Tomás Moro fue un pensador humanista inglés que presenció la fundación de la Iglesia de Inglaterra, institución que por el simple hecho de oponerse a ella supondría el inicio de su final.

Considerado mártir y santo por la Iglesia Católica, la figura de este teólogo ha influido enormemente en el humanismo del siglo XVI, calando hondo en el mundo católico. Su crítica a la tiranía y su defensa de la fe católica hizo que el Vaticano hasta le otorgara un día festivo en su honor.

A continuación entraremos más a fondo sobre la vida y obra de este intelectual a través de una biografía de Tomás Moro, en la que veremos entre oras cosas cómo pensaba, cuál fue su relación con el rey Enrique VIII de Inglaterra y con qué grandes figuras de su tiempo se codeó.

Breve biografía de Tomás Moro

Thomas More, en español Tomás Moro y en latín Thomas Morus, venerado por los católicos como santo Tomás Moro, fue un pensador, teólogo, político, humanista y escritor inglés. Además de haber publicado obras en las que abordaba aspectos religiosos y jurídicos también se le atribuye haber escrito varios poemas, puesto que era un hombre de inquietudes artísticas. Llegó a ejercer como lord canciller de Enrique VIII y, también, enseñó leyes y trabajó como juez de negocios civiles.

Entre sus obras más destacables tenemos “Utopía”, un texto tan importante que se le ha considerado el precursor del género utópico en la novela moderna. Se trata de un texto que nos describe cómo sería un país perfecto, una sociedad ideal. Además de este texto también son famosos varios libros en los que se mostró duramente crítico con las nuevas ideas sobre el cristianismo promovidas por Martín Lutero y William Tyndale.

Pese a que en un inicio fue muy amigo de Enrique VIII, su posición contraria a la nulidad del matrimonio real y aversión a la reforma anglicana acabaría haciéndole ser enjuiciado, acusado de altra traición contra el rey y por no haber prestado el juramento antipapista cuando emergió la Iglesia de Inglaterra.

Quiso que el matrimonio con Catalina de Aragón continuara, y no firmó el Acta de Supremacía en el que se daba plenos poderes religiosos al rey. Esto sería lo que llevaría a la tumba a Tomás Moro, convirtiéndose en mártir católico.

Primeros años

Tomás Moro nació en el corazón de Londres, Inglaterra, el 7 de febrero de 1478. Fue el hijo mayor de sir John More, mayordomo del Lincoln 's Inn, uno de los cuatro colegios de abogados de la Ciudad de Londres, jurista y posteriormente nombrado caballero y juez de la curia real. Su madre fue Agnes More, de soltera Graunger.

En 1486, tras haber cursado cinco años de primaria en la antigua y destacada Saint Anthony’s School, fue conducido al palacio de Lambeth, siguiendo la costumbre llevada a cabo por las buenas familias londinenses. Allí sirvió como paje del cardenal John Morton, arzobispo de Canterbury y Lord Canciller de Inglaterra, defensor de las ideas humanistas del Renacimiento.

John Morton acabó teniéndole mucha estima al joven Moro, confiando en poder desarrollar su potencial intelectual. y por eso decidió en 1492 sugerir el ingreso de Tomás Moro en el Canterbury College de la Universidad de Oxford, teniendo el joven apenas catorce años. Ahí pasaría dos años estudiando la doctrina escolástica y perfeccionando su retórica, siendo alumno de humanistas ingleses como Thomas Linacre y William Grocyn.

Adultez temprana

Pese a lo anterior, Tomás Moro acabó marchándose sin graduarse y, por insistencia de su padre, se dedicó a estudiar leyes en 1494 en el New Inn de Londres. Más tarde lo haría en el Lincoln 's Inn, lugar en el que había trabajado su padre. Poco después empezaría a ejercer la abogacía ante los tribunales y sería en esta época en la que aprendería francés, puesto que era necesario para trabajar en las cortes de justicia inglesas y ejercer la diplomacia.

