El VIH lleva décadas causando estragos a la humanidad, pero algunos de sus efectos en el organismo aún se están estudiando. Es el caso de la modificación de la conducta queeste virus puede provocar, según algunos estudios.

En este artículo exploraremos esta cuestión para descubrir a qué tipo de comportamientos hace referencia, en qué condiciones tiene lugar este efecto y otras características importantes.

¿Puede el VIH modificar el comportamiento humano?

Aunque el virus de la inmunodeficiencia humana fue descubierto al principio de los años 80 del siglo XX, y se han realizado ingentes cantidades de estudios sobre él, lo cierto es que en algunas cuestiones sigue siendo relativamente desconocido. Una de las preguntas que los investigadores siguen tratando de desentrañar es si puede el VIH modificar el comportamiento humano.

Antes de adentrarnos en esa cuestión, debemos hacer un pequeño recorrido sobre las implicaciones de este virus para poder situarnos. El VIH parece provenir de otro virus, el SIVcpz, que atacaba a algunas especies de simios, como los chimpancés. De alguna manera, dicho virus dio el salto a la especie humana, dando lugar al VIH, un implacable agente contra el hombre.

El VIH se transmite principalmente a través de los fluidos, por lo que la vía sexual rápidamente se convirtió en la principal fuente de contagios, antes de que se conociera lo suficiente como para tomar medidas al respecto e impedir la rapidísima progresión que experimentó dicha epidemia en la década de los 80.

Antes de pasar a estudiar si puede el VIH modificar el comportamiento humano, es importante saber que el principal problema de este virus es que, a largo plazo, generalmente 10 años gracias a los avances farmacológicos que se han hecho al respecto, puede provocar en el huésped el llamado síndrome de inmunodeficiencia adquirida, o SIDA.

Una vez desarrollada esta enfermedad, el sujeto que la padece ve como su sistema inmune se va deteriorando progresivamente hasta volverse extremadamente más propenso a sufrir infecciones u otras enfermedades, como el cáncer. Bajo dichas condiciones, la esperanza de vida de esta persona se ve afectada significativamente.

Aunque es cierto que los medicamentos para ralentizar este efecto cada vez son más eficientes, lo cierto es que aún no se ha desarrollado una vacuna totalmente eficaz que termine de una vez por todas con esta terrible enfermedad.

La influencia del VIH en la conducta

Nos preguntábamos al comienzo del artículo si puede el VIH modificar el comportamiento humano. Según algunos estudios que vamos a conocer a continuación, todo parece apuntar a que sí, el VIH tiene la capacidad de modificar la conducta del huésped de una manera muy determinada.

En concreto, lo que los resultados de las últimas investigaciones parecen afirmar es que el VIH estaría alterando la conducta de tipo sexual de las personas afectadas por este virus, y más concretamente en los individuos de género masculino. Pero, cuando hablamos de si puede el VIH modificar el comportamiento humano, ¿a qué nos referimos exactamente, dentro del ámbito sexual?

Según los estudios, parece que el VIH estaría provocando unos cambios muy sutiles pero efectivos en el huésped, destinados a provocar que este tenga una actividad sexual más elevada e incluso asuma mayores riesgos, manteniendo relaciones con un mayor número de personas. A nivel adaptativo, este mecanismo tiene un sentido muy obvio: una máxima propagación.

Un virus no es exactamente un organismo vivo hasta que no se ha unido a un huésped, pero las leyes de la selección natural se le aplican igualmente. Por lo tanto, tenderán a sobrevivir aquellos virus que logren “reproducirse” (con ayuda del huésped) de una manera más óptima y lleguen así a propagarse en sucesivas generaciones.

Teniendo en cuenta este mecanismo y que el VIH se transmite a través de los fluidos, siendo la vía sexual la más sencilla, parece claro que la estrategia de hacer que el huésped tenga el máximo número de encuentros posibles sería un excelente método para garantizar la supervivencia del virus, saltando de un individuo a otro, lo que le permite reproducirse.

Estudios sobre la modificación de conducta de este virus

Este es el fenómeno que han estudiado, entre otros, Philip T. Starks y sus colaboradores, recopilando los datos de diferentes trabajos para realizar un análisis que les permitiera responder a la pregunta de si puede el VIH modificar el comportamiento humano. Según los datos observados, estos autores afirman que, efectivamente, el VIH es capaz de semejante tarea.

