El ser humano para por distintas etapas a lo largo de su vida. A grandes rasgos, estas etapas son tres: la infancia, la adolescencia y la vida adulta. No obstante, cada una de ellas incluyen subetapas o breves secciones en las que se dan distintos cambios en nuestro desarrollo, tanto físico como psicológico y social.

Al inicio de la adolescencia se dan importantes cambios físicos, especialmente entre los 10 y 14 años, cambios que son conocidos como el “estirón”. Este estirón y otros procesos que se dan en estas edades conforman lo que se denomina la adolescencia temprana.

A continuación descubriremos cuáles son los principales cambios y características de esta primera etapa de la adolescencia, además de comprender su importancia a nivel emocional para el joven adolescente.

¿Qué es la adolescencia temprana?

La adolescencia es el período de transición entre la niñez y la adultez y en ella se da uno de los más importantes cambios en la vida de la persona: se alcanza la madurez sexual, la antesala de la adultez y la capacidad reproductiva.

Esta madurez se inicia con la pubertad, un conjunto de cambios físicos que traen consigo el desarrollo de las características sexuales secundarias, algunas de ellas no directamente relacionadas con el desarrollo de los órganos sexuales, como pueden ser el cambio de la voz en el sexo masculino o el ensanchamiento de las caderas en el femenino.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la adolescencia es una etapa que se podría situar más o menos entre los 10 y 19 años, aunque cabe decir que cada uno la empieza, vive y la acaba en momentos diferentes.

Al igual que sucede con la infancia y la adultez, la adolescencia transcurre de forma gradual, con cambios que aparecen a edades distintas según la persona puesto que cada uno madura a su propio ritmo. Es decir, hay diferencias individuales en cuanto a cómo y cuándo nos desarrollamos los seres humanos.

Dentro de la adolescencia hay tres etapas que indican las edades en las cuales es más probable que se den ciertos cambios y que estos sucedan a mayor velocidad: adolescencia temprana, adolescencia media y adolescencia tardía.

Los cambios físicos que se dan en la primera etapa son tan importantes que influyen en lo psicológico, social y emocional, haciendo que la persona se forme unas expectativas acerca cómo está madurando, lo cual también le genera ansiedad y dudas, emociones que también surgen en sus familiares quienes son testigos en segunda persona de la entrada en la adolescencia.

Cambios en este período

Como comentábamos, la primera etapa de la adolescencia trae consigo varios cambios a nivel físico, cambios los cuales suponen un momento de cierta crisis para el niño, quien deja de ser un preadolescente y entra, aunque de forma gradual, en la pubertad.

Su forma de ver el mundo cambia radicalmente y deja atrás la inocencia propia de la niñez. A continuación veremos los principales cambios a nivel físico, social, psicológico, cognitivo y sexual que se dan durante este período, aunque no sin antes hablar en qué edades transcurre.

Se considera que la adolescencia temprana es un subperíodo de la adolescencia que va desde los 10 años hasta los 14, aunque como pasa con cualquier otra etapa hay persona que la empiezan y la acaban más pronto o más tarde.

De hecho, hay casos de niños y niñas que se podría decir que han empezado a mostrar los primeros cambios propios de la adolescencia con tan solo 8 años; y adolescentes que ya están en la adolescencia media con 12 o 13 años. Otros la pueden empezar más tarde, pero es extraño que tarden hasta los 13 años en empezar la adolescencia temprana.

Cambios físicos y neurofisiológicos

El cambio físico más característico de la adolescencia temprana es el famoso “estirón puberal”, algo que muchas madres y padres identifican como el signo de que sus hijos e hijas han entrado en este turbulento período.

Llamamos “estirón” al hecho de que los huesos empiecen a crecer de forma muy rápida y desigual, provocando algunos dolores articulares además de dar una apariencia algo torpe y problemas en la coordinación de movimientos, algo que si bien es molesto no es grave ni motivo de preocupación.