En 1497 empezó a escribir algunos poemas, los cuales estaban hechos con una intensa ironía, algo que le valió cierta fama y reconocimiento. De hecho, gracias a esto, tendría sus primeros encuentros con los precursores del Renacimiento, conociendo al mismísimo Erasmo de Rotterdam y John Skleton. Tomás Moro y Erasmo acabarían entablando una muy fuerte amistad.

Llegado el 1501 Moro ingresó en la Tercera Orden de San Francisco, viviendo como laico en un convento cartujo hasta 1504, aunque aprovechando esos años para dedicarse al estudio religioso. En esta época traduciriía diversos epigramas griegos al latón y comentó “De civitate Dei” de San Agustín de Hipona.

Gracias a varios humanistas ingleses pudo tener contacto con las ideas y artes renacentistas italianas, conociendo la figura de Giovanni Pico della Mirandola de quien tradujo su biografía en 1510. Si bien acabaría dejando su estilo de vida ascético, cabe decir que de esta época conservaría algunos actos de penitencia, llevando toda su vida un cilicio en la pierna y practicando ocasionalmente la flagelación.

Al abandonar el convento de cartujos en 1505 contrajo matrimonio con Jane Colt, naciendo ese mismo año su hija Margaret. En 1506 nacería su segunda hija, Elizabeth, en 1507 nacería su tercera, Cicely y en 1509 nació su hijo John. Al dejar atrás la orden de los cartujos pudo ejercer la abogacía con éxito, gracias a su preocupación por la justicia y la equidad y sus extensos conocimientos en leyes. Más tarde sería juez de pleitos civiles y profesor de Derecho.

En 1506 tradujo al latín a Luciano de Samosata con la ayuda de Erasmo. En esa época era pensionado y mayordomo en el Lincoln 's Inn, donde dictó conferencias entre 1511 y 1516. También participó en gestiones entre grandes compañías de Londres y Amberes, Flandes y aprendería de primera mano muchas de las visiones extendidas en el continente acerca la naturaleza del hombre y cómo debería ser un soberano respetuoso con el pueblo.

En 1510 Tomás Moro fue nombrado miembro del Parlamento y vicesheriff de Londres, aunque esta alegría sería eclipsada por el fallecimiento de su esposa Jane un año más tarde. Aún así, consiguió fuerzas para casarse con Alice Middleton, una viuda siete años mayor que él y con una hija, la pequeña Alice.

Vida política

Siendo miembro del parlamento desde 1504, Tomás Moro fue elegido juez y subprefecto en la ciudad de Londres y empezó a manifestar su oposición a algunas medidas impuestas por Enrique VII. Con la llegada de Enrique VIII, hijo del rey anterior, visto como un “protector del humanismo y de las ciencias”, Tomás Moro integró el primer Parlamento convocado por el rey en 1510.

Moro viajó por Europa y recibió influencias de distintas universidades. De hecho, sería en sus viajes por el continente en los que escribiría sus poemas para el rey recién coronado, poesía que llegaría en manos del nuevo monarca quien lo hizo llamar. Así nacería una fuerte amistad entre ambos, aunque no inquebrantable.

Entre 1513 y 1518 escribió su “History of King Richard III” escrita en latín e inglés, aunque no pudo finalizar la versión en su lengua materna y acabó siendo impresa en inglés de forma imperfecta en la “Chronicle” de Richard Grafton (1543). Este texto sería usado por otros cronistas de la época, como John Stow, Edward Hall y Raphael Holinshed, transmitiendo así material que posteriormente sería usado por el célebre William Shakespeare en su obra dramatúrgica “Ricardo III”.

En 1515 Tomás Moro fue enviado con una embajada comercial a Flandes, siendo ese mismo año en el que escribiría “Utopía”, cuya versión completa fue primeramente publicada en Lovaina. En 1517 entró a trabajar para el rey Enrique VIII y se le nombró “Master of requests”, pasando a ser miembro del Consejo Real. El rey se sirvió de su diplomacia y tacto, confiando en la figura de Tomás Moro algunas de las misiones diplomáticas más importantes por todo tipo de países europeos.

