Un resumen de la vida de este naturalista y pensador.

Herbert Spencer (1820-1903) fue un filósofo y sociólogo inglés que defendió de manera importante el liberalismo desde la perspectiva del darwinismo social. Sus teorías influyeron de manera importante la economía y las teorías de gobierno del siglo XX.

Veremos a continuación una biografía de Herbert Spencer, así como sus principales obras y contribuciones.

Herbert Spencer: biografía de este sociólogo inglés

Herbert Spencer nació el 27 de abril de 1820 en Derbyshire, Inglaterra. Hijo del profesor y disidente del cristianismo William George Spencer, Herbert Spencer se formó de manera autodidacta en ciencias naturales desde muy joven.

Es reconocido como uno de los intelectuales más representativos de la época victoriana, así como uno de los principales exponentes de las teorías de la evolución aplicadas a la sociología, y del individualismo. Con una fuerte convicción, Spencer defendió la importancia de examinar los fenómenos sociales desde una perspectiva científica.

Por otro lado, en el área pedagógica Spencer enfatizó la importancia del desarrollo personal, la atención y empatía de parte de los instructores, la observación y la resolución de problemas, el ejercicio físico y el juego libre, así como el aprendizaje derivado de experimentar directamente las consecuencias naturales de los actos (más allá de los castigos impuestos de parte del profesorado).

Su filosofía impactó de manera importante la justificación de la participación mínima del estado en la economía, lo que a su vez promovía la competencia entre individuos y una mejora gradual de la sociedad a través de la sobrevivencia de los más aptos.

Herbert Spencer murió el 8 de diciembre de 1903 en Brighton, Sussex en Inglaterra.

Perspectiva sociológica: evolución e individualismo

Herbert Spencer defendía que la evolución social ocurre por un proceso de individuación, es decir, por la diferenciación y desarrollo de los seres humanos como individuos. Para él, las sociedades humanas habían evolucionado por un proceso paulatino de división del trabajo que las había convertido de grupos “primitivos” a civilizaciones complejas.

Para argumentar lo anterior, hizo comparaciones importantes entre organismos animales y sociedades humanas. Concluyó que en ambos había un sistema regulativo: para los animales un sistema nervioso y para las sociedades humanas estructuras de gobierno. También había un sistema de sostenimiento, que en el primer caso era la alimentación y el segundo era la actividad industrial.

Así mismo compartían un sistema de distribución, que para los organismos animales era el sistema circulatorio, y en las sociedades humanas eran los sistemas de comunicación y los medios de transporte. Así pues, lo que diferenciaba a los organismos animales de las sociedades humanas era que los primeros existen como un todo, a manera de conciencia unificada; mientras que las segundas, la conciencia existe solo en cada miembro de grupo.

A partir de esto Spencer desarrolla una teoría sobre el individualismo y la individuación. En el marco de la filosofía liberal, Spencer defiende que el individualismo, en tanto desarrollo personal del ser humano como miembro autónomo y diferenciado del resto, es más cercano a las sociedades civilizadas, a diferencia de otras sociedades como las militares o las industriales donde se favorece el despotismo y se obstaculiza el desarrollo individual de cada conciencia.

Además, el desarrollo de la sociedad industrial inglesa del siglo XIX, según Spencer, estaba desarrollando un nuevo taylorismo y preparando a la sociedad para nuevas formas de esclavitud en el futuro. Proponía en este sentido recuperar la función antigua del liberalismo, que era la de poner límite al poder de los reyes, y en este momento podía dirigirse hacia poner límite a los parlamentos.

El darwinismo social de Spencer

Bajo esta idea del individualismo, Spencer aboga por permitir que cada miembro de la sociedad se desarrollara lo mejor posible como un miembro competente de esta, y así, aquellos que fueran más aptos o talentosos serían quienes tendrían éxito y estarían mejor adaptados. Por esto, su teoría se ubica frecuentemente en la línea del darwinismo social, cuestión que fue paulatinamente criticada por las consecuencias de pobreza generalizada del creciente capitalismo industrial.

No obstante, sus propuestas también fueron retomadas posteriormente por filósofos con líneas afines, quienes encontraron argumentos para criticar el estado de bienestar que se desarrolló luego de la guerra.

Obras destacadas

Entre sus obras más representativas se encuentran Social Statics de 1851, y Synthetic Philosophy de 1896. También sus obras Principios de psicología, de 1855, Primeros principios, de 1862, Principios de sociología, Sociología descriptiva, y El hombre contra el estado, de 1884.

Entre 1841 y 1845 publicó La esfera adecuada del gobierno, mientras colaboraba como periodista especializado en economía y sociología en The nonconformist, donde sostenía la responsabilidad de los gobiernos en la defensa de los derechos naturales; y también en The zoist y de Pilot, con temas dedicados a la ciencia del momento y a los movimientos sufragistas. Finalmente participó como subeditor de The economist, cargo al que renunció en 1853.

Referencias bibliográficas:

  • Burrows, H. (2018). Herbert Spencer. Encyclopaedia Britannica. Recuperado 15 de octubre de 2018. Disponible en https://www.britannica.com/biography/Herbert-Spencer.
  • Homles, B. (1994). Herbert Spencer (1820-1903). Perspectivas: revista trimestral de educación comparada, 3(4): 543-565.