Al igual que muchas otros procesos cerebrales, la memoria humana no puede definirse como una sola función encargada de guardar, codificar, retener y recuperar todo aquello que nos rodea. Sino que se divide en diferentes tipos según la forma en que trabaja. Cuando estos sistemas fallan aparecen alteraciones como la demencia semántica, la cual abordaremos a lo largo de este artículo.

Pero antes que nada y para aclarar términos, ¿qué es la memoria semántica? La memoria semántica nos otorga la posibilidad de almacenarlo todo en nuestra memoria a largo plazo. Concretamente, hace referencia a la memoria de significados, entendimientos y otros conocimientos conceptuales.

La alteración en este tipo de memoria provoca trastornos como la demencia semántica. La cual se manifiesta mediante dificultades en lenguaje, o el reconocimiento de objetos o caras. Aún así, las personas que sufren este tipo de enfermedad pueden llegar a llevar una vida relativamente normal.

¿Qué es la demencia semántica?

La demencia semántica se trata de una trastorno neurodegenerativo progresivo cuyo foco de acción se centra en el lenguaje. Este trastorno es singular por presentar una pérdida gradual de la memoria semántica, tanto en el aspecto verbal como en el no verbal.

Las personas que lo padecen van perdiendo el lenguaje de forma progresiva y muestran un empobrecimiento del conocimiento semántico. Esto que deriva en grandes dificultades para nombrar, entender y reconocer objetos, además de para recordar nombres y caras.

Causas

La principal causa de la demencia semántica es la degeneración del lóbulo frontotemporal (DLFT); siendo uno de los tres síndromes clínicos mayormente asociados a este degeneración.

Para aclarar un poco estos términos, las principales funciones del lóbulo temporal tienen que ver con la memoria, siendo el lóbulo temporal dominante el implicado en el recuerdo de palabras y nombres de objetos; y el no dominante el encargado de nuestra memoria visual.

Esta lesión puede tener su origen en:

  • Atrofia cerebral
  • Infartos múltiples
  • Exceso de alcohol
  • Tumores intracraneales
  • Hidrocefalia normotensa
  • Intoxicaciones crónicas por fármacos
  • Esclerosis múltiple
  • Trauma cerebral
  • SIDA

Síntomas

La demencia semántica se caracteriza por presentar dos síntomas principales:

1. Trastorno perceptivo: agnosia asociativa y prosopagnosia

La persona que sufre de este trastorno es incapaz de reconocer o comprender estímulos visuales, concretamente caras, objetos o nombres.

Esto dificulta la interacción del paciente con los demás y que pueda llevar una vida en sociedad con normalidad. Lo que supone un añadido de riesgo de exclusión social. No es difícil de entender la frustración que se puede sentir al no poder reconocer a las personas que te rodean; incluyendo, cómo no, a tus seres queridos.

2. Déficit en el lenguaje: lenguaje fluido pero vacuo

Durante los inicios del trastorno, el paciente manifiesta dificultades al encontrar las palabras correctas para expresarse; compensándolo mediante la utilización de otros términos asociados. Por ejemplo, si quisiera decir bolígrafo, es posible que diga tinta o pluma.

Conforme avanza la enfermedad se pierde también el significado de las palabras más comunes. Por lo tanto ya no podría utilizar tinta para referirse al bolígrafo, sino que utilizaría palabras más genéricas como utensilio o instrumento.

Gradualmente, el lenguaje pasará a ser mucho más pobre; acabando por presentar un discurso incomprensible. Además, todas estas dificultades se presentarán también en el lenguaje escrito, por lo que la comunicación del paciente con su entorno va a resultar cada vez más complicada.

Como añadido, la demencia semántica puede presentar otras muchas características:

  • Anomia
  • Déficit de atención
  • Alteraciones en la memoria episódica y verbal
  • Dificultades para emparejar objetos
  • Alteraciones en el estado de ánimo y en la conducta social

Diagnóstico y pronóstico

A pesar de que no exista una cura para la demencia semántica, un diagnóstico temprano junto con terapia farmacológica son clave para un buen funcionamiento del paciente y, en consecuencia, mejorar el pronóstico del paciente; otorgándole una mayor calidad de vida.

Puesto que las enfermedades demenciales son complicadas de diagnosticar, es fundamental tener en cuenta los antecedentes de la enfermedad, y complementar la información del paciente con entrevistas a familiares, y así investigar a fondo los cambios en la conducta y la personalidad.

Existen tres formas de diagnóstico que resultan más exitosas. Son las siguientes.

1. Pruebas neuropsicológicas

Estas pruebas incluyen tanto tareas verbales como no verbales, y se concretan en los tests Concrete and Abstract Word Synonym Test de Warrington, o el Test de Pirámides y Palmeras de Howard y Patterson (1992).

2. Técnicas de neuroimagen

Mediante el uso de resonancias magnéticas se puede observar un patrón característico de atrofia en los lóbulos temporales (sobretodo en el izquierdo), afectando en mayor medida a las zonas inferior y anterior.

Gracias a estas técnicas, la demencia semántica puede diferenciarse de otros subtipos de degeneración lobular como la demencia frontotemporal o la afasia progresiva no fluente.

3. Histopatología

Casi todos los pacientes diagnosticados de este tipo de demencia presentan resultados positivos para ubiquitina y para la TDP-43.

Tratamiento

Como se señala anteriormente, no existe una cura para este trastorno. Pero si es habitual la administración de terapia farmacológica para compensar los efectos asociados a esta enfermedad. Algunos de estos fármacos son:

1. Neurolépticos atípicos

También llamados antipsicóticos atípicos. Actúan sobre los receptores de serotonina, así como en los receptores dopaminérgicos; usándose en este caso para tratar las conductas agresivas y las agitaciones del paciente.

2. Inhibidores de la recaptación de serotonina

Llamados comúnmente antidepresivos. Este fármaco incrementa los niveles de serotonina inhibiendo su recaptación, aliviando así los síntomas depresivos, las compulsiones, etc. que puede presentar la persona.

3. Benzodiazepinas

Este fármaco es un medicamento psicotrópico (actúa sobre el sistema nervioso central), y se caracteriza por sus efectos sedantes, ansiolíticos e hipnóticos, entre otros. En la demencia semántica se utiliza para amortiguar la angustia, la ansiedad y el insomnio.