En 1520 ayudó a Enrique VIII a escribir “Assertio Septem Sacramentorum” (“Defensa de los siete sacramentos”). A ello siguió su designación para diferentes cargos y su condecoración con diferentes títulos honoríficos. En el año 1521 fue honrado con el título de caballero y designado como vicecanciller del Tesoro. Ese mismo año su hija mayor, Margaret, se casaría con William Roper quien sería el primer biógrafo de Tomás Moro.

En 1524 fue nombrado “High Steward”, título de censor y administrador de la Universidad de Oxford, institución de la que había sido alumno. En 1925 también recibiría tal honor de la Universidad de Cambridge y canciller del Ducado de Lancaster. En 1526 se convirtió en el juez de la Cámara de la Estrella y trasladó su residencia a Chelsea, lugar donde escribiría una carta a Iohannis Bugenhagen en la que defendía explícitamente la supremacía papal.

En 1528 el obispo de Londres le permitió leer libros heréticos con la intención de que los refutara, para así evitar que las nuevas y peligrosas ideas luteranas mermaran el poder de la Santa Sede en tierras anglicanas. Finalmente, en 1529 fue designado como Lord Canciller, siendo el primer canciller laico después de varios siglos.

Sin embargo, pese ser un hombre laico y fiel al rey, lo era más al papa y a la fe católica, empezando la controversia en 1530. Ese año se publicó una carta de nombres y prelados en la que se solicitaba al papa la anulación del matrimonio real entre Enrique VIII y Catalina de Aragón, carta la cual Moro se negó a firmar. Esto naturlamente hizo que la relación entre el rey y el pensador fuera cambiando y se ganara la enemistad de Enrique VIII.

En 1532 renunció a su cargo de canciller y dos años más tarde se negó a firmar el Acta de Supremacía, en la que se declaraba al rey como máximo jefe de la nueva Iglesia de Inglaterra. Este Acta establecía la condena a quienes no la aceptaran, y el 17 de abril del mismo año Moro acabó siendo encarcelado.

Campaña contra la Reforma

Tomás Moro veía a la Reforma protestante una herejía en toda regla que amenazaba a la unidad de la iglesia y la sociedad. Sus primeras acciones en contra de la Reforma incluyeron ayudar al cardenal Wolsey a deshacerse de libros luteranos que se habían importante clandestinamente a Inglaterra. También se dedicó a espiar e investigar a presuntos protestantes, especialmente los editores, y detener a toda persona que estuviera en posesión, transportara o vendiera libros que hicieran apología a la reforma protestante.

Vistas sus acciones no es de extrañar que circularan rumores, tanto en vida como tras su muerte, que hablaban sobre todo tipo de malos tratos a los herejes cuando ejerció como ministro de Justicia. Las críticas procedían de muchos anticatólicos, entre ellos John Foxe, alegando que Moro usaba frecuentemente la tortura y la violencia al interrogar a los supuestos herejes.

Durante su período como canciller fueron quemadas en la hoguera por herejía seis personas: Thomas Hitton, Thomas Bilney, Richard Bayfield, John Tewkesbery, Thomas Dusgate y James Bainham. Quemar en la hoguera a los herejes era casi una tradición en la época. De hecho, una treintena de hogueras habían ardido en el siglo anterior a que Moro ejerciera como canciller, y siguió siendo usada tanto por católicos como por protestantes durante los tiempos convulsos de la Europa en plena reforma religiosa.

No obstante, los historiadores están muy divididos respecto a las acciones religiosas que realizó Moro como canciller. Algunos biógrafos, como es el caso de Peter Ackroy, le atribuyen una posición moderada e, incluso, tolerante en la lucha contra el protestantismo. Otros, como Richard Marius, son más críticos, sosteniendo que el propio Moro llegó a promover el exterminio de los protestantes, unas ideas claramente contrarias a sus supuestas convicciones humanistas.

