Creatividad: ¿qué es y cómo podemos aprender a desarrollarla?

Qué procesos favorecen las ideas nuevas y cómo podemos crear mejores condiciones para que aparezcan.

Creatividad: ¿qué es y cómo podemos aprender a desarrollarla?

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La creatividad no pertenece únicamente a artistas, escritores o inventores. Aparece cada vez que encontramos una solución diferente, conectamos ideas alejadas o descubrimos otra manera de mirar un problema. La psicología lleva décadas estudiando qué procesos la favorecen y por qué determinadas condiciones pueden ayudarnos a desarrollarla.

Hay días en los que una idea aparece mientras caminamos, cocinamos o estamos a punto de dormir. Minutos antes quizá llevábamos una hora delante de una pantalla intentando encontrarla sin éxito. Esta experiencia resulta tan habitual que puede alimentar la sensación de que la creatividad funciona como una especie de inspiración imprevisible: algo que unas personas poseen y otras simplemente esperan.

Sin embargo, crear no consiste únicamente en tener una ocurrencia brillante. Un arquitecto que encuentra otra forma de distribuir un espacio, una persona que resuelve un conflicto de manera diferente o alguien que improvisa una receta con aquello que queda en la nevera también está utilizando procesos creativos. La creatividad forma parte de nuestra capacidad para enfrentarnos a situaciones en las que la respuesta todavía no está completamente escrita.

La psicología ha intentado comprender qué diferencia una idea simplemente extraña de una verdaderamente creativa, qué ocurre mientras generamos alternativas y hasta qué punto podemos entrenar esta capacidad. Y lo que sabemos cuestiona algunas intuiciones muy arraigadas: no existe un único «centro cerebral de la creatividad», pensar más intensamente no siempre produce mejores ideas y descansar de un problema puede, en determinadas circunstancias, ayudarnos a resolverlo.

Marian Batle Izquierdo

Marian Batle Izquierdo

Psicólogo

Profesional verificado
Palma
Terapia online

Ser creativo no significa simplemente tener ideas originales

Una de las definiciones más influyentes en investigación establece dos componentes fundamentales de la creatividad: originalidad y efectividad. Mark Runco y Garrett Jaeger recuperaron esta idea en 2012 para señalar que algo nuevo no es necesariamente creativo si no resulta también apropiado, útil o valioso dentro del contexto en el que aparece.

Podemos imaginar cien usos completamente absurdos para un objeto cotidiano. Quizá hayamos demostrado cierta capacidad para alejarnos de las respuestas habituales, pero eso no significa que todas nuestras ocurrencias tengan el mismo valor creativo. Crear exige abrir posibilidades y, después, poder reconocer cuáles merece la pena desarrollar.

Esta distinción permite entender por qué la creatividad no está reñida con el pensamiento crítico. Al contrario: necesitamos cierta libertad para generar asociaciones inesperadas, pero también capacidad para evaluar, modificar y descartar ideas. La creatividad no consiste únicamente en pensar «fuera de la caja», sino también en saber qué hacer con aquello que encontramos fuera de ella.

El cerebro creativo necesita imaginar y evaluar

Durante años se popularizó la idea de que las personas creativas utilizan especialmente el hemisferio derecho, mientras que el izquierdo estaría relacionado con el pensamiento lógico. Esta división resulta demasiado simple para describir cómo funciona el cerebro.

Las investigaciones mediante neuroimagen apuntan hacia un proceso mucho más distribuido. Roger Beaty y sus colaboradores han observado que, durante tareas creativas, pueden cooperar redes cerebrales que normalmente asociamos con funciones diferentes. Entre ellas se encuentran la llamada red por defecto, relacionada con pensamientos generados internamente, recuerdos e imaginación, y redes de control ejecutivo implicadas en mantener objetivos y evaluar información.

