La mandíbula es un hueso impar, plano simétrico y central situado en la parte inferior de la cara. Puede parecer un hueso más, pero sin ninguna duda, es una de las estructuras óseas más importantes en el ser humano. Gracias al complejo mandibular somos capaces de masticar alimentos y, además, hemos desarrollado un complejo sistema de comunicación en base a ella.

Sin ir más lejos, los trastornos en el complejo articular craneomandibular no solo se traducen en una dificultad para comer, sino que pueden causar vértigo, mareos, acúfenos, cefaleas, problemas de comunicación y otros muchos eventos relacionados con la cabeza y/o oídos. Este tipo de patologías son sufridas por hasta el 12% de la población, siendo mucho más prevalentes en personas jóvenes.

Para entender la anatomía, funcionalidad y posibles fallos del proceso de masticación y habla, debemos describir en profundidad a la articulación temporomandibular (ATM), la cual permite que este hueso pueda moverse correctamente. Te la contamos desde un enfoque tanto anatómico como médico, pues los dolores en el área maxilofacial son muy comunes en la población general y merecen ser conocidos.

¿Qué es la articulación temporomandibular?

La articulación temporomandibular es, como su propio nombre indica, el elemento articular que une el hueso temporal y la mandíbula. Se trata de una articulación sinovial (que permite el movimiento) de tipo bicondílea (cuando las cabezas de dos huesos encajan sobre el otro para generar una articulación). Es un tipo de articulación única en todo el cuerpo, pues ambos componentes funcionan de forma unitaria y, además, es de las escasisimas estructuras articulares móviles que se pueden encontrar en la cabeza de los humanos.

Podemos diferenciar diversas secciones anatómicas en esta porción articular tan llamativa. Te contamos sus particularidades en las siguientes líneas, pero no te puedes olvidar de que cada una de ellas forma parte de un todo homogéneo y unitario a nivel funcional:

  • Cápsula: se trata de una envoltura fina y difusa que se inserta en las superficies óseas de la vecindad. Permite un alto rango de movimientos y ejecuciones biológicas.
  • Disco articular: está compuesto por un tejido fibrocartilaginoso que se posiciona entre la cabeza del cóndilo mandibular y la fosa mandibular. Su diámetro es de 2 a 3 mm, dependiendo de la zona analizada.
  • Ligamentos: hay tres ligamentos distintos englobados en la articulación temporomandibular (ATM), uno mayor y dos menores.
  • Estructuras nerviosas: la inervación sensorial de esta estructura proviene del nervio auriculotemporal y maseterino, ambos ramas del trigémino.
  • Suministro sanguíneo: la sangre con nutrientes y oxígeno proviene de la arteria carótida externa, bifurcada a partir de la carótida común.

Llaman especialmente la atención los ligamentos antes citados, pues gracias a ellos se producen los movimientos de los bordes de la mandíbula, es decir, aquellas posiciones que se pueden adoptar sin sufrir un dolor de naturaleza muscular en una situación de normalidad. El ligamento mayor recibe el nombre de “ligamento temporomandibular”, mientras que los dos menores se conocen como ligamentos estilomandibular y esfenomandibular.

Como hemos dicho de forma resumida en líneas previas, el suministro sanguíneo proviene de la arteria superficial temporal y la arteria maxilar, siendo ambas ramas de bifurcación de la arteria carótida externa, que a la vez es producto de la bifurcación de la carótida propiamente dicha. Esta arteria es esencial para la supervivencia en el ser humano pues, en su conjunto, se encarga de la perfusión sanguínea a gran parte del cerebro.

Por otro lado, los nervios auriculotemporal y maseterino inervan sensorialmente a la articulación temporomandibular. Ambos surgen como ramas colaterales del nervio mandibular (V3), la más grandes de las tres ramas que convergen en el trigémino. De todas formas, cabe destacar que estas estructuras nerviosas son puramente sensitivas, pues de la fracción motora se encargan los nervios asociados a los músculos esqueléticos que rodean la zona.

Funciones de esta articulación de la mandíbula

Cuando la boca del ser humano se abre, existe una combinación de movimientos: uno rotacional por parte del espacio discomandibular y uno traslacional, en el espacio discotemporal. El proceso condilar realiza movimientos de rotación y traslación (en ese orden) gracias a la presencia de estructuras musculares y ligamentosas asociadas a los elementos articulares.

