Está claro que la situación de confinamiento obligado al que nos ha arrastrado la pandemia global no afecta a todo el mundo de la misma forma.

Sin embargo, hay problemas relativamente frecuentes entre la población que tienen que ver con el hecho de que, al quedarse todo el mundo en sus casas salvo motivos de gran necesidad, nuestras experiencias tienden a converger más de lo normal. Y una de estas experiencias más habituales es la soledad.

En las siguientes líneas veremos algunas ideas clave para saber cómo se puede afrontar la soledad en una crisis sanitaria, económica y social como la que estamos viviendo.

De la crisis del virus a la crisis de la soledad

Los seres humanos somos animales hechos para vivir en sociedad, y eso se nota también en nuestra manera de sentir y de gestionar las emociones. Cualquier señal de falta de interacción social pasa a ser una causa de fuerte malestar si se prolonga durante mucho tiempo. Y en este sentido, el confinamiento derivado del estado de alarma por la pandemia ha hecho que millones de personas apenas salgan de casa durante más de un mes, periodo que basta para sentirse muy mal, en algunos casos.

Probablemente, al pensar en la idea de personas que se sienten solas a causa del confinamiento, nos vendrán a la mente quienes han estado pasando muchas semanas a solas en sus apartamentos, especialmente quienes no van a trabajar fuera de su domicilio.

Aunque esta parte de la población probablemente tenderá a sentirse más sola que el resto, lo cierto es que este tipo de malestar va más allá de estas situaciones tan extremas (aunque no por ello poco comunes, desgraciadamente) y afecta a más personas.

El motivo de esto es que no nos sentimos solos simplemente por no tener a seres queridos físicamente a nuestro lado, sino al ver nuestra vida social limitada de manera repentina. El cambio de hábitos a la hora de conversar, pedir noticias, reír juntos, jugar y en general, de interactuar, hace que muchas personas se sientan radicalmente aisladas socialmente. Lo que causa el malestar es, muchas veces, el contraste entre la expectativa y la realidad.

Consejos para gestionar la soledad durante el confinamiento

Siempre existen diferencias individuales y está claro que cada persona es única, pero en líneas generales, es posible contar con varias pautas que suelen ayudar para gestionar el sentimiento de soledad producido por una cuarentena u otra situación similar. Son las siguientes.

1. Mantén una rutina de contacto social

Con el confinamiento es fácil llevar horarios desorganizados, y con ello se corre el riesgo de dejar aparcadas las ocasiones que tenemos para hablar con los demás (llamando por teléfono, haciendo videollamadas, etc.).

Por eso, algo tan sencillo como marcarse un horario y seguirlo con una cierta disciplina ayuda a tener momentos libres que podremos dedicar a cultivar esas relaciones sin sentirnos mal por no estar ocupándonos de nuestras responsabilidades.

2. Exprésate abiertamente

Una crisis como la de esta pandemia global crea un contexto en el que es normal necesitar el apoyo emocional de los demás. Por eso, si normalmente no existen motivos válidos para construirnos una coraza que oculte nuestras emociones, en una situación así tiene aún menos sentido: los amigos y seres queridos en general están ahí justamente para ayudar en momentos excepcionales.

3. No desaproveches el potencial de las comunidades online

Más allá de estrechar lazos con las personas que ya conoces, no olvides que en Internet es posible conocer a más personas, con la ventaja de que resulta fácil encontrar comunidades de gente con intereses comunes a los nuestros.

4. Adopta una perspectiva distanciada ante las relaciones parasociales

Las relaciones parasociales son fenómenos en los que creemos tener una relación más o menos cercana con una persona para la cual, en muchos sentidos, ni siquiera existimos.

Es algo que ocurre sobre todo entre los jóvenes, quienes pasan mucho tiempo en Internet exponiéndose a personas famosas que publican en sus redes sociales (y vídeos) haciendo ver que están manteniendo una conversación con quienes están al otro lado de la pantalla, e incluso simulan relaciones de amistad.

En la mayoría de los casos, esto es solo un método de marketing para fidelizar a los seguidores fomentando esa relación parasocial, pero en algunos casos se corre el riesgo de que una parte de la audiencia empiece a equiparar ese falso vínculo con una relación real y significativa. Paradógicamente, este tipo de relaciones caracterizadas por estar siempre disponibles producen más malestar y soledad, a medio y largo plazo.

5. Cuídate

Mantenernos sanos es una manera indirecta de cuidar nuestro equilibrio emocional. Si no dormimos lo suficiente, ni comemos mal, ni hacemos ejercicio, los problemas psicológicos surgirán adoptando una u otra forma, y la sensación de soledad puede ser una de ellas.

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Referencias bibliográficas:

  • Cacioppo, J.; Hawkley, L. (2010). Loneliness Matters: A Theorectical and Empirical Review of Consequences and Mechanisms. Annals of Behavioral Medicine. 40 (2): 218 - 227.
  • Zhou, X.; Sedikides, C.; Wildschut, T.; Gao, D. (2008). Counteracting Loneliness: On the Restorative Function of Nostalgia. Psychological Science. 19 (10): 1023 - 1029.