Otro caso es el de Peter Berglar. Berglar indicó que durante los doce años de la influencia de Tomás Moro como vicecanciller del Tesoro (1521), portavoz de la Casa de los Comunes (1523), canciller del Ducado de Lancaster (1525), juez de la Cámara de la Estrella (1526), asesor del cardenal Thomas Wolsey en numerosos asuntos hasta su nombramiento como Lord Canciller el 26 de octubre de 1529 no se pronunció ni una sola sentencia de muerte por herejía en la diócesis de Londres.

En cambio, fue durante la caída en desgracia de Tomás Moro poco antes de su renuncia como Lord Canciller cuando empezaron las ejecuciones de herejes, atribuidas a la influencia de John Stokesley, nuevo obispo de Londres y líder de la recién fundada Iglesia de Inglaterra.

Condena y muerte

Como comentábamos, el rey Enrique VIII se enemistó con Tomás Moro debido a discrepancias acerca la validez de su matrimonio con Catalina de Aragón. Tomás, como Canciller, apoyaba que la unión siguiera adelante y no era partidario de la nulidad. Enrique VIII había pedido al papa que no considerara su matrimonio con Catalina, y la negativa supuso el inicio de la ruptura de Inglaterra con la Iglesia de Roma, proclamándose el rey como cabeza de la Iglesia de Inglaterra.

El motivo tras todo esto era el deseo de Enrique VIII de tener un hijo varón, algo a lo que la ya anciana Catalina de Aragón no le podía concebir. La nulidad del matrimonio hubiera borrado la infidelidad de Enrique con Ana Bolena, y hubiera legitimado los hijos que hubiera podido tener con ella. De haber anulado el real matrimonio el asunto hubiera quedado en simplemente una anécdota, quizás con alguna desavenencia diplomática entre Inglaterra y España pero poco más.

Sin embargo, entre que el papado no concedió la nulidad y Tomás Moro era contrario a aceptar algunos de los deseos del rey acabaron caldeándose muhcos los ánimos. Enrique VIII se enemistó fuertemente de Tomás Moro y, tras romper con Roma y ver que Moro se negaba a pronuncia el juramento que reconocía a Enrique como cabeza suprema de la Iglesia de Inglaterra, el monarca ordenó que encarcelaran al teólogo.

Finalmente el rey, muy enfadado, mandó juzgar a Moro quien acabó siendo acusado de alta traición y condenado a muerte. Otros dirigentes europeos, admiradores del gran pensador que fue Moro, entre ellos el papa y el emperador Carlos I de España y V del Sacro Imperio pidieron que se le perdonara la vida, pero no tuvieron suerte. Tomás Moro sería ejecutado por decapitación en Tower Hill una semana después de haber sido condenado, el 6 de julio de 1535 con 57 años.

Pese a su injusto y triste final, cabe decir que la muerte de Tomás Moro tiene cierto de curioso. Aun sabiendo que iba a perder la cabeza esto no le hizo perder su particular sentido del humor, sobre todo confiando plenamente en Dios misericordiosos que le recibiría al cruzar el umbral de la muerte. Mientras subía al cadalso se dirigió al verdugo y le dijo:

“Le ruego, le ruego señor teniente, que me ayude a subir, porque para bajar ya sabré valérmelas por mí mismo”. Tras arrodillarse dijo: “Fíjese que mi barba ha crecido en la cárcel; es decir, ella no ha sido desobediente al rey, por lo tanto no hay por qué cortarla. Permítame que la aparte”. Finalmente, dejó su ironía al lado y se dirigió a los presente: “Muero siendo el buen servidor del rey, pero de Dios primero”.

Obras destacadas

La obra cumbre de Tomás Moro es, sin lugar a dudas, “Utopía” (1516), un libro que muchos han considerado el precursor del género novelístico utópico, recibiendo de él su nombre. En esta obra aborda los problemas sociales de la humanidad y los expone en un mundo perfecto e idealizado, una nación que se encuentra en una isla con el nombre de Utopía. Gracias a este texto le valió a Moro el reconocimiento de todos los eruditos de Europa, habiéndola redactado durante una de sus misiones asignadas por el rey en Amberes. Entre sus grandes inspiradores estuvo su amigo íntimo Erasmo de Rotterdam.

