Vamos a explorar cómo funciona el proceso de salir de la zona de confort tomando en cuenta todo lo necesario para que sea sostenible para mente y cuerpo, y así evitar colapsar en el intento. Primero que nada, hay que entender que salir de tu zona de confort es como estirar y entrenar a un músculo. Un poco de tensión es crecimiento; demasiada, lesión
¿Es malo estar en mi zona de confort?
Lo que representa la zona de confort para tu cuerpo no es algo malo, simplemente es predecible y seguro, tu sistema nervioso está en calma y no hay amenaza ni presión excesiva. El problema no es querer eso, el problema es que estar ahí evite que avances hacia algo más cuando ya quieres algo diferente, por miedo o por no saber manejar la incomodidad que representa salir de ahí, ya sea por falta de herramientas, sobrecarga emocional, suelo poco fértil, etc.
Comprendiendo esto, una zona de confort, no es mala, simplemente es conocida, no dispara ansiedad o estrés, debido a que es terreno dominado, entender esto puede transformar por completo el cómo nos relacionamos con el cambio, claro que habrá cambios más difíciles de navegar y cambios menos difíciles, pero la clave es entender que todo cambio generará duda, estrés, ansiedad o cuestionamiento.
Desafío, descanso, integración, siguiente desafío
Ahora, para no colapsar en el intento, lo esencial es no sobrecargarte. Puedes comenzar a cambiar y hacer todo, pero no todo al mismo tiempo, lo que te asegura el éxito es hacerlo poco a poco, por ejemplo, si quieres ser más social o atreverte a dar más tu opinión, comienza con 1 opinión por reunión, o comienza por proponer un plan cada 2 meses. Algo que sea sostenible y que te rete sin desbordarte es lo que asegura tu éxito. Lo ideal es que experimentes un desafío seguido de un descanso y luego integración, para después volver a exponerte a otro desafío y así sucesivamente.
Te lo muestro en orden: Desafío – descanso – integración – siguiente desafío. Cuando respetas los procesos naturales de tu cuerpo para adaptarse al cambio, es mucho más probable que los aprendizajes se integren de manera exitosa y así evites lesionarte en el proceso.
Claro que para poder ir paso a paso, es necesario desarrollar la virtud de la paciencia y compasión por ti, por qué lo más probable es que te vayas a “equivocar”, asustar, sentir ansiedad, o presionarte, al momento de comenzar a cambiar, y eso solo de manera interna.
También tu entorno puede jugar un papel fundamental y crucial al momento de comenzar a cambiar, ¿por qué?, porque cuando uno cambia de manera interna, una dinámica externa por consecuencia tiene que cambiar también, y eso puede implicar a otras personas, y el hecho de que involucre a otras personas, implica que no solo te incomodaras a ti, sino que incomodaras al otro probablemente, en esta etapa es en donde puedes comenzar a recibir comentarios, molestias, preguntas, y todo eso es parte del proceso, solo hay que estar lo suficientemente claro en el por qué y para que lo estás haciendo, entendiendo que incomodar al otro a veces es natural y no significa algo malo.
Aquí pueden entrar otros desafíos o miedos, como culpa o trauma al rechazo, al abandono, a la soledad, a la crítica, etc., para ello debemos complementar nuestro proceso con la información y herramientas necesarias que nos ayuden a navegar esos miedos o residuos emocionales que llegan como consecuencia de un efecto secundario.
Conclusiones
Para concluir, hay que hacerlo con dirección y no por presión. Un proceso de crecimiento funciona si lo que pretendes sobrecrecer está alineado a tus valores, no hay comparación y no hay deseos de buscar demostrar nada, si no evolucionar, mejorar o vivir mejor.
Ningún proceso se sostiene si el objetivo no está claro, o la motivación se basa en deseos del ego o apariencia, en cambio un proceso se vuelve exitoso y se concluye cuando la persona tiene claro lo que quiere, a donde va y su motivación es real, es intrínseca, enciende al corazón y le permite al sistema nervioso expandirse.
Esto no es romántico, es ciencia en práctica, cuando el sistema nervioso se expande o flexibiliza tu vida comienza a cambiar, cuando el sistema nervioso no está alineado con las acciones que se toman, por naturaleza todo se vuelve más pesado o difícil de sostener.


Newsletter PyM
La pasión por la psicología también en tu email
Únete y recibe artículos y contenidos exclusivos
Suscribiéndote aceptas la política de privacidad

















