Varias características problemáticas. Unsplash.

Existen características psicológicas que si bien en algunos casos pueden ser de utilidad, en la mayoría de las ocasiones, a la práctica, causan más problemas de los que solucionan. Estos rasgos pueden ser considerados las principales debilidades del ser humano, puntos desprotegidos de nuestra personalidad que pueden convertirse en espacios por los que se cuelen contratiempos.

¿Cómo identificar esos momentos en los que nuestras debilidades nos ponen en una situación vulnerable? Veamos varias ideas y ejemplos.

Las principales debilidades del ser humano

Este es un listado resumido de debilidades típicas por las que perdemos más energía y esfuerzos de los necesarios. Contribuyen a mantener situaciones que nos producen verdaderos quebraderos de cabeza y en muchos casos también hacen surgir de la nada problemas que no deberían existir.

Eso sí, como siempre pasa en estos casos, cada nombre de las debilidades del ser humano es una abstracción, lo que significa que cuando aparecen en nuestro día a día no es evidente que estemos ante ellas. Conocerlas ayuda a detectarlas, pero no es suficiente con esto; hay que pararse a pensar y poner atención en lo que hacemos y lo que sentimos.

1. Impaciencia

La impaciencia es uno de los principales obstáculos que nos mantienen separados de nuestras metas. Los objetivos más ambiciosos requieren invertir muchos esfuerzos, tiempo y recursos, y si la impaciencia toma el control de la situación, cualquier plan o estrategia que se dirijan a esa clase de fines se tambaleará por la relativa falta de compensaciones a corto plazo.

Por ejemplo, la decisión de gastar mucho dinero en un viaje y no es un proyecto personal que habría tenido muchas posibilidades de prosperar es una muestra de cómo la impaciencia puede llegar a hacer que nos estanquemos.

2. Egoísmo

El egoísmo puede llegar a ser positivo en situaciones puntuales, pero en una gran cantidad de situaciones lo único que hace es llevarnos a cortar nuestros vínculos con la sociedad.

Así, nos hace quedarnos solos poco a poco, no solo perjudicando a quienes nos rodean a causa de las veces en las que les decepcionamos, sino además llevándonos a perder capital humano a nuestro alrededor: menos gente dispuesta a ayudarnos y a esforzarse por darnos apoyo cuando lo necesitemos.

3. Celos

Los celos nos llevan a sentir la necesidad de controlar la vida de otras personas por el miedo a perderlas, lo cual es, paradójicamente, un hecho que daña significativamente cualquier vínculo personal que pudiésemos tener con ella al no reconocer su individualidad y libertad personal.

Por ejemplo, una persona que ve con malos ojos que su pareja quede con amigos o amigas a solas, está cayendo en los celos e intentado que toda la vida social del ser querido gire alrededor de ella.

4. Cobardía

La cobardía nos lleva a no tomar decisiones que, aunque son incómodas y suponen salir de la zona de confort, son necesarias para que nuestras vidas o las de nuestra comunidad o colectivo mejore.

Por ejemplo, no querer cortar con alguien para no exponerse a una situación llena de lloros y frustración suele ser un ejemplo de cobardía que perjudica a al menos dos personas (uno mismo incluido).

5. Conformismo con la ignorancia

El conformismo no tiene por qué ser malo; a fin de cuentas, no todo el mundo vive en una situación en la que pueda permitirse arriesgar constantemente con tal de aspirar a objetivos diferentes. Sin embargo, el conformismo aplicado específicamente al conocimiento si´es una de las debilidades humanas. El motivo es que nos hace quedarnos a ciegas en un mundo en el que el conocimiento nos puede ahorrar muchos problemas.

Por ejemplo, la creencia de que no se necesita saber absolutamente nada de política para crear una sociedad justa y funcional suele perjudicar no solo a la persona, sino a toda la sociedad.

6. Resentimiento

Concentrarse en las viejas ofensas, ya sean reales o imaginarias, es otra de las debilidades del ser humano que facilita la aparición de hostilidades injustificadas.

A veces, en ocasiones, el resentimiento puede llegar a hacer que toda la sociedad en general cause antipatía por un vago sentimiento de ofensa causado por la idea de que la vida nos ha quitado más de lo que nos ha dado. Pero, a la práctica, solo favorece el aislamiento y las dificultades para crear vínculos sentimentales significativos: a poca gente le gusta tratar con quien sostiene actitudes pasivo-agresivas.

Referencias bibliográficas:

  • Ayduk, Ozlem N.; Mendoa-Denton, Rodolfo; Mischel, Walter; Downey, Geraldine; Peake, Philip K.; Rodriguez, Monica L. (2000). "Regulating the interpersonal self: Strategic self-regulation for coping with rejection sensitivity". Journal of Personality and Social Psychology. 79 (5): 776–792.
  • Kahneman, Daniel; Tversky, Amos (March 1979). "Prospect Theory: An Analysis of Decision under Risk" (PDF). Econometrica. 47 (2): 263–291.