Las demás obras son diversas, pero siempre tratan temas comunes como el idealismo y la condena de la tiranía. Entre ellas tenemos su “Vida de Pico della Mirandola”, que como hemos mencionado es una traducción de la biografía de este humanista italiano, quien era reivindicador de la primacía de Platón frente a Aristóteles. Puede que la figura de della Mirandola no sea muy popular fuera de Italia, pero gracias a la traducción de Moro ha podido tener una cierta repercusión en el resto de Europa.

También está su “History of Richard III”, en la que criticó despiadadamente al rey tirano, quien asesinó a su hermano mayor y a los hijos pequeños de Eduardo IV para asumir el máximo poder. Esta obra la escribió en inglés y en latín, aunque la versión latina es bastante más extensa que la inglesa y ha sido erróneamente atribuida al cardenal John Morton. Moro representa al personaje como un triste antihéroe, representante de la degeneración política y de la tiranía.

También compuso algunos poemas en inglés, destacando homenajes al fallecimiento de reinas inglesas y diversos epigramas de su juventud, poemas que emanan un pensamiento antiabsolutista. Para Moro la raíz de la tiranía se encontraba en la avaricia, la avidez de riquezas y de poder, que se alimentan y se excitan mutuamente. No se pueden omitir tampoco sus diálogos y tratados en defensa de la fe tradicional, atacando duramente a los reformistas. Podemos encontrar “Responsio ad Lutherum”, “A Dialogue Concerning Heresies”, “The Confutation of Tyndale’s Answer” y “The Answer to a Poisoned Book”

En otros libros profundiza sobre diversos aspectos espirituales, teniendo “Treatise on the Passion”, “Treatise on the Blessed Body” y “De Tristitia Christi”, siendo éste último texto redactado de su puño y letra en la Torre de Londres cuando estuvo recluido ahí hasta su decapitación. Fue salvado posteriormente de la confiscación decretada por Enrique VIII, texto el cual pasó por voluntad de su hija Margaret a autoridades españolas y a través de fray Pedro de Soto, confesor del emperador Carlos V, acabó llegando a Valencia a manos de Luis Vives, amigo íntimo de Moro.

Canonización

Por su lucha a favor de la fe católica, Tomás Moro fue beatificado junto con otros 52 mártires, entre ellos John Fisher, por el papa Leóin XIII en 1886 y finalmente fue proclamado santo por la Iglesia Católica el 19 de mayo de 1935 por Pío XI, estableciéndose originalmente su fiesta el 9 de julio. No obstante, tras una serie de reformas a mediados del siglo XX, su fiesta fue cambiada el año 1970 para celebrarse el 22 de junio. El 31 de octubre de 2000 el papa Juan Pablo II lo proclamó santo patrón de los políticos y los gobernantes.

Por sorprendente que pueda parecer, también es considerado santo y un héroe dentro de la Iglesia Cristiana de Inglaterra, pese a que fue el fundador de esta institución, Enrique VIII, quien mandó ejecutarle por justamente criticar esta nueva visión del cristianismo. Está junto con John Fisher dentro del grupo de los mártires de la reforma y se conmemora a Moro el 6 de julio.

Referencias bibliográficas:

  • Ackroyd, Peter (2003). Tomás Moro. Barcelona: Edhasa. ISBN 84-350-2634-5.
  • Berglar, Peter (2005). La hora de Tomás Moro. Solo frente al poder (5.ª edición). Madrid: Ediciones Palabra. ISBN 84-8239-838-5.
  • Roper William (2009). La vida de Sir Tomás Moro. Universidad de Navarra. ISBN 978-84-313-1810-9.
  • Vázquez de Prada, Andrés (1999). Sir Tomás Moro, Lord Canciller de Inglaterra. Madrid: Ediciones Rialp. ISBN 9788432132476.