Está de moda, y es porque funciona. Cada vez más psicólogos y otros profesionales de la salud mental se lanzan a publicar sus textos en internet, a través de un blog personal o bien mediante una de las revistas digitales especializadas, como es el caso de Psicología y Mente.

En pleno siglo XXI, la visibilidad en el entorno digital es casi un requisito indispensable para atraer la atención de potenciales clientes. En este caso, pacientes, más bien. Para analizar este fenómeno de los “psicólogos bloggers”, he preparado este artículo con el que explicar algunas claves para realizar esta inmersión en el mundo digital con éxito.

Ventajas de ser un psicólogo blogger

Entre los beneficios de ser un psicólogo bloguero está la posibilidad de que mucha gente te conozca y siga tus publicaciones y actualizaciones. No nos engañemos: pasamos horas y horas conectados a las redes sociales, investigando y disfrutando de contenidos diversos.

Cuando un psicólogo se convierte en una persona influyente en las redes, las posibilidades de atraer a más personas interesadas en sus servicios aumentan dramáticamente. Visibilidad es poder.

Psicólogos online e influencers

Además, muchos psicoterapeutas están empezando a desarrollar su actividad mediante videoconferencias, una modalidad que amplía el rango geográfico de influencia hasta el infinito. Desde luego, es una forma de incrementar las posibilidades de contar con una cartera de pacientes más amplia.

Esto por no hablar de una nueva tendencia que hace que los influencers de cada sector profesional sean un polo de atracción para marcas y empresas que quieren acercarse al público de la mano de un reconocido terapeuta.

9 claves para ser un psicólogo blogger de 10

Crear un blog es una buena forma de empezar a ganar visibilidad y repercusión en la red de redes. Sin embargo, hacer las cosas bien nos ahorra tiempo y esfuerzos y nos permite amplificar nuestras acciones.

Voy a contaros un total de 9 secretos que os harán el camino mucho más cómodo. De todos modos, no olvidéis que la clave está en disfrutar del proceso desde el minuto cero.

1. Diferénciate

Piensa bien: ¿qué tienes que contar? ¿Qué te hace diferente? Has de tener en cuenta que hay miles de psicólogos que ya estaban antes que tú en las redes sociales, promocionando sus posts, sus reflexiones y sus servicios.

¿Qué es lo que te diferencia de ellos? ¿Tal vez tu CV es absolutamente admirable? ¿Te has especializado en un campo de la Psicología en concreto? ¿Eres muy bueno o buena escribiendo? ¿Has escrito algún libro o manual? ¿Ofreces algo que no se había hecho antes?

Si quieres ser alguien a quien merezca la pena seguir, transmite eficazmente aquello que haces en cada uno de tus escritos. Tu imagen de marca es esencial para que tu perfil destaque por encima de otros profesionales del sector. No se trata de creerse superior a nadie, pero sí de transmitir que lo que haces tiene un valor añadido muy alto.

2. Escribe con frecuencia

En otras palabras, sé constante como bloguero. De nada sirve que escribas textos geniales una vez cada cuatro meses. Si quieres que la audiencia esté pendiente de lo que vas haciendo, debes ofrecerles actualizaciones con una cierta frecuencia.

Por mi experiencia personal, esto supone escribir, como mínimo, un texto cada semana. De todos modos, en tus redes sociales no solo debes compartir entradas del blog; puedes amenizarlas compartiendo fotografías, vídeos relevantes, una cita célebre, una reflexión de unas pocas líneas… El blog es solo una de las herramientas que has de usar inteligentemente, pero tu forma de llegar al público no debe limitarse a él.

3. Haz ‘networking’

Contacta con profesionales de tu gremio y colabora con ellos. Es la mejor forma de generar sinergias positivas entre personas que, como tú, aman el oficio y les encanta divulgar sobre asuntos relacionados con la terapia, la psicología positiva, la filosofía…

Puedes incluso formar un grupo de varios profesionales y acordar que compartiréis los posts de los demás. Así, todos ganáis audiencia de los demás y os dais a conocer más allá de vuestras “fronteras” virtuales. Por supuesto, es una oportunidad para crear lazos de amistad y proyectos en común, incluso en el mundo real… ¡no nos olvidemos nunca del mundo real, por favor!

4. Cuida tu imagen personal

Cuando navegamos por las redes sociales, tomamos apenas unos milisegundos para decidir qué contenidos merecen nuestra atención y cuáles no. Esto significa que la imagen que transmitimos es especialmente importante para generar atención y confianza.

Cuando hablo de cuidar la imagen personal no me refiero solamente a escoger cuidadosamente una foto memorable con la que ilustrar nuestro perfil, sino también elementos que se nos pueden pasar por alto, como las imágenes de portada, las ilustraciones de las entradas del blog… pero también me refiero a escribir con minuciosidad y sin faltas de ortografía y este tipo de detalles que generan un gran rechazo si no se pulen debidamente.

