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¿Cómo se puede ayudar ante el duelo por suicidio?

Las claves del apoyo ante alguien que siente duelo por el suicicio de un ser querido.

Superar Centro Integral de Psicología

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Cómo se puede ayudar ante el duelo por suicidio

Sabemos que el duelo por la muerte prevista (por ejemplo, una enfermedad terminal) o imprevista (por ejemplo, un accidente de tránsito) de un ser querido, una pareja o un amigo es una respuesta emocional compleja que puede derivar en periodos de estrés, tristeza, aislamiento, depresión, ansiedad y hasta en el deterioro de las relaciones de los supervivientes y de su salud tanto física como mental.

También sabemos que el duelo por suicidio es una situación muy difícil que puede generar muchos interrogantes y pocas respuestas, dudas, confusión, culpa, recriminación, ocultamiento, vergüenza, e incluso el estigma de ser el superviviente de una persona que decidió morir antes de tiempo pero por diferentes razones.

El impacto psicológico del suicidio

La noticia de un suicidio impacta, no cabe duda. Si lo hace en el caso de un sujeto al que no conocemos, cómo será en el de uno al que sí, el de una persona a la que hemos apreciado, amado, tratado... Es un hecho que nos estremece, impresiona y duele. Entonces cerramos los ojos, respiramos profundamente y deseamos con todo el corazón que no sea así... que un hecho semejante nunca ocurra o que nunca haya sucedido.

Sin embargo, también sabemos que aunque no lo veamos y que aún cuando no se hable tan abiertamente de este problema mundial de salud pública, pues es considerado aún un tabú, existe; sí que existe, y más de lo que desearíamos.

Las cifras del suicidio

De acuerdo con las últimas estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se suicidan alrededor de 700 000 personas; el suicidio es la cuarta causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 19 años de edad, y el principal factor de riesgo es la tentativa de suicidio.

De hecho, se dice que por cada suicidio consumado, hay otros muchos intentos sin consumar. De ahí también que especialistas indiquen que es necesario visibilizar el problema, atajarlo para evitar más muertes y pedir ayuda especializada cuando se requiera.

Por su parte, el Instituto Nacional de Estadística (INE), de España, publicó en su último reporte “defunciones según la causa de muerte”, que se difundió en diciembre de 2020, que el suicidio siguió siendo la primera causa de muerte externa durante los cinco primeros meses de 2020. Pese a que 1.343 personas murieron por este motivo, hubo una disminución del 8,8 % con respecto al mismo periodo de 2019.

Asimismo, la Cátedra Contra el Estigma, de la empresa Grupo 5 y de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), informó que, partiendo de datos del INE en 2019, el suicidio se convirtió en la primera causa de muerte de los jóvenes en España y que se encuentra por delante de las estadísticas de accidentes de tráfico.

Duelo por suicidio de un ser querido

El apoyo psicológico ante el duelo por suicidio de seres queridos

Pero ahondemos un poco en qué hacer ante el duelo por esta causa; una ruta de protección y manejo de la situación a fin de poder avanzar de la mejor manera posible.

En este sentido, además de, por ejemplo, la asistencia del psicólogo, también contribuyen los grupos de ayuda mutua a través de los cuales se pueden compartir diferentes experiencias, empatizar, drenar y saber que no se está solo.

Como psicóloga clínica puedo decir que (partiendo de mi experiencia y de lo que normalmente hago en la consulta) cuando alguien busca que lo escuchen y pide auxilio por el dolor que le hiere y que no tiene explicación, la primera acción de ayuda es abrir un espacio seguro en el que el consultante pueda drenar el dolor que alberga su corazón partido. Antes de cualquier elaboración hay que permitir que se liberen las emociones, esto es, que se lleve a cabo la catarsis, pero sin ninguna interrupción y sin juzgar. Mi primer paso, entonces, es solo dejar salir.

Otra tarea prioritaria para ayudar a afrontar el duelo es proponer un programa de autocuidado para evitar complicaciones. Para ello, pido reposo en la medida de lo posible o la disminución de tareas irrelevantes, invito al doliente a pensarse, a visualizarse fracturado en lo más profundo de su ser, para que pueda concretar acciones compasivas y que le permitan cuidarse a sí mismo.

A su vez, existe la necesidad de construir rituales que lleven a alojar el amor que se mantenía en la relación con la persona que murió. Trabajamos en la idea de que la muerte no significa la finalización de una relación de amor, sino la transformación inevitable de esa relación, pero ahora en un plano espiritual.

Además, en terapia trabajo en la aceptación de los espacios, los fragmentos en blanco que un suicidio va a dejar siempre. Es necesario soportar ese vacío, suspender las preguntas que no tienen respuesta, detener los imaginarios con los que el doliente intenta llenar los espacios en blanco... Esta es una tarea difícil, muy difícil, pero con acompañamiento, quienes pasan por el duelo lo pueden lograr. Es una verdad natural de nuestra condición humana el hecho de que existen dificultades y dolor en la vida, mas no porque hagamos algo malo.

Por ello, es una gran ayuda entender que las emociones que tenemos, las negativas y las positivas, son precisamente las que necesitamos para sentirnos humanos, estar conscientes y reconocer que estamos vivos.

Por otro lado, caminar por el sendero del dolor, sin pensar en un lugar de llegada, sino siendo consciente del viaje, le permitirá al doliente resistir, procesar y elaborar el duelo.

También lo ayudará el poder construir una narración de la “muerte”, incluyendo la palabra “suicidio” y la frase “no sé” sin carga ni culpa, y elaborar a partir de ahí todo lo que se presenta, todo lo que ocurre.

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Durante la elaboración, es necesario permitir y trabajar para dar sentido al sufrimiento, y posteriormente para tomar consciencia o construir un sentido con propósito en la vida.

Transitar un duelo lleva, finalmente, a sentir la verdad del dolor ante la muerte. A través de un proceso activo se conecta con la aflicción y la desesperanza, pero paso a paso se deberá lograr el reconocimiento y la aceptación de las pérdidas.

Autora: Indira Ullauri, psicóloga clínica y gerente general de Superar Centro Integral de Psicología.

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