadadas con el mundo. Pueden llegar a contagiar a los demás puesto que se encargan de elevar a asunto de estado las pequeñas dudas que puedas albergar, arrastrándote hacia la inacción.

¿Qué hacer?

Es inútil discutir con ellos, y tampoco es útil mostrarle las soluciones a los obstáculos que ellos expresan. En vez de eso, deberías utilizar frases esperanzadoras que puedan modular poco a poco su visión, demostrarles con palabras y hechos que existen puntos positivos que invitan a la esperanza y sembrar de pensamientos útiles hacia la búsqueda de soluciones. Racionaliza sus pensamientos preguntándole por las opciones que barajáis, y cuál sería el peor escenario posible según fueran unas u otras las decisiones. Ve construyendo así herramientas de compensación de su pesimismo, y es posible que con el tiempo vaya tomando otra actitud. Si estás decidido a llevar a cabo una idea, es posible que no te ofrezcan su ayuda.

6. El blando e indeciso

Se diferencia del que siempre te da la razón en todo en que el blando quiere ayudarte de forma auténtica. Suelen ser muy reflexivos y les cuesta tomar decisiones por puro miedo. Es importante facilitarles la comunicación para que puedan expresar sus dudas. Ayúdales a escudriñar el asunto para que puedan buscar otros caminos o adquirir compromiso con los proyectos. Cuando tomen una decisión, respáldales y valora su determinación.

¿Cómo tratar con una persona así?

Pregúntale cómo se siente e interésate genuinamente por ellos. Son personas que muchas veces no hablan por miedo a ofender o contrariar a los demás. A pesar de que pueda resultar un amigo muy agradable al principio, a medida que avance la amistad puedes darte cuenta que el problema de tener un amigo de este perfil es que raramente expresa su opinión ni toma partido por nada, y acaba por no tomar ninguna decisión.