Además de las acciones mecánicas de apertura y cierre de la boca, estos complejos permiten movimientos de protrusión, retrusión, lateralidad y combinaciones de todos ellos. Todos estos esfuerzos mecánicos y posiciones se vinculan a acciones tan básicas en el ser humano como masticar, chupar, tragar, hablar, formar gestos, respirar, abrir la boca y mantener la presión correcta en el oído medio. Sin duda, la articulación temporomandibular juega un papel esencial en casi todos los procesos típicos del ser humano, que realizamos de forma inconsciente.

Las patologías de la articulación temporomandibular

Hemos narrado lo importante que esta articulación sinovial es para nuestra especie, así que podrás imaginar que sus fallos son más que evidentes en el día a día de los pacientes, incluso durante las tareas más nimias. En primer lugar, cabe destacar que hasta el 25% de la población experimenta en algún momento síntomas de patologías temporomandibulares (TMD). De todas formas, curiosamente, solo el 5-7% buscan ayuda tras la aparición de estas dolencias.

La etiología de la TMD es multifactorial. Se han propuesto múltiples teorías, como el desplazamiento mecánico, osteoartritis, fallos a nivel muscular, factores físico-psicológicos, eventos de índole social y diversas interacciones entre algunos o todos ellos. De todas formas, podemos englobar las tipologías de la enfermedad en tres posibles causas generales:

  • Factores predisponentes: son los eventos que propician la aparición de TMD o dolor orofacial. Dentro de ellos, se conciben trastornos genéticos, problemas sistémicos, patologías psicológicas y deformidades estructurales.
  • Factores iniciantes: un golpe o esfuerzos excesivos continuados de la articulación temporomandibular pueden llevar a su degradación.
  • Factores perpetuantes: el estrés muscular y ciertos problemas metabólicos pueden ralentizar la curación de la articulación si esta se ha dañado en el pasado.

Uno de los grandes implicados en los trastornos de la articulación temporomandibular es el bruxismo. Esta patología silenciosa es sufrida por hasta el 70% de la población en cualquier lugar y momento dados, y se define como el apretamiento involuntario de la mandíbula y rechinido dental, sobre todo por la noche, cuando estos movimientos son inconscientes.

Se estima que hasta el 52% de las personas con bruxismo son positivas ante ciertos análisis de estrés, ansiedad y depresión. Siempre que el desgaste de las estructuras implicadas se acompañe de dolor o sensibilidad, este se considera patológico, así que nunca es una opción “dejarlo estar”: si un paciente ignora el desgaste/inflamación/lesiones y otros eventos en la articulación temporomandibular, puede perder la capacidad de comer correctamente y requerir una cirugía.

Además del bruxismo, cabe destacar que la artritis, artralgia, sinovitis, capsulitis, osteoartrosis, artritis sistémica y otros muchos eventos pueden provocar disfuncionalidad de la articulación temporomandibular. En general, todo lo que dañe huesos, tendones, líquido sinovial y músculos implicados en este engranaje tan especial para la vida puede poner en peligro el correcto funcionamiento de la ATM.

Una persona con trastornos en la ATM suele percibir uno o más de los siguientes síntomas: dolor en la mandíbula (más específicamente en la zona cercana al oído), dificultad para masticar/bostezar y dolor intenso al intentarlo, malestar crónico dentro del oído o en sus lindes y, por último, bloqueo total de la articulación, lo que implica una imposibilidad total para abrir o cerrar la boca.

Resumen

Como habrás podido comprobar a lo largo de estas líneas, la articulación temporomandibular (ATM) es una de las formaciones articulares más importantes de todo el cuerpo, pues eventos tan esenciales para la vida como comer, hablar o respirar se ven condicionados de forma total o parcial por ella. Por ello, es necesario cuidarla y acudir al médico con presteza ante cualquier signo de dolor facial prolongado.

Existen tratamientos para paliar el malestar de los síndromes de la ATM, tanto de forma médica como fisioterapéutica. Por ejemplo, los analgésicos, antidepresivos tricíclicos, relajantes musculares, férulas bucales nocturnas y sesiones para aprender a controlar el estrés y otros estados alterados pueden ayudar muchísimo a los pacientes con estas dolencias. Si sabes que tienes un problema relacionado con la articulación temporomandibular, no lo dejes estar: tu condición tiene solución.

Referencias bibliográficas:

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