En esta fase aparecen los caracteres sexuales secundarios. El cuerpo empieza a fabricar hormonas sexuales las cuales inducen a cambios físicos que se dan de forma progresiva. Entre estos cambios tenemos el desarrollo mamario y la aparición de la menstruación en las chicas, que suele aparecer a los 12 años, mientras que en los chicos aumenta el tamaño de los testículos y crece el pene. Normalmente, las chicas comienzan a presentar estos cambios físicos unos 2 años antes que los chicos.

Aparece vello corporal, especialmente en las axilas y en la zona genital, además de que se da un aumento de la sudoración y consecuentemente un cambio en el olor corporal. La piel se vuelve más grasa lo cual hace que muchos adolescentes desarrollen acné, especialmente en la cara y la espalda.

Pero además de cambios físicos externos también se dan de internos, menos evidentes pero igualmente profundos. Es durante la adolescencia temprana un momento en el que el cerebro experimenta un gran cambio a nivel eléctrico y fisiológico. El número de células cerebrales puede hasta duplicarse en menos de un año y las redes neuronales se reorganizan por completo, algo que influye tanto a nivel físico como cognitivo y emocional.

El lóbulo frontal, que es la parte del cerebro que se encarga de las funciones ejecutivas como pueden ser el razonamiento y la toma de decisiones, empieza a desarrollarse en la adolescencia temprana. Como de media los chicos empiezan esta etapa más tarde que las chicas y su cerebro madura también más tarde es propio de los adolescentes varones comportarse de forma más impulsiva y poco crítica con su forma de actuar en comparación con las chicas.

Cambios sociales

Los cambios sociales no tienen un gran desarrollo durante la adolescencia temprana si son comparados con los propios de la media y tardía, aunque cabe decir que algunos se dan. Estos cambios son más bien consecuencias o se derivan de los cambios físicos y cómo estos son percibidos tanto por el individuo como por las personas de su alrededor, tanto de su misma edad como adultos.

Al observar cómo su cuerpo se desarrolla y cambia, el adolescente siente curiosidad y, también, una extraña sensación hacia él. Estas transformaciones lo acercan a su grupo de amigos, quienes probablemente también estén experimentando los mismos cambios que les sirve para pavonearse o reivindicar que ya están dentro de la adolescencia, fomentando una identificación grupal. Los chicos y chicas dejan de verse como niños y, aunque saben que no son adultos, se están acercando a la adultez.

Gracias a que se identifican con su grupo de adolescentes de referencia y buscan en él apoyo psicológico y emocional, los chicos y chicas comienzan a prestar mayor importancia a sus amigos que a sus padres, quienes pasan a un segundo plano e, incluso, se empieza a cuestionar su autoridad. Con 11 o 12 años es cuando se empieza a no obedecer las órdenes de los padres o romper algunas reglas. No hacen caso de lo que se les dice y buscan formas de ser más independientes de su familia, además de valorar la intimidad.

Cambios cognitivos y psicológicos

Asociado a los cambios físicos, especialmente al desarrollo de los órganos sexuales y las características sexuales secundarias, los adolescentes pueden vivir cambios psicológicos y emocionales importantes. El motivo de ello es que estos cambios físicos son externos, muy obvios y notorios, y en función de qué expectativas se tengan, cómo percibe estos cambios, cómo lo perciben sus congéneres y cómo de avanzado se encuentre para su edad, el adolescente puede vivirlo con mucha ansiedad, confusión y miedo o con mucho entusiasmo y pavoneo.

También es normal que en esta etapa los jóvenes enfoquen su pensamiento en ellos mismos, lo que bien podríamos llamar como egocentrismo. Como resultado de esto y combinado con cómo se viven los cambios físicos, muchos preadolescentes y adolescentes suelen sentirse cohibidos por su apariencia, pensando que todo el mundo los está juzgando porque todo el mundo se fija en ellos.