Para llegar a esta conclusión, Starks observó los informes de los participantes de estudios analizados y se dio cuenta de que aquellos individuos que se encontraban en la fase aguda de la infección por VIH decían tener significativamente un mayor número de encuentros sexuales y más conductas de riesgo (nuevas parejas, no uso de protección, etc.) que aquellas personas que estaban en la fase no aguda.

No solo eso, sino que también parece observarse que, a más carga viral en el paciente, más conductas sexuales de riesgo realizadas por el huésped masculino. Por lo tanto, respecto a la cuestión de si puede el VIH modificar el comportamiento humano, parecería que la respuesta es que sí y que además se vuelve más eficiente en esta tarea cuanto mayor sea la carga vírica que posea el individuo.

Aunque , los investigadores se muestran cautelosos y piden a la comunidad científica poner más énfasis en la realización de este tipo de estudios para poder resolver de una vez por todas esta cuestión y dar una respuesta categórica a la pregunta que nos ocupa. Solo entonces sabremos sin ningún género de dudas si puede el VIH modificar el comportamiento humano.

Otros casos de modificación de comportamiento por virus

Para seguir indagando sobre si puede el VIH modificar el comportamiento humano, podemos consultar casos similares. Y es que existen otros virus que también modifican la conducta del huésped, aunque este no sea humano, para lograr efectos similares. Vamos a revisar algunos de los casos más conocidos para tener una mayor perspectiva de este fenómeno.

1. Virus IIV-6 / CrIV en grillos

Por ejemplo, existe un virus llamado IIV-6 / CrIV que afecta a los grillos, provocándoles infertilidad. Sin embargo, a nivel externo no genera ningún tipo de manifestación, por lo que un grillo infectado por este patógeno es indistinguible visualmente de un grillo sano. Sin embargo, uno de los efectos que se han observado en los individuos afectados por el virus es precisamente similar al que hemos revisado en este artículo.

Parece que los grillos que se ven infectados por el IIV-6 / CrIV, verían su conducta sexual alterada, de manera que mantendrían más relaciones y con un mayor número de individuos. El objetivo es el mismo que observábamos al estudiar la cuestión de si puede el VIH modificar el comportamiento humano: expandir el virus al máximo, asegurándose su supervivencia.

Para observar este fenómeno en cifras, hemos de saber que un grillo sano tarda por término medio unos 10 minutos en comenzar a realizar una llamada de cortejo ante una hembra. Por el contrario, un macho infectado con este virus, tardaba aproximadamente 3 minutos en llevar a cabo esta acción, en busca de una relación sexual. Al igual que en el caso del VIH, esta modificación de conducta se llevó a cabo únicamente en el caso de los huéspedes macho.

2. Hongo Massospora cicadina en cigarras

Existen otros ejemplos en el mundo animal. Uno de ellos es el del hongo Massospora cicadina y el efecto que tiene sobre las cigarras. Parece que cuando un individuo de esta especie se infecta a causa de este hongo, sufre un efecto similar al que veíamos al responder a si puede el VIH modificar el comportamiento humano.

De hecho, el efecto de la Massospora cicadina es todavía más letal. Puede causar que el huésped masculino agite las alas como lo haría una hembra, para atraer la atención de otros individuos masculinos y poder entrar en contacto para depositar las esporas de este hongo sobre ellos.

La parte más dramática del proceso es que el hongo va descomponiendo gradualmente el cuerpo de la cigarra portadora, pero esto no hace que pierda efectividad en su mecanismo de dispersión, por lo que pueden observarse cigarras a los que se les han desprendido los genitales e incluso el abdomen a causa de la infección, que continúan transmitiendo el hongo a todos los individuos que pueden.

3. Entomophthora muscae en dípteros

Un caso muy similar al que hemos visto en el punto anterior es el del hongo Entomophthora muscae y los insectos dípteros, donde se engloban los mosquitos, las moscas, los tábanos y otros animales. Se cree que este hongo provoca en estos individuos una respuesta que se asemejaría a la cuestión de si puede el VIH modificar el comportamiento humano.

Referencias bibliográficas:

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