Consejos para formarse y saber orientarse en la profesionalización.

La profesión de psicoterapeuta es una opción de trabajo que atrae a miles de personas año tras año, siendo la carrera de Psicología una de las que más peticiones de ingreso reciben en la mayoría de países hispanoparlantes.

Sin embargo, tal y como todas las personas que empiezan a formarse en este ámbito descubren tarde o temprano, el camino hacia la profesionalización en psicoterapia no es de los más sencillos. Saber formarse del mejor modo posible es crucial para aportar a nuestra experiencia el factor diferencial necesario para destacar, tener clientes y ser psicoterapeuta tanto en la teoría como en la práctica.

Cómo ser psicoterapeuta: hacia una carrera profesional viable

A continuación repasaremos varios consejos básicos acerca de cómo ser psicoterapeuta, sabiendo elegir bien dónde invertir el tiempo y los esfuerzos para que estos den sus frutos eficazmente.

1. Elige un buen centro universitario

Esto hay que tenerlo claro: para ser psicoterapeuta, hay que obtener el título universitario en Psicología, y en muchos países ni siquiera es suficiente con dar este paso. La formación en Psicología ofrece la base teórica y práctica necesaria para saber orientarse en este ámbito de conocimiento y de ciencia aplicada, si bien para especializarse será necesario seguir estudiando.

¿Cómo elegir un buen centro universitario? Es muy importante que te informes sobre su metodología de trabajo para comprobar que se basa en paradigmas científicamente validados, y asegurarse de que ofrecen tanto formación en el formato tradicional de lecturas y clases magistrales, como a través de aprendizaje práctico con materiales de entrenamiento, laboratorios y lugares de trabajo real o simulaciones de este. La opción de realizar prácticas en organizaciones externas también es un requisito que deberías considerar obligatorio.

2. Elige tu área de especialización

La psicología es un ámbito muy amplio, así que tarde o temprano deberás elegir en qué tipo de contenidos centrarte.

En el caso de la psicoterapia, también es posible especializarse más y dirigir los esfuerzos por formarse hacia temáticas más específicas: trastornos alimentarios, trastornos de ansiedad, etc. No tienes por qué limitarte solo a uno de estos ámbitos; lo ideal es elegir tres o cuatro. De esta manera, tendrás conocimientos expertos pero a la vez no tendrás tal grado de especialización que te costará encontrar trabajo.

3. Aprende por tu cuenta

Limitarse a interiorizar de manera pasiva los contenidos impartidos en la universidad ofrece un alcance de aprendizaje muy limitado, especialmente teniendo en cuenta que en la Psicología aparecen novedades muy a menudo. Por eso es necesario que también aprendas por tu cuenta y que te mantengas al día de las últimas investigaciones en tus áreas de especialización de interés.

Eso significa leer artículos de revistas científicas, especialmente, y aunque los libros de divulgación científica también son interesantes y útiles para descubrir nuevas ideas, no deberían ser tu única fuente de información.

4. Sigue aprendiendo por cursos y Masters

Los Masters son el tipo de programas de formación para especializarse por excelencia, por lo que te permiten aprender nuevos contenidos pero, sobre todos, aplicarlos en contextos muy similares a los que te encontrarás en consulta. Por eso, es importante aprovechar este tipo de experiencias como la antesala a lo que harás a solas en tu consulta cuando ya te hayas profesionalizado del todo.

Algunos Masters, además, tienen la capacidad de ofrecer prácticas no solo en entornos similares a los de un centro de psicología, sino en uno de verdad. Por ejemplo, es el caso del Master en Psicoterapia Integradora del Instituto Mensalus, que ofrece tanto prácticas con casos reales como visionados de terapias reales en sus propias instalaciones, bajo la supervisión de terapeutas-tutores.

En otros programas de formación, las instituciones cuentan con centros colaboradores a los que pueden acudir los clientes, y aunque no son una mala opción, carecen de los mismos estándares de control. En todo caso, es fundamental poder aplicar lo aprendido para que no llegue el día de ofrecer la primera consulta y no se sepa qué hacer.

5. Rodéate de gente que sabe

Esta es una idea que muchas veces pasa desapercibida, pero la diferencia entre formarse a solas y hacerlo teniendo contacto frecuente con otros estudiantes o profesionales del ámbito de la psicoterapia, contribuye mucho a nuestro avance. Es una manera de toparse con dudas que jamás se nos habían ocurrido y tratar de resolverlas, de enterarse del estado de la profesión tanto en sus contenidos como en sus aspectos más circunstanciales (temas de regulación y de mercado de trabajo) y de, por qué no, forjar interesantes amistades.

6. Ten presente el código deontológico

En la profesión de psicoterapeuta no solo hay que saber cómo hacerlo, también hay que saber qué es correcto hacer y qué no lo es. Por eso, infórmate de todos los detalles relacionados con el código deontológico de la psicoterapia, que entre otras cosas te ayudará a salir de dudas acerca de las implicaciones éticas de tu trabajo y a tener presente de qué manera lo que haces afecta a otros profesionales, a tus clientes y pacientes, y a las personas de su entorno.