Personalmente, me parece una buena inversión contratar a un fotógrafo que sea capaz de captar tu esencia y tu estilo y lo plasme en unas fotografías impresionantes. Éstas te servirán para tu imagen de perfil, para tu portada, y para ilustrar las distintas páginas de tu blog como un verdadero profesional. Si tu blog tiene un diseño y un estilo inconfundible será más sencillo que la gente se enganche a él. Ten en cuenta que vivimos en un mar de información y si algo no nos entra por los ojos... está sentenciado para siempre. Pero puedes evitarlo.

5. Escribe sobre lo que interese, no sobre lo que te interese

Uno de los principales errores que cometen muchos blogueros novatos es limitarse a escribir sobre aquellos temas que solo les interesa a ellos mismos.

Puntualicemos: no se trata tampoco de irnos al otro extremo y escribir simplemente para contentar o agradar a la audiencia, simplemente hay que intentar congeniar temáticas para que sean adecuadas tanto para nuestra imagen personal (que correspondan al “qué” queremos transmitir) como para las necesidades de la audiencia (que correspondan al “qué” espera nuestro público de nosotros).

Para entender este punto mejor, tal vez baste con un ejemplo. Imagina que eres una psicóloga clínica que te promocionas como tal en las redes sociales y en tu blog, que cuentas con una larga trayectoria en tu consulta personal y que, además, cursaste un Máster en conducta de los primates. Seguramente para ti es súper interesante la forma en que interactúan los bonobos, pero si tu audiencia te conoce como psicóloga clínica y espera que le hables de temas como la depresión, la ansiedad, el estrés y la terapia, les puede sorprender negativamente que más de la mitad de tus posts versen sobre bonobos y el ámbito de la etología.

Resumiendo: adapta bien los contenidos a las temáticas que resulten positivas y coherentes para tu imagen de marca. Tus aficiones personales y tus ámbitos de interés pueden tener otros escaparates.

6. No olvides tener unas mínimas nociones de marketing digital

Sin volvernos locos ni basar toda nuestra estrategia en estas técnicas, sería preciso conocerlas y tenerlas en cuenta.

Por ejemplo, es buena idea saber las claves básicas para lograr que nuestro blog se posicione correctamente en los motores de búsqueda como Google. Esto nos permitirá que quien busque nuestro nombre encuentre nuestro blog, y así pueda ver qué servicios y contenidos ofrecemos. Es otra ventana que abrimos al mundo y que puede garantizarnos oportunidades y visibilidad. Para saber más de esto, te recomiendo que leas sobre SEO (Search Engine Optimization).

En cuanto a usar apropiadamente las redes sociales, también existen muchas webs dedicadas a ofrecernos pautas y trucos. Por ejemplo, cabe tener en cuenta en qué horas es adecuado publicar, ya que la audiencia potencial no es la misma a las 5 la madrugada que a las 5 de la tarde.

7. Linkea a otras webs y documenta tus escritos

Personalmente, me gusta leer revistas digitales que fundamenten correctamente sus artículos. Esto es especialmente relevante si como psicólogo quieres hablar a tu público sobre los distintos trastornos mentales que existen. Si notan que escribes de forma superficial y sin referenciar tus afirmaciones, pueden detectar que no te tomas muy en serio tu labor divulgativa. Eso puede dañar tu imagen personal y tu credibilidad.

Para evitar esto, simplemente céntrate en producir contenido de calidad y debidamente referenciado. Puedes usar las normas APA y linkear a otras webs del sector que tengan una alta reputación. Los detalles cuentan, y mucho.

8. Usa Facebook y Twitter… por lo menos

Tal vez, a estas alturas, os estáis preguntando… Ok, pero… ¿qué redes sociales debería potenciar?

Facebook y Twitter son imprescindibles. Si además haces videoblogs y tienes canal en YouTube o eres buen fotógrafo y quieres abrirte una cuenta de Instagram… mejor que mejor. De todos modos, es preferible tener solo un par de redes y usarlas a fondo que estar en todas y no sacarle ningún rendimiento por falta de tiempo.

Mi humilde consejo es que empieces con Facebook y Twitter, y más adelante ya notarás si la inercia te impulsa a estar presente en otras.

9. Genera contacto y empatía con tu audiencia

Cuando abrimos un blog corremos el riesgo de refugiarnos en la virtualidad de los posts. No se trata de publicar de forma aséptica e impersonal, sino de generar comunidad y empatía con tu audiencia. ¿Eres la Wikipedia o una persona de carne y hueso? ¿Quieres que tus lectores te consulten como si tu blog fuera un prospecto de una medicina, o quieres promocionarte como profesional?

Generar contacto y empatía con tus seguidores es clave para que tu trabajo en redes sociales tenga sentido y alcance un potencial que te ayude a avanzar en tu carrera. ¿Cómo lograrlo? Escribiendo sobre temas actuales e interesantes, respondiendo a los comentarios que los lectores dejen en tus redes o en tu blog, respondiendo a los mensajes privados, resolviendo dudas, fomentando la participación...