Esta combinación resulta bastante intuitiva si pensamos en lo que hacemos al crear. Primero necesitamos permitir que aparezcan posibilidades, conexiones o recuerdos. Después debemos preguntarnos cuáles funcionan. En un estudio mediante resonancia magnética, Beaty y su equipo observaron precisamente cambios en la interacción entre estas redes a medida que los participantes generaban ideas. Los propios autores interpretaron estos resultados como evidencia de una cooperación entre procesos espontáneos y mecanismos de control, no como la existencia de una única región «creativa».

Por qué dejar de pensar en un problema puede ayudarnos

Todos hemos experimentado alguna versión del «lo tengo en la punta de la lengua»: cuanto más intentamos encontrar una solución, más parece escaparse. Con la creatividad puede ocurrir algo parecido. Mantener una atención excesivamente estrecha sobre un problema puede hacer que sigamos recorriendo las mismas asociaciones.

Por eso, cambiar temporalmente de actividad no siempre significa abandonar el problema. Puede facilitar lo que en psicología de la creatividad se conoce como incubación: un periodo durante el cual dejamos de trabajar conscientemente en una tarea antes de regresar a ella. No es una fórmula mágica ni garantiza que aparezca una buena idea, pero explica por qué ciertas soluciones surgen cuando hemos dejado de perseguirlas directamente.

Incluso algo tan sencillo como caminar parece favorecer algunos componentes del pensamiento creativo. Marily Oppezzo y Daniel Schwartz realizaron cuatro experimentos comparando el rendimiento de personas sentadas y caminando. Encontraron que caminar mejoraba especialmente el pensamiento divergente, es decir, la capacidad para generar diferentes soluciones o posibilidades ante una misma cuestión. El efecto no apareció del mismo modo en tareas que exigían encontrar una única respuesta correcta.

Así que dar un paseo puede ayudarnos a producir más ideas, pero no convierte automáticamente esas ideas en buenas soluciones. Generar y seleccionar siguen siendo procesos diferentes.

El estado emocional también puede cambiar nuestra forma de crear

Otra simplificación habitual afirma que necesitamos estar felices para ser creativos o, en el extremo contrario, que el sufrimiento convierte a las personas en artistas. La evidencia ofrece un panorama bastante más matizado.

Matthijs Baas, Carsten De Dreu y Bernard Nijstad realizaron un metaanálisis de 25 años de investigación sobre estado de ánimo y creatividad, reuniendo 102 tamaños del efecto. En conjunto, determinados estados emocionales positivos se asociaban con una mayor creatividad respecto a condiciones emocionales neutras, pero el resultado dependía de características como el nivel de activación y el tipo de motivación asociado a la emoción. No aparecía una regla sencilla según la cual «sentirse bien» produjera creatividad y «sentirse mal» la eliminara.

La ansiedad intensa, el miedo a equivocarnos o una autoevaluación permanente pueden dificultar especialmente la exploración cuando nos llevan a descartar una idea antes de haber tenido tiempo de desarrollarla. No porque una emoción determinada apague un supuesto mecanismo creativo, sino porque crear implica también tolerar cierta incertidumbre: probar algo sin saber todavía si funcionará.

Muchas ideas necesitan existir durante un tiempo siendo imperfectas antes de que podamos descubrir si contienen algo valioso.

La creatividad puede entrenarse, pero no mediante una receta universal

Si la creatividad fuera una característica completamente fija, tendría poco sentido intentar desarrollarla. Sin embargo, los estudios sobre entrenamiento muestran que determinadas habilidades creativas pueden mejorar.

Ginamarie Scott, Lyle Leritz y Michael Mumford revisaron 70 estudios sobre programas destinados a fomentar la creatividad. Encontraron que las intervenciones bien diseñadas podían producir mejoras y que los programas más eficaces tendían a trabajar procesos cognitivos concretos y a ofrecer ejercicios realistas para practicar esas estrategias.

Esto no significa que exista un ejercicio capaz de convertirnos en personas extraordinariamente creativas en pocos días. Pero sí sugiere que podemos entrenar comportamientos que aumentan nuestras posibilidades: generar varias respuestas antes de elegir una, buscar relaciones entre elementos aparentemente alejados, cambiar deliberadamente de perspectiva, adquirir conocimientos variados o posponer durante unos minutos la evaluación de las primeras ideas.