Como hemos comentado, el lóbulo frontal empieza a madurar durante esta etapa, lo cual tiene algunas consecuencias a nivel cognitivo. No obstante, la mayoría de los adolescentes en este período siguen pensando en concreto, sin haber desarrollado la abstracción del pensamiento. No perciben las implicaciones futuras de sus actos y están todavía muy lejos de pensar como un adulto. De hecho, los más jóvenes tienen un pensamiento muy dicotómico y sin matices (p. ej., bien o mal, blanco o negro, terrible o fantástico...).

Cambios sexuales: orientación sexual e identidad de género

En principio es raro que en la adolescencia temprana la sexualidad sea un aspecto muy importante de las chicas y chicos. De hecho, los contactos con el otro sexo en caso de que se sea heterosexual tienen un carácter más bien exploratorio, muy alejados del deseo sexual adulto. Es bastante probable que el individuo suponga que es heterosexual porque es lo estadísticamente más probable, sin sentir atracción sexual de ningún tipo. Será un poco más tarde cuando sospeche si es heterosexual, homosexual, bisexual o asexual.

Pero pese a que la orientación sexual no esté muy formada sí que empieza a tenerse una amyor conciencia del género al que se pertenece en comparación que cuando eran niños y niñas.

Los chicos y las chicas ajustan su conducta y apariencia a las normas socioculturales asociadas al género con el que se identifican o se han criado, siendo propio de estas edades que los niños traten de aparentar ser más “masculinos” como haciendo más deporte, especialmente de contacto, y las chicas tratan de aparentar ser más “femeninas”, dándole importancia a aspectos como la imagen facial.

Cabe decir igualmente que lo que se considera “masculino” y “femenino” en términos de género depende mucho de la sociedad y, claro está, con el paso de las décadas el comportamiento típico de los chicos y chicas adolescentes varía mucho. Si bien es probable que las chicas den importancia a la belleza y los chicos al deporte, esto no es más que una gran generalización.

Como comentábamos los cambios corporales generan curiosidad y ansiedad, y pueden inducir a que el individuo se vaya conformando una identidad de género, la cual puede estar más en sintonía o no con los cambios físicos que observa. Algunos individuos empiezan a cuestionar su identidad de género llegados a esta etapa, viviendo un momento muy difícil especialmente si se es un niño o niña transgénero, siendo potenciales víctimas de acoso y malestar psicológico asociado a sentirse confundidos sobre su género.

Reflexión sobre la adolescencia temprana

Dados los cambios físicos que se dan en la adolescencia temprana, sinónimos del final definitivo de la niñez, el individuo puede sufrir emocionalmente al ver los grandes cambios corporales que está viviendo.

Se sea un chico o se sea una chica, la pubertad, el estirón y algunos cambios a nivel social se pueden vivir con curiosidad y ansiedad a partes iguales. Es también esta etapa el inicio de un período de gran estrés para las personas transgénero, malestar que no va a ir a mejor en las siguientes dos etapas de la adolescencia.

Teniendo en cuenta todo esto es necesario ser conscientes de que la adolescencia, a diferencia de lo que muchos consideraban, no es un constructo social, sino una realidad fisiológica que implica grandes consecuencias a nivel emocional, psicológico y social.

Por esto las personas que trabajan con niños-preadolescentes entre 9-14 años deben prestar especial atención a los cambios por los que están pasando estos chicos y chicas, a fin de que sea un período que se viva con el mínimo malestar posible, un malestar que podría arruinar su desarrollo si es muy mal llevado y condicionar el resto de la adolescencia.

Referencias bibliográficas:

  • Gaete, Verónica. (2015). Desarrollo psicosocial del adolescente. Revista chilena de pediatría, 86(6), 436-443. https://dx.doi.org/10.1016/j.rchipe.2015.07.005
  • Águila Calero, Grettel, Díaz Quiñones, José, & Díaz Martínez, Paula. (2017). Early adolescence and parenting. Theoretical and methodological foundations about this stage and its management. MediSur, 15(5), 694-700. Recuperado en 30 de noviembre de 2020, de http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1727-897X2017000500015&lng=es&tlng=en.