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Migrar y perder referencias: identidad, trabajo y nostalgia en la experiencia migrante

Cómo el cambio de país impacta en la identidad, la carrera profesional y el sentido de pertenencia.

Migrar y perder referencias: identidad, trabajo y nostalgia en la experiencia migrante

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El duelo migratorio es un proceso psicológico complejo que aparece cuando una persona se ve obligada a adaptarse a un nuevo país, una nueva cultura y un nuevo contexto social. A diferencia de otros tipos de duelo, no implica una pérdida única y definida, sino una acumulación de pérdidas parciales: vínculos, referencias culturales, estatus social, lengua, clima, rutinas y, en muchos casos, identidad profesional.

Aunque a menudo se presenta la migración como una oportunidad de crecimiento personal, lo cierto es que también supone una experiencia de desarraigo que puede generar malestar emocional sostenido. Entender sus dimensiones ayuda a normalizar lo que muchas personas migrantes viven en silencio.

¿Qué es el duelo migratorio?

El duelo migratorio es el proceso de adaptación emocional ante las pérdidas asociadas al acto de migrar. No es una patología en sí misma, pero puede generar síntomas como tristeza persistente, sensación de vacío, irritabilidad, nostalgia intensa, dificultades de concentración o sentimientos de no pertenencia.

Una de sus características principales es que se trata de un duelo múltiple y recurrente. No se vive una sola vez, sino que se reactiva ante fechas significativas, visitas al país de origen, cambios vitales importantes o comparaciones constantes entre el “antes” y el “después”.

El duelo identitario: ¿quién soy ahora?

Uno de los aspectos más difíciles del duelo migratorio es el impacto sobre la identidad. La identidad personal se construye a partir del reconocimiento social, el lenguaje compartido y los roles que desempeñamos en un entorno determinado. Al migrar, muchas de estas bases desaparecen o se debilitan.

La persona migrante puede experimentar una sensación de fragmentación: ya no se reconoce del todo en quien fue, pero tampoco se siente plenamente integrada en el nuevo contexto. Esto puede generar confusión, inseguridad y una percepción de estar “entre dos mundos”.

Es importante subrayar que esta vivencia no implica debilidad psicológica. Se trata de una reacción esperable ante un cambio profundo de marco vital. El problema aparece cuando se interpreta como un fallo personal en lugar de como una consecuencia del proceso migratorio.

El duelo profesional: cuando la experiencia no cuenta

El ámbito laboral es otra fuente frecuente de dolor en la migración. Muchas personas se ven obligadas a aceptar trabajos por debajo de su formación, repetir procesos de acreditación largos o asumir que su experiencia previa no tiene el mismo valor en el nuevo país.

Este descenso profesional no solo afecta a la economía, sino también a la autoestima y al sentido de competencia. El trabajo no es únicamente una fuente de ingresos; también es una vía de reconocimiento social y de construcción de identidad.

Frases como “empieza de cero” o “todo esfuerzo tiene recompensa” pueden resultar invalidantes cuando no reconocen la pérdida real que implica este retroceso. No siempre se trata de falta de adaptación o motivación, sino de barreras estructurales y contextuales.

Nostalgia y ambivalencia emocional

La nostalgia es una emoción central en el duelo migratorio. No se limita a echar de menos un lugar, sino que incluye personas, versiones pasadas de uno mismo y una sensación de coherencia vital que ya no está disponible del mismo modo.

Intentar eliminar la nostalgia suele ser poco efectivo. Desde la psicología se entiende como una emoción ambivalente: puede generar tristeza, pero también aporta continuidad biográfica y sentido de pertenencia. El objetivo no es erradicarla, sino evitar que monopolice la experiencia presente.

Aprender a convivir con la nostalgia implica aceptar que habrá momentos de comparación constante y otros de mayor estabilidad emocional. La adaptación no es lineal ni definitiva.

¿Cómo empezar a reconstruir sin negar el dolor?

Uno de los mayores retos del duelo migratorio es encontrar un equilibrio entre aceptar la pérdida y seguir avanzando. Negar el dolor puede llevar a bloqueos emocionales, mientras que quedarse fijado en él dificulta la adaptación. Algunas estrategias útiles incluyen:

  • Normalizar el malestar como parte del proceso migratorio.
  • Evitar comparaciones continuas con la vida anterior.
  • Diferenciar el valor personal del rol laboral actual.
  • Establecer rutinas nuevas que aporten estabilidad.
  • Buscar redes de apoyo, tanto con personas migrantes como locales.

Estos pasos no eliminan el duelo, pero facilitan una adaptación más sostenible.

Integrar el pasado en el presente

El objetivo del duelo migratorio no es reemplazar la vida anterior, sino integrarla. La experiencia migratoria transforma la identidad, ampliándola, aunque este proceso implique renuncias.

Con el tiempo, muchas personas logran construir un sentido de pertenencia más flexible, donde el “aquí” y el “allí” dejan de ser excluyentes. Esta integración no ocurre de forma espontánea ni rápida, y requiere tiempo, apoyo y autocompasión.

Cuándo buscar ayuda profesional

Aunque el duelo migratorio es un proceso normal, en algunos casos el malestar puede intensificarse y derivar en ansiedad, depresión o aislamiento social significativo. Buscar acompañamiento psicológico puede ayudar a elaborar las pérdidas, resignificar la experiencia y encontrar recursos personales para la adaptación.

La terapia no elimina la nostalgia ni las dificultades externas, pero puede ofrecer un espacio donde ordenar la experiencia migratoria sin juicio ni exigencias irreales.

Una reflexión final

Migrar implica mucho más que un cambio geográfico. Supone una reorganización profunda de la identidad, los vínculos y el proyecto vital. Reconocer el duelo migratorio, especialmente en sus dimensiones identitaria y profesional, es un paso clave para comprender el malestar que muchas personas viven y para construir, poco a poco, una vida posible en el nuevo contexto.

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Norma Conde. (2026, febrero 3). Migrar y perder referencias: identidad, trabajo y nostalgia en la experiencia migrante. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/psicologia/migrar-y-perder-referencias-identidad-trabajo-y-nostalgia-experiencia-migrante

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Norma Conde es terapeuta y coach, ofrece guía y acompañamiento en los procesos de crecimiento personal y resolución de problemas del día a día. Su consulta está ubicada en Barcelona y también ofrece atención de forma online.

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