También importa el entorno. Resulta difícil explorar cuando cada error tiene un coste elevado o cuando sentimos que cualquier propuesta debe ser brillante desde el primer intento. La creatividad necesita criterios, pero también espacios donde sea posible experimentar sin convertir cada intento fallido en una prueba sobre nuestro valor personal.

Crear también significa permitirnos explorar

Quizá uno de los mayores obstáculos para la creatividad sea imaginar que tenemos que «sentirnos creativos» antes de comenzar. Muchas veces ocurre al revés. Escribimos una primera frase mediocre, dibujamos algo que no nos convence, proponemos una solución evidente y, a partir de ahí, aparece una asociación que no habíamos previsto.

Por eso, desarrollar la creatividad puede implicar exponernos a experiencias diferentes, reservar momentos sin una finalidad estrictamente productiva, permitir cierto aburrimiento, caminar, conversar con personas que piensan de otra manera o aprender algo alejado de nuestro ámbito habitual. Ninguna de estas acciones garantiza una idea original, pero amplía el material con el que nuestra mente puede trabajar.

También puede ser importante observar qué ocurre cuando aparece un bloqueo. A veces faltan conocimientos o necesitamos descansar; otras veces intervienen la autoexigencia, el miedo al juicio, la inseguridad o la necesidad de controlar demasiado el resultado. Cuando estas dificultades forman parte de un malestar más amplio, abordarlas psicológicamente puede ayudarnos no solo a crear, sino a relacionarnos de otra manera con nuestros propios errores, expectativas y posibilidades.

En este sentido, centros como Pensaments trabajan desde una atención psicológica personalizada, tanto presencialmente en Palma de Mallorca como online, y ofrecen servicios de psicología para adultos y adolescentes, terapia de pareja, psiquiatría y coaching psicológico. Su enfoque parte precisamente de adaptar el proceso a las características, necesidades y objetivos de cada persona, algo especialmente relevante cuando aquello que queremos recuperar no es únicamente el rendimiento, sino nuestra capacidad para explorar nuevas formas de pensar y relacionarnos con nosotros mismos.

La creatividad, al final, no consiste en vivir esperando una gran idea. Consiste en mantener abierta la posibilidad de que las cosas puedan pensarse de otra manera. No podemos ordenar a nuestra mente que sea original, pero sí podemos construir condiciones en las que tenga más libertad para explorar, equivocarse, conectar y volver a intentarlo.

Marian Batle Izquierdo

Marian Batle Izquierdo

Psicólogo

Profesional verificado
Palma
Terapia online

Baas, M., De Dreu, C. K. W. y Nijstad, B. A. (2008). «A Meta-Analysis of 25 Years of Mood-Creativity Research: Hedonic Tone, Activation, or Regulatory Focus?». Psychological Bulletin.

Beaty, R. E., Benedek, M., Silvia, P. J. y Schacter, D. L. (2016). «Creative Cognition and Brain Network Dynamics». Trends in Cognitive Sciences.

Oppezzo, M. y Schwartz, D. L. (2014). «Give Your Ideas Some Legs: The Positive Effect of Walking on Creative Thinking». Journal of Experimental Psychology: Learning, Memory, and Cognition.

Runco, M. A. y Jaeger, G. J. (2012). «The Standard Definition of Creativity». Creativity Research Journal.

Scott, G., Leritz, L. E. y Mumford, M. D. (2004). «The Effectiveness of Creativity Training: A Quantitative Review». Creativity Research Journal.

Scott, G., Leritz, L. E. y Mumford, M. D. (2004). «Types of Creativity Training: Approaches and Their Effectiveness». The Journal of Creative Behavior.

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Marian Batle Izquierdo. (2026, agosto 12). Creatividad: ¿qué es y cómo podemos aprender a desarrollarla?. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/psicologia/creatividad-que-es-y-como-podemos-aprender-a-desarrollarla

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