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Si cada vez que te vas de vacaciones tienes la sensación de que el viaje de ida es siempre más largo que el de vuelta, no estás solo. Existe una tendencia a que las personas percibamos el regreso como si durase algo menos que el trayecto de ida, aunque objetivamente las distancias que se recorren sean exactamente las mismas. Así parecen indicarlo, por lo menos, algunas investigaciones.

El “return trip effect”: viajes de vuelta, más cortos

Uno de los estudios sobre este tema fue realizado en 2011 por un grupo de psicólogos holandeses que iniciaron este proyecto al darse cuenta que les ocurría a ellos mismos y decidieron estudiar lo que podría llamarse el "efecto del viaje de vuelta" o "return trip effect". El estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Tilburg, realizaron tres experimentos para comprobar hasta qué punto está extendido este fenómeno y bajo qué condiciones se produce.

Investigaciones

En el primero de ellos, 69 personas debían realizar un viaje de ida y otro de vuelta en autobús para, después, puntuar en una escala de 11 puntos lo largo que se les había hecho cada uno de estos dos viajes. A pesar de que ambos recorridos eran igual de largos, cuando el viaje de ida duraba más de lo esperado, la gente tendía a puntuar el regreso como si fuese más corto.

El segundo experimento estaba diseñado para revelar el efecto que tenía sobre la percepción del tiempo de viaje el hecho de que las personas conociesen o no la ruta por la que pasaba el viaje de vuelta. Para ello se programaron varias salidas grupales en bicicleta. en la que algunas personas volvían por donde habían ido y otra parte del grupo regresaba por otra ruta diferente pero de igual longitud. Sin embargo, las personas de ambos grupos tendieron a percibir el viaje de vuelta como más corto.

En el tercer y último experimento, los participantes no tenían que moverse de donde estaban sino ver un vídeo en el que una persona iba a casa de un amigo y regresaba, tardando exactamente 7 minutos en cada uno de estos dos viajes. Una vez hecho esto, los 139 participantes fueron divididos en varios grupos y a cada uno de ellos se les pidió que estimasen el tiempo que había pasado durante el viaje de ida o el viaje de vuelta.

Las conclusiones de los tres estudios

Mientras que la apreciación del paso del tiempo se ajustaba a la realidad en aquellas personas encargadas de estimar la duración del viaje de vuelta (estimaron una media de 7 minutos de duración), las personas a las que se les preguntaba por el viaje de ida tendieron a añadir varios minutos al tiempo real transcurrido (dieron una media de 9 minutos y medio). Además, curiosamente, este efecto desaparecía en aquellas personas a las que antes de ver el vídeo se les había dicho que los viajes duraban bastante, ya que eran más realistas a la hora de juzgar la duración del regreso.

En general, resumiendo los hallazgos del estudio, los investigadores encontraron que las personas que participaron en los experimentos tendían a percibir el viaje de vuelta un 22% más corto.

Un caso más reciente

En una investigación más reciente cuyos resultados han sido publicados en PLOS One, científicos de la universidad de Kyoto pedían a una serie de participantes que juzgaran la duración del viaje de ida y el de vuelta que vieron en una grabación de vídeo. En uno de los casos, los participantes verían una ida y vuelta por el mismo camino, y en el otro caso verían un viaje de ida por el mismo camino que se les mostraba a las personas del primer grupo pero la vuelta pasaría por un recorrido totalmente distinto. Sin embargo, las duraciones y las distancias de los tres posibles recorridos eran exactamente iguales.

Las personas que vieron la ida y vuelta a través de la misma ruta tuvieron la sensación de que el regreso era significativamente más corto, mientras que los participantes del grupo en el que la vuelta se producía por una ruta distinta a la de la ida no notaban diferencia en la duración.

¿Cómo se explica esto?

No se sabe exactamente a qué se debe el return trip effect, pero lo más probable es que tenga que ver con nuestra manera de valorar el paso del tiempo en retrospectiva, es decir, una vez ya ha transcurrido el viaje de vuelta. Los investigadores holandeses encargados de realizar los primeros experimentos creen que este curioso fenómeno tiene que ver con la apreciación negativa de un primer viaje demasiado largo, lo cual hace que, por comparación, el regreso parezca más corto al ajustarse más a nuestras expectativas.

Otra explicación sería que es más probable que nos preocupemos más por el paso del tiempo a la ida, porque esta está asociada a la idea de llegar a tiempo a un lugar, mientras que no suele ocurrir lo mismo a la vuelta. De este modo, el cerebro destina más recursos a concentrarse en el transcurso de los minutos y segundos para buscar posibles atajos y satisfacer así ciertos objetivos.

Referencias bibliográficas:

  • Ozawa R, Fujii K y Kouzaki M (2015). The Return Trip Is Felt Shorter Only Postdictively: A Psychophysiological Study of the Return Trip Effect. PLOS One, 10(6), e0127779
  • Van de Ven, N., Van Rijswijk, L. y Roy, M. M. (2011). The return trip effect: Why the return trip often seems to take less time. Psychonomic Bulletin & Review, 18(5), pp. 827 - 832.